
Ignacio García Viernes, 02 de Enero del 2026
La fiscal Ernestina Godoy designó a Ulises Lara como nuevo fiscal especial en la Ciudad de México.
Foro Público
La fiscal General de la República (FGR), Ernestina Godoy, revivió a Ulises Lara. Lo designó como nuevo fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes, después de haberla reemplazado como encargado de despacho de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).
Ulises Lara fue uno de los consentidos del régimen en la Ciudad de México. Después de que Ernestina Godoy no fue reelecta como fiscal capitalina por el rechazo de la oposición en el Congreso local, el ex vocero de la institución quedó a cargo de la fiscalía, pese a que no cumplía con los requerimientos establecidos en la Ley Orgánica.
En los primeros diez días de 2024, apareció la cédula profesional “fast track” de Ulises Lara como licenciado en Derecho por el Centro Universitario Cúspide de México, en la alcaldía Iztapalapa en el Registro Nacional de Profesionistas emitido por la Secretaría de Educación Pública federal (SEP).
Aunque cuenta con una licenciatura en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el ahora fiscal especial no tenía el perfil para desempeñarse como responsable de la FGJCDMX y de forma espontánea apareció su cédula profesional en una institución de dudosa calidad educativa que es desconocida por la comunidad académica.
Ulises Lara fue propuesto como encargado de despacho de la fiscalía capitalina debido a su cercanía política con el régimen. Además, fue beneficiado tras su relación sentimental con la ahora autollamada “ministra del Pueblo”, Lenia Batres, quien también fue propuesta por el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para formar parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Por ello, fue protegido por Marti Batres, quien ocupó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México después de la licencia que solicitó la ahora presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para buscar la candidatura presidencial por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Para pagar los favores recibidos, el fiscal interino se encargó de proteger al ex gobernador de Chihuahua, Javier Corral, quien fue acusado por la Fiscalía de esa entidad por diferentes hechos de corrupción cometidos en su administración. Corral, recién convertido a la autodenominada “cuarta transformación” contó con la protección de Lara.
Un fiscal sin experiencia
A pesar de que Ulises Lara solventó de forma acelerada el requisito de contar con un título de Derecho para desempeñarse como fiscal capitalino, no tenía la experiencia profesional como litigante para ocupar ese puesto, pues forzosamente necesitaba de la cédula profesional para fungir como abogado.
En ese momento, el encargado de despacho de la Fiscalía de la Ciudad de México se defendió de las críticas, al asegurar que había cursado la Licenciatura en Derecho desde 2016, pero había solicitado su cédula profesional desde hacía poco tiempo.
Durante el año en el que estuvo al frente de la Fiscalía capitalina, UIises Lara se convirtió en uno de los personajes más útiles para la administración de Batres, quien consolidó una maquinaria efectiva para congelar cualquier acusación relacionada contra los integrantes de la “4T”, y detener a todo adversario del régimen.
Distintas organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron que durante la gestión de Lara las carpetas de investigación sobre violencia sexual contra menores y de violencia vicaria fueron objeto de intercambios de favores, manipulaciones y obstáculos entre los servidores públicos para consolidar un patrón que convirtió a las víctimas en victimarias sujetas a órdenes de aprehensión y dejaron impunes a los agresores.
El clan Batres se consolidó de manera hegemónica en el sexenio de López Obrador. Mientras que Martí fue secretario de Gobierno de la Ciudad de México y después ascendido a jefe de Gobierno capitalino, Lenia Batres fue favorecida como ministra de la Corte, pese a que entre la comunidad jurídica no cumplía con el perfil de desempeñarse como integrante del máximo organismo judicial en el país.
Incluso, Lara fue beneficiado, al escalar de vocero de la fiscalía a encargado de despacho y tras cumplir con su gestión fue designado como delegado de la FGR en Morelos, aunque su paso como fiscal fue efímero y entre la comunidad jurídica se ha tratado de una clara burla hacia el sistema administrativo de las fiscalías tanto capitalina como federal.
Para seguir con el nepotismo, la Fiscalía de la Ciudad de México volvió a caer en manos de otro clan, en esta ocasión de Bertha María Alcalde Luján, hermana de Luisa María Alcalde Luján, ex secretaria de Gobernación en el sexenio pasado y actual dirigente nacional de Morena.
Portazo con la sociedad civil
En los meses en los que Ulises Lara se desempeñó como encargado de despacho de la Fiscalía capitalina no hubo apertura con las organizaciones de la sociedad civil, pues no hubo avances reales en los casos del multihomicidio de la colonia Narvarte, ocurrido en 2015 y en el que estuvo implicado el fotoperiodista Rubén Espinosa, así como del feminicidio de Abril Pérez Sagaón en 2019.
También en diciembre de 2024 Lara fue acusado de ignorar el bloqueo vial que mantuvieron afuera del “Búnker” en la colonia Doctores los familiares y amigos de Daniel Tadeo Méndez, repartidor por aplicación que murió atropellado por una conductora que invadió un carril en Santa Fe, y que exigían una respuesta inmediata del fiscal interino.
El encargado de despacho tampoco informó sobre los casos de combate a la violencia de género como violencia sexual y feminicidios y sólo se centró en temas meramente mediáticos, sin tener contacto real con la prensa encargad de la cobertura de la fuente de la fiscalía.
Lara, para los activistas y abogados, navegó en la medianía sin tratar de destacar o transformar a la fiscalía durante su paso, por lo cual han cuestionado que su gestión se trató de un retroceso en la labor de la fiscalía capitalina, y esta situación podría replicarse en la FGR.
Así, su paso oscuro por la fiscalía capitalina fue recompensado por Ernestina Godoy, que lo revivió en la administración pública para ascender dentro de la estructura administrativa de la institución federal, aunque no tiene la experiencia en el cargo y se trata de otro de los puestos políticos ocupados en el sector público en la 4T.
Apéndice: El régimen sigue recuperando piezas que estaban en el olvido. Apenas hace unos días la presidenta de México nombró a Miguel Torruco Garza como subsecretario de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), aunque su experiencia se remonta en organizar una mega clase de boxeo en el zócalo de la Ciudad de México, y por ser hijo del ex secretario de Turismo federal en el gobierno de López Obrador.