Silicon de La Laguna: del surco al silicio, una batalla ética

Jaime Martínez Veloz

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Desde los ejidos y las heridas del presente, surge una propuesta para que el desarrollo tecnológico no sea privilegio, sino derecho sembrado en el corazón de La Laguna.

Por Arq. Jaime Cleofas Martínez Veloz*

Hay lugares donde el futuro se impone. En La Laguna, queremos sembrarlo.

Con memoria, con ciencia, con ética.

Aquí, donde el desierto fue testigo de insurgencias campesinas, hoy duerme un mineral estratégico: el sílice.

No es solo arena: es posibilidad.

Desde la historia viva de nuestros ejidos, proponemos convertirlo en silicio.

No para enriquecer a unos cuantos, sino para democratizar el conocimiento, para sembrar dignidad tecnológica en el corazón del norte mexicano.

Porque el futuro no debe llegar como decreto, sino como cosecha colectiva.

Y en La Laguna, estamos listos para sembrarlo.

Memoria viva: del surco a la dignidad

La Comarca Lagunera no es solo una región árida entre Coahuila y Durango. Es un territorio sembrado de historia, de luchas obreras, de dignidad campesina. Aquí, donde el desierto parece callar, la memoria grita. Y hoy, esa memoria nos convoca a una nueva batalla: no con fusiles, sino con ciencia, ética y corresponsabilidad.

Antes del reparto agrario de 1936, mi abuelo Ubaldo Veloz ya caminaba las haciendas laguneras formando sindicatos, organizando jornaleros, sembrando conciencia. Lo hacía sin reflectores, sin títulos, pero con una convicción profunda: que quien trabaja la tierra merece justicia. Su labor fue precursora del cardenismo agrario, y su voz —como la de tantos otros— preparó el terreno para que la tierra volviera a manos campesinas.

En los ejidos de La Laguna, Francisco Villa no es solo un nombre: es el insurgente del desierto, el que cabalgó por los pobres. Y Lázaro Cárdenas, el presidente que caminó entre surcos, que sembró dignidad. Esa memoria no está en los libros: está en las familias, en los relatos, en los silencios que aún esperan justicia.

Heridas del presente, urgencias del territorio

Hoy, el territorio enfrenta nuevas heridas:

El arsénico en el agua

La migración forzada

La desigualdad territorial

Pero también guarda un potencial dormido, casi invisible: el sílice que habita en sus suelos. Ese mineral que muchos ven como simple arena puede convertirse —con voluntad ética y científica— en silicio estratégico, base de semiconductores, paneles solares y tecnologías limpias.

Silicon de La Laguna: una propuesta desde abajo

Por eso impulsamos el proyecto del Silicon de La Laguna. No como réplica de Silicon Valley, sino como reinvención ética desde el desierto mexicano. Queremos convertir el sílice en pedagogía pública, en tecnología comunitaria, en dignidad territorial. Que la ciencia no excluya,

sino convoque. Que el conocimiento no se concentre, sino se democratice. Que el futuro no se imponga, sino se construya desde abajo, con memoria viva y vocación colectiva.

El Manifiesto Silicon de La Laguna que hemos redactado es un llamado urgente a universidades, comunidades, narradores, científicos y urbanistas. Es una invitación a sembrar un ecosistema de innovación con justicia territorial. A pensar el silicio no como mercancía, sino como herramienta de emancipación.

Convocatoria

El Silicon de La Laguna no es un proyecto tecnológico: es una batalla ética por el futuro.

Una siembra colectiva desde el desierto, con memoria viva y vocación territorial.

Una invitación a pensar el desarrollo no como imposición, sino como justicia.

Porque en La Laguna, el futuro no se decreta: se cultiva.

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*El autor es presidente del Centro de Estudios y Proyectos para la Frontera Norte “Heberto Castillo Martínez” A.C.