
Joel Ortega Júarez Jueves, 08 de Mayo del 2025
El castrismo y el actual oficialismo mexicano es simplemente una reunión de fuerzas políticas fraternales.
Por Joel Ortega Juárez
El encuentro entre Miguel Díaz-Canel, presidente nominal de Cuba, y Carolina Díaz Rangel, secretaria general de MORENA, efectuado el viernes 2 de mayo de 2025 en La Habana, no es fortuito. Se trata de una vinculación profunda entre dos gobiernos castristas. En sí mismo, no tiene ningún carácter ilegal, subversivo, ni mucho menos es una conjura, como lo afirma el locutor preferido de Ricardo Salinas Pliego, Javier Alatorre —hasta hace muy poco admirado aliado de AMLO—; es simple y sencillamente la reunión de fuerzas políticas fraternales. Como las que realiza Ricardo Salinas con sus afines, algunos autonombrados libertarios, como el presidente Javier Milei. Es totalmente lógico que quienes juegan en un bando se organicen para combatir al bando opuesto. En un duelo de ajedrez, las piezas negras se mueven con el objetivo de vencer a las blancas para dar jaque al rey, y viceversa. Lo extraño sería que las blancas jugaran, deliberadamente, para favorecer el triunfo de las negras. Los adversarios —no se diga los enemigos— actúan para vencer a quien tienen enfrente.
La cuestión en relación con esta reunión es ir más allá de la anécdota o de la estridencia anticomunista de TV Azteca, la derecha “civilizada” del PAN, o el anticomunismo priista de larga data, incluyendo a Luis Echeverría, quien sostuvo siempre que el movimiento estudiantil de 1968 fue una conjura castro-comunista. El tema es la existencia de raíces comunes entre el castrismo y el morenismo, que vienen de lejos. Una lectura amable es la de una postura nacionalista, antimperialista, cuya matriz proviene del cardenismo del general Lázaro Cárdenas, una lectura que no es necesariamente falaz.
Sí, hay raíces profundas entre MORENA y el castrismo.
Tiene mucho sentido que el actual gobierno mexicano done centenares de miles de barriles de petróleo a Cuba —entre ellos, un suministro de 400 mil barriles en octubre de 2024— no solamente por razones humanitarias, sino porque México es el país que le da vida artificial a una dictadura que, sin ese apoyo, estaría muy cerca de su extinción.
¿Es pertinente esa política de Estado con una conducta democrática, defensora de la soberanía republicana, contraria al intervencionismo gringo y acorde con nuestra llamada política de no intervención y respeto a los pueblos?
Hace muchos años, más de cincuenta, considero que la Revolución Cubana fue traicionada por el castrismo.
Su naturaleza libertaria original fue canjeada por Castro Ruz, quien, de manera simbólica y real, eliminó a Fidel.
No es casual la misteriosa muerte de Camilo Cienfuegos. En otros términos, el abandono de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia. Ambos fueron figuras opuestas al entreguismo de Castro a los soviéticos, aunque por razones quizá diametralmente opuestas. Arnaldo Ochoa también fue eliminado por Castro. Los tres tienen en común ser figuras muy populares que Castro no podía permitir que le hicieran sombra.
Cuba, convertida en una dictadura con economía de guerra, con poco más de una quinta parte de su población huyendo, no sería un ejemplo lógico para MORENA, tanto para AMLO como para Claudia Sheinbaum… salvo que, para ambos y sus seguidores fanáticos, Cuba sea el ejemplo del “socialismo que construyó el hombre nuevo, víctima del imperialismo yanqui”.
Exactamente esta cuestión es la que deberíamos estar debatiendo.
La desaparición de la independencia de los tres poderes de una república democrática; los pasos diarios hacia el control de la opinión en los grandes medios masivos tradicionales —radio, televisión, prensa escrita— de los cuales hemos sido expulsados, purgados centenares de disidentes; y ahora también el control de las redes mediante la llamada Ley de Telecomunicaciones.
¿Cuál es el objetivo?
¿Instaurar una dictadura al estilo cubano o soviético con la coartada de “combatir al neoliberalismo”, cuando en la vida real se mantiene ese modelo, sometido a los grandes capitales, a los militares, a los gringos y crecientemente a las bandas del llamado crimen organizado?
Los defensores del capitalismo voraz, del predominio del PRIAN, de la persecución a migrantes mexicanos y del resto del mundo, de las mujeres, de los ambientalistas, de las madres buscadoras, los cómplices de la desaparición forzada y la muerte de decenas de miles antes, durante y después de la llamada guerra sucia —de Tlatelolco a Teuchitlán—, más las que seguirán ocurriendo, es MORENA y la Cuarta Transformación. No hay que darle vueltas.