
Ignacio García Miércoles, 01 de Octubre del 2025
Los millones de Adán Augusto que Sheinbaum por los que no puede responder, son parte de las herencias de su antecesor.
Foro Público
Este miércoles Claudia Sheinbaum cumplió un año como presidente de México. Los primeros 12 meses del segundo piso de la llamada “Cuarta Transformación” han mostrado cambios significativos en su forma de gobernar con respecto a Andrés Manuel López Obrador, principalmente en la política de seguridad, y aunque ha comenzado a dar resultados, también ha tenido que lidiar con “los pesos muertos” dentro del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
La presidente ha dicho que su gobierno representa un proceso de continuidad con relación al proyecto de nación que estableció López Obrador, pero con marcadas diferencias, como un esfuerzo real en combatir la inseguridad que creció de forma desbordada durante el sexenio del tabasqueño con una fallida política de “abrazos no balazos”.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, probablemente el personaje de mayor confianza dentro del gabinete de Sheinbaum, ha impulsado una estrategia de desarticulación de los cárteles de las drogas, basada en operativos de inteligencia y colaboración con el gobierno de Estados Unidos.
La ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha ampliado los programas sociales, enfocándose principalmente en las mujeres, y ha optado por tratar de resolver el problema del desabasto de medicamentos que caracterizó a la administración de López Obrador en los hospitales públicos del país.
Su mayor acierto como jefa de Estado ha sido la política internacional, pues tanto para seguidores como críticos su papel en las relaciones con Estados Unidos ha sido mesurado y ecuánime, lo que le ha dado mayor margen de maniobra para responder ante los arrebatos de su homólogo norteamericano, Donald Trump.
Aunque México no ha sido exento de los aranceles que ha impuesto Estados Unidos al mundo, ha sido uno de los países menos afectados por esta situación, a diferencia del otro vecino de Trump, Canadá, que ha iniciado una guerra comercial regional que ha desencadenado en una caída sustancial en las economías de ambas naciones.
Así, Sheinbaum llega a su primer año de gobierno con niveles de popularidad sumamente elevados, por encima del 70 por ciento, lo que evidencia al parecer que aún se mantiene la luna de miel entre la presidente y la sociedad mexicana.
Sin embargo, uno de los principales problemas que ha tenido que lidiar la mandataria federal, son los legados de corrupción de su antecesor, particularmente con los personajes que hoy ostentan diferentes cargos públicos y que no puede deshacerse de ellos fácilmente, debido a los pactos que estableció López Obrador para garantizar la sucesión presidencial de forma tersa.
Las manzanas podridas que Sheinbaum no puede retirar
El personaje que ha representado en los últimos días un mayor costo político para Sheinbaum y Morena ha sido Adán Augusto López, quien ha sido señalado por sus presuntos vínculos con Hernán Bermúdez Requena, líder de “La Barredora”, que operó con absoluta impunidad durante su administración en Tabasco.
Además de los señalamientos por su cercanía con el ex secretario de Tabasco, también se encuentran los ingresos por más de 79 millones de pesos que obtuvo entre 2023 y 2024, cuando buscaba la candidatura presidencial y coordinaba la campaña de Claudia Sheinbaum.
El coordinador parlamentario de Morena en el Senado goza de la protección de López Obrador, pese a que su permanencia afecta más al propio movimiento que impulsó el tabasqueño, así como las imposiciones que ha desarrollado para tratar de imponer candidaturas dentro de las estructuras morenistas.
De la misma manera, los señalamientos de los sobrinos del ex secretario de Marina (Semar), Rafael Ojeda, de desarrollar una red de huachicol fiscal en el gobierno de López Obrador, y que forman parte de las indagatorias que se desarrollaron en el primer año de Sheinbaum.
El caso de Ojeda tiene un claro sello de la administración de López Obrador, ya que fue en el sexenio anterior cuando el control de las aduanas pasó a manos de los militares, al dejar de lado el perfil de los civiles, con la intención de evitar actos de corrupción, pero sólo cambiaron los protagonistas de la corrupción.
De la misma manera, Sheinbaum ha tenido que lidiar con los lujos y excentricidades de diferentes personajes vinculados a la “4T”, siendo el más visible el escándalo de Andrés Manuel López Beltrán, quien como secretario de Organización de Morena decidió darse unas vacaciones de lujo tras el arduo trabajo que ejerció como funcionario partidista.
También están las disputas que se han centrado dentro de los propios grupos internos de Morena, que han ocasionado enfrentamientos entre Adán Augusto López y Ricardo Monreal, como responsables de las bancadas del partido guinda en la Cámara de Diputados.
Las amenazas de Trump
Desde que arribó a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, Donald Trump se ha convertido en la principal amenaza para Sheinbaum, quien ha tratado de atajar los señalamientos y advertencias del presidente republicano, dada la elevada dependencia económica de México hacia Estados Unidos.
La mandataria mexicana ha tratado de calmar los ánimos del presidente republicano, quien ha optado por acusar a México de estar bajo el control de los grupos criminales, con lo cual afirmó que Sheinbaum tiene miedo de combatir a los cárteles, y por ello ha ofrendado a los principales criminales del país al enviarlos a Estados Unidos.
Las amenazas arancelarias están acompañadas de las medidas restrictivas que ha obligado Estados Unidos México tratar de adoptar para el control migratorio, situación que ha sido similar a la que el republicano obligó a López Obrador para evitar la movilización de personas migrantes que están en mayor vulnerabilidad.
A diferencia de su antecesor, Sheinbaum sí ha estado dispuesta a colaborar con las autoridades norteamericanas para atender las problemáticas de inseguridad que se presentan en el país, pues entiende que si Washington tiene ese interés injerencista y lo hará con o sin colaboración estadounidense, prefiere mejor tener conocimiento sobre las operaciones que se efectuarán.
En lo que va del sexenio, se han efectuados los primeros cambios en el gabinete presidencial como son la salida de Rogelio Ramírez de la O y el nombramiento de Édgar Amador Zamora en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), así como Pablo Gómez que dejó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para que su cargo lo ocupara Omar Reyes Colmenares.
Nota aparte: Sheinbaum estrenará su primer año completo de gestión con un crecimiento económico paupérrimo, debido a la desaceleración de la economía y a las amenazas arancelarias de Donald Trump, que también impactarán en la balanza comercial y particularmente en la Inversión Extranjera Directa (IED).