Foro Público: La cargada injerencista de Trump

Ignacio García

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Trump ha presumido que tienen al ejército más poderoso del mundo, y su capacidad nuclear es significativamente superior al del resto de las potencias del planeta.

Foro Público

Donald Trump ha dejado de lado la política interna para priorizar la política exterior. Desde que el republicano arribó a la Casa Blanca en enero pasado, sus acciones gubernamentales se han concentrado en una férrea presencia de Estados Unidos en el ámbito internacional, a diferencia de lo que pregonaba en su campaña presidencial.

El empresario inició una andanada agresiva arancelaria hacia sus principales socios comerciales, a los que acusó de beneficiarse de Estados Unidos. El republicano aplicó una serie de impuestos a los productos extranjeros que ingresen a la Unión Americana.

Su política exterior no sólo se ha fijado en el ámbito económico. El republicano inmediatamente anunció el apoyo de Estados Unidos hacia Israel para iniciar el cese al fuego en la Franja de Gaza, de manera simultánea que ha tratado de frenar la guerra entre Rusia y Ucrania.

A diferencia del gobierno de Joe Biden, Trump ha optado por una política más agresiva de imposiciones. Sabiendo el papel hegemónico que ha mantenido Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha intentado retomar el rol de principal potencia mundial, en un mundo donde ya no sólo debe lidiar con Rusia, sino también con China.

Trump había asegurado que se preocuparía exclusivamente por los intereses de los estadounidenses en su propio territorio, pero desde el inicio de su segundo mandato amagó con apoderarse de Groenlandia, propiedad de Dinamarca, e incluso insultó a Canadá al considerarla como el estado 51 de la Unión Americana.

El determinismo norteamericano ha renacido con una presencia permanente de Estados Unidos en el contexto internacional, al tratar de evidenciar que sigue siendo la principal potencia económica y militar del planeta, y para ello ha anunciado la construcción de una base militar en Filipinas, para defender a esa nación de las amenazas de China.

El republicano ha presumido que tienen al ejército más poderoso del mundo, y su capacidad nuclear es significativamente superior al del resto de las potencias del planeta, por lo cual ha insistido que defenderá los intereses de Estados Unidos en el resto del mundo, aunque esto represente un intervencionismo que se no se presentaba desde el siglo XIX.

América para Estados Unidos

Donald Trump ha retomado las intenciones de presencia permanente en la vida de las naciones del continente americano. En el caso de México, el republicano ha constantemente amagado con una intervención sin precedentes para derrotar a los cárteles de las drogas, a los cuales calificó como organizaciones terroristas.

Desde Washington, el inquilino de la Casa Blanca ha asegurado que el gobierno de México ha sido incompetente para resolver el problema de la violencia e inseguridad, por lo cual incluso afirmó que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene miedo de los grupos criminales, y por ello una intervención militar estadounidense podría ser la opción.

Aunque el gobierno mexicano ha negado una injerencia de Estados Unidos, en los últimos meses han sobrevolado sobre espacio aéreo objetos norteamericanos que se encargan de revisar las operaciones de los grupos criminales, e incluso han derribado lanchas que llevan drogas hacia la Unión Americana.

En las últimas semanas Trump ha retomado el tema de la necesaria intervención estadounidense en México para resolver el problema de la violencia que aqueja a la mayor parte de la población, aunque su principal objetivo en el continente es derrocar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Desde que llegó el Chavismo a esa nación a finales del siglo pasado, Venezuela se ha ubicado como un país incómodo para Estados Unidos, y aunque tanto George W. Bush como Barack Obama intentaron minimizar los efectos de un gobierno dictatorial, la riqueza petrolera de ese país ha sido un factor por el cual el propio Trump ha intentado tomar con el discurso de recuperar la democracia venezolana.

Por primera vez desde la irrupción del Chavismo, Estados Unidos ha enviado tropas militares cerca de las costas venezolanas, lo que ha inquietado a la opinión pública internacional, pues temen de una invasión que provoque una guerra civil en Venezuela.

El gobierno de Trump acusó al gobierno Venezuela de financiar al Cártel de los Soles, al cual catalogó también como una organización terrorista. En medio de las crecientes tensiones, Ana Corina Machado, la recién ganadora del Premio Nobel de la Paz, convocó a la población a levantarse en contra del régimen de Maduro, principalmente hostigada por el apoyo de Washington, a través de una serie de operaciones encubiertas de la CIA para lograr el derrocamiento del dictador venezolano, como sucedía en el contexto de la Guerra Fría.

Además, Trump amagó a los argentinos que si no apoyaban a Javier Milei en las elecciones parlamentarias de este mes, no recibirían respaldo económico, lo que evidenció un claro intervencionismo en la política interna de Argentina, dado que ambos presidentes son férreos defensores del neoliberalismo.

Un músculo político internacional

Trump ha dejado en claro que la tibieza del gobierno de Biden quedó atrás. El republicano se ha enorgullecido de haber evitado una escalada en la violencia entre India y Paquistán, así como de haber destruido los laboratorios en donde se producían armas de destrucción masiva en Irán.

También ha señalado que ante los intentos de expansionismo de Rusia en Europa y China en Asia, Estados Unidos también puede optar al modelo de derrocamiento de gobiernos adversos a sus intereses para colocar administraciones sumisas como sucedió con los golpes militares en América Latina durante la segunda mitad del siglo pasado.

Desde esta mirada, el republicano puede preferir la visibilidad de Estados Unidos en el contexto internacional, para evitar que su papel sea ocupado, por otras potencias, pero de forma paralela también sirve como un escape ante la presión interna que existe sobre las acusaciones de sus vínculos con el pederasta Jeffrey Eipstein, y el prolongado cierre de gobierno que paralizó a un sector significativo de la sociedad.

Ante la caída en la popularidad del republicano, Trump ha optado por una política internacional que tampoco ha funcionado completamente, pues Ucrania dejó entrever que no considera a Estados Unidos como un aliado, mientras que Rusia sólo ha aplazado la posibilidad de frenar la guerra, mientras que en la franja de Gaza, si bien se mantiene el alto al fuego, el gobierno de Netanyahu continúa con las acciones a menor escala en contra de la población palestina.

Las aspiraciones de los republicanos, principalmente de DJ Vance, que buscará la presidencia en 2028, dependen de la fortaleza de un presidente que se ha debilitado en los últimos meses por la caída en la popularidad y las recientes derrotas electorales ante los demócratas que pueden representar un parteaguas para las elecciones intermedias del próximo año, en las que se defina la capacidad de maniobra de Trump en la segunda mitad de su mandato.

Nota aparte: El éxito del intervencionismo estadounidense en Venezuela podría fijar las relaciones de poder con respecto a China y Rusia, que consideran a Estados Unidos como una potencia que se ha debilitado en los últimos años por las acciones de sus últimos gobernantes.