Foro Público: Los siguientes objetivos en la lista de Trump

Ignacio García

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El operativo que depuso al presidente venezolano es una muestra del cumplimiento de las amenazas de Trump.

Foro Público

El golpe que perpetró Donald Trump al Chavismo el fin de semana pasado dejó en claro que el gobierno de Estados Unidos no vacilará en sus intenciones intervencionistas en América Latina. Desde hace meses el mandatario republicano había avisado sobre la necesaria remoción del dictador Nicolás Maduro del gobierno sudamericano.

A diferencia de sus antecesores que únicamente se centraron en bloqueos económicos y comerciales, Trump optó por mostrar su fuerza militar con un operativo en el cual las fuerzas estadounidenses bombardearon diferentes ciudades venezolanas para detener a Maduro.

El operativo que depuso al presidente venezolano es una muestra del cumplimiento de las amenazas de Trump. El envío de buques de guerra a las costas venezolanas representaba una advertencia del gobierno estadounidense hacia el régimen chavista para permitir la plena intervención norteamericana en los recursos petroleros.

Con el control de facto de Venezuela—la presidenta Delcy Rodríguez ha aceptado las imposiciones estadounidenses--, el gobierno de Trump muestra músculo político y militar en un escenario en el que abiertamente la Unión Americana ha asumido un rol de contracción mundial.

En su discurso beligerante que ha asumido desde que regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado, Trump ha incluido a Venezuela y a otros países como aquellas naciones causantes del envío de drogas a la Unión Americana como México, Colombia y Cuba.

La doctrina Monroe—impulsada en 1823 por el presidente James Monroe para evitar el intervencionismo colonialista de Europa en Europa—se ha reactivado con una nueva faceta conocida como la doctrina “Donroe”, con el claro sello de Trump, y que pretende lograr el control de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

Las acciones efectuadas en Venezuela dejan una advertencia en América Latina, todos los países deben someterse a los designios estadounidenses o podría producirse una invasión abierta y frontal.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se ha confrontado abiertamente con Trump. El mandatario sudamericano ha acusado un claro intervencionismo norteamericano en América Latina que viola el derecho internacional, en tanto que el inquilino de la Casa Blanca ha afirmado que en esa nación se fabrica cocaína que se envía a Estados Unidos.

Dado que Colombia no se ha sometido a Trump, Petro se ha convertido en el centro de las acusaciones del gobierno estadounidense, por lo cual también ha amenazado sobre la intervención militar en ese país, pero el presidente colombiano ha respondido que si eso llegara a suceder desataría una crisis sin precedentes en la región.

Sin embargo, a diferencia de lo que aconteció en Venezuela, es poco probable que Estados Unidos decida invadir Colombia, pues el próximo año se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en ese país y Trump apoyará a la derecha conservadora para que gane la contienda y se subordinen a Washington como sucedió con Argentina, encabezada por Javier Milei.

Por ello, Trump esperará a que la izquierda pierda en Colombia para tener un gobierno a modo, mientras que en el caso de México, la relación es completamente distinta. No sólo porque México es el principal socio comercial de Estados Unidos, sino porque este año se debe renegociar el acuerdo comercial trilateral del T-MEC.

La presidente Claudia Sheinbaum ha tratado de mantener una relación cordial con Trump. Pese a que el republicano constantemente ha asegurado que México es gobernado por el crimen organizado, la mandataria mexicana ha calmado los ánimos del empresario para que el país no sea tan afectado por los aranceles.

México se ha sometido a las imposiciones estadounidenses y por ello ha impuesto aranceles a los productos chinos para alinearse con la política norteamericana, aunado a que ha reforzado la frontera con el envío de miles de elementos de la Guardia Nacional para evitar el tránsito de migrantes centroamericanos.

No obstante, Trump considera que el gobierno de Sheinbaum no ha hecho lo suficiente para combatir a los cárteles de las drogas. Desde Washington existe la percepción de que el crimen organizado mantiene el control de diferentes regiones del país con la absoluta colaboración de las autoridades locales.

Por ello, ha dejado entrever una posible operación militar para asesinar a los principales capos de las drogas. Esto evidentemente violaría la soberanía nacional, de un país que constantemente ha intervenido en México tanto económica como militarmente.

La primera gran intervención estadounidense en México provocó la pérdida de más de la mitad del territorio nacional en la guerra de 1848. En el contexto de la Revolución Mexicana, Estados Unidos volvió a intervenir en el país para invadir algunas regiones con el objetivo de pacificar a la nación ante la inestabilidad que se vivía en medio de las luchas internas de las fracciones revolucionarias.

Así, bajo ninguna circunstancia se puede justificar la intervención militar de Estados Unidos, pero tampoco en algún otro país, dado que desde su fundación el gobierno norteamericano ha actuado con una visión determinista, que se asumen como los únicos garantes de la paz, democracia y justicia.

En el caso de Cuba, desde la famosa crisis de los misiles acontecida en octubre de 1962 y que estuvo a punto de provocar la tercera Guerra Mundial con dimensiones nucleares, el gobierno de Estados Unidos aceptó no intervenir militarmente en la isla, que ha estado bajo la protección de la extinta Unión Soviética y en la actualidad de Rusia.

El gobierno estadounidense ha impuesto un bloqueo comercial durante décadas, y por ello Venezuela se había convertido en el principal proveedor de petróleo para Cuba, pero con la intervención estadounidense que controla el crudo venezolano, el régimen castrista se asfixiará paulatinamente.

Sin el respaldo real de Rusia o China, Cuba estará a merced de Estados Unidos, que decidirá mantener el control de los recursos petroleros venezolanos, mientras que la situación en la isla podría empeorar, situación que favorecería una crisis que repercutiría en la caída del régimen castrista que se instaló desde la revolución de 1959.

Así, sin el uso de las armas, el gobierno de Estados Unidos podría causar una nueva convulsión social en Cuba, ante la crisis de escasez de recursos que padecerá el país, una ambición añorada por Washington desde la administración de John F. Kennedy.

Otra de las naciones ha sido blanco de las críticas de Trump en los últimos meses ha sido Brasil, ya que la Casa Blanca espera el triunfo de la derecha en las urnas con una posible victoria de Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente de esa nación, Jair Bolsonaro, señalado como uno de los personajes más afines al pensamiento neoliberal trumpista.

Nota aparte: El golpe de Estados Unidos en Venezuela le da la posibilidad a Rusia de replicar estas acciones en Ucrania con una posible detención del líder de esa nación, Volodimir Zelenski, y a China de garantizar la plena adhesión de Taiwán que la considera como parte de la política “Una sola China”.