
Jaime Martínez Veloz Martes, 05 de Agosto del 2025
Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero, Viesca— no es mera suma geográfica.
Por Jaime Cleofas Martínez Veloz
Soy del norte. Nací en Torreón, Coahuila, donde el sol no sólo ilumina: arde, golpea, forja carácter.
Aquí la luz no se toma por sentada: se analiza, se transforma, se convierte en código.
Tuve que emigrar para estudiar arquitectura en Saltillo. No por falta de vocación, sino por carencia de opciones. Hoy, como ayer, muchos jóvenes de Torreón deben partir. Titulados, preparados, esperan oportunidades que aún no germinan en su tierra.
Vengo de una región que aprendió a resistir sin estruendo. A soñar con dignidad. A vencer al desierto sin pedirle permiso.
La Comarca Lagunera —Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero, Viesca— no es mera suma geográfica.
Es territorio donde el maíz y la rabia germinaron juntos. Donde las huelgas parieron dignidad. Donde la vocación colectiva persiste, aunque se la quiera silenciar.He caminado sus calles con el oído abierto al polvo.
He escuchado relatos que no están en los libros, pero laten en las banquetas.He dibujado sus contornos con palabras, como quien cose con hilos de agua y nostalgia.
Y hoy, desde esa entraña compartida, escribo esta propuesta viva que es reflexión y llamada.Porque hay silencios que oprimen, sí...
Pero también hay silencios que incuban.Y aquí, el silencio se volvió método, laboratorio, semilla.
Silicio: el oro invisible del norte
Pocos saben que Coahuila guarda reservas de silicio, ese mineral vital para la era digital.
Desde este elemento nacen semiconductores, paneles solares, chips, fibras ópticas.
Torreón está lista para liderar una revolución tecnológica con ética territorial:
Convertir el silicio en soberanía científica. Transformar el polvo en propuesta. Usar la memoria como mapa del futuro.
Infraestructura que conecta ideas
Tenemos un aeropuerto internacional de Torreón: vínculo ágil con centros económicos nacionales e internacionales y una red de carreteras que atraviesa desiertos, conecta ejidos, moviliza conocimiento y productos. La geografía ya no es obstáculo: es aliada logística para el pensamiento.
Ciencia con raíz y rebeldía
Imaginar a la Comarca como capital del conocimiento STEM en América Latina no es utopía: Es lógica histórica.
La física explica el cielo que nos niega agua.
La biotecnología cura cuerpos y suelos con memoria.
La ingeniería se inventa desde la escasez.
Las matemáticas organizan esperanza.
Los jóvenes no sólo aprenden: desobedecen, se rebelan, reescriben, sueñan en código y comunidad.
Educación como estrategia de paz
Donde estudiar es acto de fe, la Comarca siembra oasis.
La seguridad no es medalla gubernamental, sino mérito del tejido social.Aquí la educación no es escalera: es puente, raíz y visión.Lo local como brújula del mundo
Imaginen ferias internacionales con voces laguneras que hablen en algoritmos y en náhuatl.
Investigadores que usen el sol como método. Docentes que conviertan la nostalgia en propuesta.
La Laguna tiene lo necesario para ser capital del porvenir: Instituciones educativas con raíz y horizonte. Seguridad que resguarda el pensamiento. Cultura que no teme a la modernidad. Productividad que dialoga con la ciencia.
Donde la ecuación más difícil fue la esperanza
Donde hubo abandono, hoy hay mentoría. Donde hubo frontera, hay portal. La Comarca no espera el porvenir: lo está sembrando.
Cuando el mundo quiera saber cómo se reinventa un territorio desde abajo……tendrá que mirar al norte mexicano. Porque entre el calor y la memoria, se está gestando una ecuación inusual: la de un porvenir justo, con identidad, sin miedo... y con toda la ternura rebelde del desierto.