
Ignacio García Martes, 14 de Octubre del 2025
Foro Público
La firma del acuerdo de paz entre Estados Unidos y los países mediadores para el cese al fuego en la Franja de Gaza representa oxígeno puro para Donald Trump. Después de una estrepitosa caída en su popularidad, siendo el presidente con la más baja aceptación en la historia reciente de la Unión Americana, el fin de las hostilidades—al menos temporales—entre Israel y Palestina significa oro para el mandatario republicano.
Trump que se ha mostrado como el impulsor de las acciones de paz en la Franja de Gaza puede tener elementos para pregonar que alcanzó el final de la guerra entre Israel y Hamás, situación que su antecesor, Joe Biden, no alcanzó y que puede darles posibilidades a los republicanos de mantener la mayoría en el Congreso para el siguiente año.
El republicano presumirá que logró el final del genocidio cometido por Israel a través de la diplomacia y desplegando un liderazgo que supuestamente Estados Unidos había perdido en los últimos años durante las administraciones de los demócratas. Esta situación reforzará el famoso eslogan del Make America Great Again que fomentó en sus campañas presidenciales.
Sin embargo, las declaraciones de Trump reafirman las intenciones de Estados Unidos de apoyar únicamente a Israel sin permitir la convergencia de un segundo Estado como sí lo han reconocido diferentes aliados comerciales de la Unión Americana como Francia, Gran Bretaña, Canadá y Australia.
Trump ha asegurado que con este acuerdo se ha alcanzado una paz que será duradera en la región, un claro posicionamiento a la política internacional que ha tratado de desarrollar en su segundo mandato como líder global, y que ha dejado en evidencia sus intenciones de alcanzar un acuerdo de paz de largo alcance con Irán, después de las acciones militares desarrolladas hace unos meses.
El posicionamiento de Estados Unidos también representa un espaldarazo hacia el gobierno de Benjamin Netanyahu, quien buscará la reelección el próximo año, en medio de una serie de acusaciones de violaciones a derechos humanos y corrupción, y que también representa el respaldo de Egipto, Catar y Turquía.
Un presidente reprobado
A más de nueve meses del inicio de la segunda administración de Donald Trump, la sociedad estadounidense está decepcionada de las políticas emprendidas por el republicano. El nivel de aprobación del empresario es de apenas 16 por ciento, de acuerdo con la prestigiosa revista The Economist.
El nivel de aceptación de Trump es el más bajo entre todos los presidentes estadounidenses en este siglo. Incluso el republicano se superó a sí mismo con relación a su primer mandato, cuando el nivel de aprobación de su gobierno fue de apenas el 18 por ciento.
Mientras que la mayoría de los presidentes estadounidenses iniciaron sus mandatos con altos niveles de aceptación que se fueron deteriorando conforme avanzaron sus gestiones, en el caso de Trump en ambas administraciones comenzó con niveles bajos que cayeron aún más.
Para la ciudadanía estadounidense, las acciones militares que ha emprendido en diferentes ciudades como Los Ángeles y Washington—urbes gobernadas por los demócratas—han sido violatorias de derechos humanos, que además atentan contra el federalismo que tanto había enorgullecido a Estados Unidos desde su fundación con un pleno respeto de la Federación a las entidades.
Otros de los factores que han generado descontento entre la población estadounidense ha sido el raquítico crecimiento económico y la falta de control total de la inflación, que habían sido parte de sus principales propuestas de campaña, y que hasta el momento no se han resuelto.
Sus políticas arancelarias agresivas contra el mundo han sido criticadas por la población estadounidense, que considera que esto ha generado el alza significativa de la inflación y el crecimiento ralentizado de la economía nacional.
Entre las personas con niveles educativos más elevados también ha crecido el descontento sobre la administración de Trump, después de la guerra que ha emprendido contra las universidades como el caso de Harvard y Columbia, aunado a que entre los jubilados y pensionados ha aumentado la inconformidad con sus políticas educativas.
En la actualidad, la población estadounidense hay una percepción de menores libertades civiles con el segundo mandato de Trump, mientras que también cuestionan que el republicano haya invisibilizado los efectos del cambio climático que cada vez son más evidentes con fenómenos naturales más agresivos.
El pacificador que nadie ve
Según Donald Trump, se ha convertido en el presidente más pacifista de la historia de Estados Unidos. Aunque dijo que evitó siete guerras en los primeros meses de su mandato ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la comunidad internacional no lo ve de esa manera.
El mandatario republicano ha dicho que logrará la paz entre Rusia y Ucrania, pero su homólogo ruso, Vladimir Putin, únicamente ha engañado al empresario, con sus supuestas intenciones de detener las hostilidades con Ucrania, pero sin acciones reales para el cese al fuego.
Primero Trump quiso regañar al presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, por no aceptar las condiciones de Estados Unidos para el final de la guerra, pero después intentó hacer lo mismo con Vladimir Putin con una serie de amenazas arancelarias que no le afectaron al gobierno de Rusia.
Aunque Trump ha intentado detener la guerra entre los dos países, a más de tres años del conflicto, no existen condiciones en el corto plazo para detener esta guerra, y por ello la promesa de paz del republicano se sigue diluyendo.
Trump ha dicho que evitó una guerra entre India y Paquistán, después de las confrontaciones que se presentaron en las fronteras de ambos países. No obstante, para la mayoría de los ciudadanos estadounidenses estas acciones pacifistas de promover una política de liderazgo internacional son poco efectivas en medio de un creciente autoritarismo.
Con el fin de la guerra entre Israel y Hamás, después de amenazar al grupo terrorista de apoyar militarmente a los sionistas, Trump utilizará estas acciones para tratar de provocar una mejora en su imagen pública, después de la caída de las preferencias entre los votantes norteamericanos para las elecciones del siguiente año y que pueden representar un obstáculo para las políticas del empresario.
Nota aparte: Un presidente que predica la paz en el mundo, pero que lleva al Ejército a las calles en su propia nación es un personaje sumamente desacreditado, que ha generado la molestia colectiva de la población, incluso entre los propios votantes del republicano en un contexto de polarización política.