Tulum: la maquinaria de las desapariciones

Alfredo Griz Cruz

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Tulum se ha convertido en un paraíso que convive con una maquinaria de reclutamiento y silencio oficial, donde cada nueva desaparición confirma que la violencia ya forma parte de la vida cotidiana.

Despacho 14

El violento oficio de escribir

Por Alfredo Griz

A Tulum lo venden como destino espiritual: playas blancas, meditación al amanecer, comida orgánica, ceremonias mayas para extranjeros que buscan sentido. Pero detrás del telón místico, el municipio funciona como una maquinaria de desaparición, una espiral donde los jóvenes —mexicanos y extranjeros— se vuelven presas fáciles de un ecosistema criminal que opera con total libertad entre hoteles boutique, selva virgen y ecoparques.

Tulum no es sólo un punto turístico: es un corredor estratégico del crimen organizado. Aquí se cruzan tres rutas: drogas hacia la Riviera Maya, la trata de personas para el consumo turístico, y el reclutamiento de menores para halconeo, vigilancia, venta y operaciones logísticas. Es el paraíso peor guardado del país.

El año de la desaparición: Tulum 2025

El 2025 dejó de ser un calendario. Se convirtió en un registro de ausencias. Las calles de Tulum —invadidas por desarrollos inmobiliarios, bares y spas para turistas— ocultaron la violencia más cruel, ésa que se traga a los jóvenes sin dejar rastro.

Éste es el mapa de los que desaparecieron en Tulum durante el 2025. Cada nombre es una historia sin cierre. Cada fecha es un recordatorio de que la tierra sigue tragando a los mismos: los pobres, los vulnerables, los que nadie defiende.

Los casos

1. Ada María Jiménez Bautista

Desaparecida el 16 de marzo de 2025 — Tulum

Menor de edad. Fue vista por última vez en un sector que ya es bien conocido por las organizaciones criminales: donde operan bares con fachada turística pero con vínculos a narcomenudeo y prostitución forzada de menores.

El protocolo se activó tarde. Como siempre.

Y hoy no hay avances.

2. Alejandra Itzel Ruiz Flores

Desaparecida entre el 28 y 31 de marzo de 2025 — Tulum

Joven que cayó en el mismo patrón que decenas: chicas que trabajan en servicios turísticos, hoteles pequeños, restaurantes, o simplemente paseaban por zonas donde el crimen organizado recluta o secuestra para forzar trabajos sexuales.

Su nombre circuló unos días. Después, silencio.

3. Perla (apellido no difundido)

Vista por última vez el 20 de abril de 2025 — Tulum

Fue reportada como la cuarta menor desaparecida en Tulum en ese periodo del año.

Su ficha estuvo circulando pocas horas en redes locales.

A la fecha, su situación es desconocida.

En la calle se habla de que fue levantada por un grupo que opera en Aldea Zama, un punto donde los narcos mezclan negocios inmobiliarios con trata, halconeo y venta nocturna.

4. Bélgica Cruz Reyes

Desaparecida el 16 de junio de 2025 — denuncia presentada el 19 de junio — Tulum

Su desaparición reveló un modus operandi recurrente: desaparición en zona hotelera con un reporte tardío, una ficha difundida sin operativos reales, y nula respuesta institucional.

La familia vive entre visitas a la fiscalía y el desamparo.

5. María Jimena de la Garza Bettinger (39 años)

Desaparecida en octubre de 2025 — Tulum

Una mujer adulta cuya desaparición impactó por el lugar donde ocurrió: un área donde conviven turistas, centros holísticos y células del crimen.

Su rastro se perdió en minutos.

La zona está en disputa entre grupos que operan casas clandestinas y puntos de trata disfrazados de retiros espirituales.

6. Mallory Lynne Wong

Desaparecida el 21 de septiembre de 2025 — Tulum

Turista estadounidense.

El caso mostró la realidad de un municipio donde ni siquiera el peso internacional logra activar un operativo serio.

La desaparición de Mallory se convirtió en un recordatorio de que en Tulum cualquier persona puede desaparecer, sin importar nacionalidad, estatus o visibilidad.

7. Los adolescentes yucatecos: la historia más oscura del año

Son cinco. Salieron de Tekax y Akil, Yucatán, buscando trabajo. Los contactaron por Facebook: “Trabajo seguro en Tulum, alojamiento y comida pagada, ingreso inmediato.” Eso bastó.

Llegaron entre finales de octubre y principios de noviembre de 2025.

Ninguno sabía que iban directo a las manos del grupo criminal que controla la zona sur de Tulum, donde tienen campamentos en la selva, bodegas, casas de adiestramiento y corredores para mover droga hacia Playa del Carmen y Bacalar.

Uno de ellos, Joel Lizandro López Collí, 15 años, desapareció el 27 de octubre de 2025. A las semanas, apareció ejecutado. Los otros siguen sin aparecer.

Los padres hicieron el peregrinaje más cruel: del Ministerio Público, al monte, del monte, a la morgue, de la morgue al silencio.

La historia de estos chicos resume el mecanismo de reclutamiento del crimen organizado en Tulum: captación, traslado, incomunicación, explotación, desaparición. Es un sistema aceitado. Un sistema que funciona porque nadie lo detiene.

Los reclutamientos

El proceso es simple porque está diseñado para serlo. Las organizaciones criminales operan una industria de captación que usa redes sociales de adolescentes, contactos en pueblos rurales y jóvenes enganchados por la necesidad.

La captación inicia con mensajes por Facebook, TikTok o WhatsApp que ofrecen trabajo en hoteles, bares o restaurantes, con sueldo semanal y hospedaje pagado; luego, el traslado se realiza en camionetas, combis o mediante transportistas locales que cubren las rutas Tekax–Tulum, Akil–Tulum y Carrillo Puerto–Tulum, y al llegar los menores son llevados a cuartos de hostales “baratos” donde esperan a un supuesto empleador. Allí comienza la retención: les quitan el celular, les informan que deben pagar “gastos” y que deberán trabajar para saldar la deuda.

La siguiente etapa es la asignación, donde los colocan como halcones, repartidores de droga, cuidadores de casas, vendedores nocturnos o, en el caso de jóvenes mujeres, como “acompañantes” forzadas. Finalmente viene el descarte: si un joven intenta huir, hablar o negarse, desaparece, sin rastro, sin nombre y sin investigación.

Un gobierno ausente

La fragilidad institucional en Tulum es tan conocida como documentada: patrullajes concentrados únicamente en las zonas turísticas, policías coludidos o amenazados, una fiscalía que archiva expedientes por “falta de datos”, protocolos que se activan demasiado tarde y fuerzas federales que transitan como simples espectadoras. El Estado funciona como un espectro: siempre presente, siempre visible… pero incapaz de tocar, sostener o transformar la realidad.

Mientras tanto, las familias reciben las mismas frases memorizadas de siempre: “Espere 72 horas”, “Seguramente se fue por voluntad propia”, “Regresará”. Pero no regresan.

El paraíso de los turistas, el infierno de los pobres

En el municipio conviven dos mundos: el del extranjero que paga miles por una cabaña ecológica y el de las familias que venden comida en la calle mientras buscan a sus hijos. El turista ve playas; la familia del desaparecido ve brechas, monte, basura y casas abandonadas. Ahí es donde buscan. Ahí es donde escarban. Ahí es donde, a veces, encuentran cuerpos. Tulum es un lugar que durante años supo ocultar su violencia detrás de filtros de Instagram, pero la realidad es esta: los jóvenes desaparecen porque el crimen necesita mano de obra barata, desechable y silenciosa, y porque el gobierno no les estorba.

Línea de Tiempo 2025 — Desapariciones en Tulum

  • Marzo 2025

16 de marzo — Desaparición de Ada María Jiménez Bautista.

Finales de marzo / 31 de marzo — Desaparición de Alejandra Itzel Ruiz Flores.

  • Abril 2025

20 de abril — Desaparición de Perla (menor).

  • Junio 2025

16 de junio — Desaparición de Bélgica Cruz Reyes.

19 de junio — Su denuncia se formaliza.

  • Septiembre 2025

21 de septiembre — Desaparición de Mallory Lynne Wong, turista estadounidense.

  • Octubre 2025

Octubre (primera semana) — Desaparición de María Jimena de la Garza Bettinger (39 años).

27 de octubre — Desaparición de Joel Lizandro López Collí (15 años, Tekax); semanas después aparece ejecutado.

  • Octubre–Noviembre 2025

Viaje y desaparición de los adolescentes yucatecos reclutados con ofertas falsas de empleo. Solo uno fue localizado — muerto.