Foro Público: Maru Campos y las similitudes con Xóchilt Gálvez

Ignacio García

Compartir

La gobernadora Maru Campos se posiciona como la principal figura de la oposición contra Morena rumbo al 2030.

Foro Público

El fin de semana pasado la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, encabezó un mitin en el que reunió a diferentes figuras del Partido Acción Nacional (PAN) para manifestar el apoyo político que tiene ante los embates del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

La mandataria estatal se ha convertido en el blanco de los ataques de la autollamada “cuarta transformación”, después de que se evidenció que violó la Constitución Política Mexicana al colaborar abiertamente con integrantes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

Campos no comunicó a la Federación sobre los operativos que realizaría con fuerzas extranjeras en contra del crimen organizado, por lo que fue aprovechado por la “4T” para acusarla de traidora a la patria y por ello legisladores locales morenistas han iniciado un juicio de procedencia en su contra.

Estos ataques han posicionado a Campos, quien para la dirigencia del PAN, de manera insospechada, se ha convertido en el rosto más visible de la oposición partidista, después de años de permanecer en la invisibilidad política.

La última vez que la oposición trató de aprovechar y posicionar una figura política opositora a Morena fue en 2024, con la candidata presidencial del llamado “Frente Amplio por México”, Xóchitl Gálvez, quien atacaba permanentemente al entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Después de que Morena había iniciado el llamado proceso interno de las “corcholatas”, mismo que ganó la ahora presidente de México, Claudia Sheinbaum, la oposición posicionó a Gálvez como la principal opositora, que empleaba un lenguaje coloquial, similar al que utilizaba López Obrador.

Con sus vestidos de bordados indígenas, la senadora panista no podría ser señalada de representar a las élites políticas y sociales del país, no obstante, no contaba con la capacidad de atracción social que poseía el tabasqueño, quien pese a los múltiples señalamientos en su contra, tenía una alta popularidad.

Para evitar el posicionamiento de Xóchilt Gálvez, López Obrador utilizó la tribuna de las conferencias de prensa mañaneras para atacarla constantemente, recibiendo apenas algunos llamados de atención por parte del Instituto Nacional Electoral (INE).

Gálvez también tenía que cargar con una pesada loza, como lo son los partidos de oposición, principalmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que tiene la peor imagen pública de la partidocracia mexicana, así como el inerte Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Las cúpulas partidistas decidieron posicionarla para tratar de recoger la mayoría de los votos posibles sin tener una visión real de proyecto político, lo que reflejó cuando Gálvez perdió la elección presidencial y fue desechada de las estructuras partidistas.

Ese último intento fallido de consolidar una figura opositora dejó nuevamente en la lona a los panistas, y de forma inesperada surgió la figura de Maru Campos, quien ha acusado que el gobierno morenista la ataca por colaborar con la CIA, cuando protege al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, acusado de nexos con el crimen organizado.

Así, los panistas tratan de posicionar públicamente a Campos como la principal opositora a la 4T, por lo cual la dirigencia blanquiazul pretende martirizarla como en su momento ocurrió con López Obrador con el tema de desafuero que lo impulsó para la candidatura presidencial.

El reencuentro de los panistas

Maru Campos contó con el apoyo de los ex presidentes de México emanados del PAN, Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes la respaldaron públicamente. Así, la mandataria estatal logró algo impensable, unir a Fox y Calderón que no se habían congregado en un acto público desde el fin de la presidencia foxista.

Los ex mandatarios federales que se habían enemistado por diferencias políticas, se reunieron para apoyar a Campos, algo que no sucedió con el caso de Xóchilt Gálvez, pues en esa ocasión sólo Fox expresó abiertamente su apoyo a la candidatura presidencial.

Fox y Calderón mantuvieron diferencias desde que el ex dirigente nacional del PAN renunció a su cargo en la Secretaría de Energía (Sener) para postularse como aspirante presidencial, pese a que el favorito presidencial era Santiago Creel.

En el proceso interno panista, Calderón superó a Creel y Fox tuvo que aceptar que, por primera vez en la historia del México posrevolucionario, un presidente de la República no nombraba al candidato oficial.

Durante la presidencia de Calderón, constantemente cuestionó las acciones gubernamentales emprendidas por su antecesor, principalmente por el crecimiento de los grandes cárteles de las drogas.

Así, Fox y Calderón se acusaron mutuamente del fracaso de los gobiernos panistas que perdieron la presidencia de la República en 2012, cuando regresó el PRI a Palacio Nacional.

Con la fallida alianza del PAN con el PRI, sólo Fox se acercó a la misma, al considerar que “México estaba al borde del precipicio” y por ello sólo la alianza opositora podría reconducir al país.

Después de que Calderón tampoco logró consolidar su partido político, implícitamente retornó al PAN, al reconocer que no existe una estructura política opositora que garantice una respuesta efectiva ante la 4T.

Las élites en desesperación

A pesar de que la dirigencia nacional del PAN ha cuestionado constantemente a Morena, ha comenzado a replicar sus prácticas, ya que la definición de las candidaturas será por medio de las encuestas que tanto satanizó durante el sexenio pasado.

Asimismo, organizó un mitin controlado como los de Morena para defender a Campos y con ello referir que “no está sola”, mismas referencias que caracterizaron los apoyos colectivos que recibió López Obrador durante el proceso de desafuero como jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

La desesperación de los panistas muestra que las élites han sido incapaces de combatir efectivamente la narrativa de Morena y por ello esperan que el caso de Campos le permita posicionarse públicamente como la principal figura de la oposición en la administración de Claudia Sheinbaum.

Pero un grupo significativo de los votantes panistas migraron hacia otras corrientes políticas como Movimiento Ciudadano (MC), que se ha encumbrado como la tercera vía para los procesos electorales y por ello Jorge Álvarez Máynez obtuvo más de diez millones de votos en los comicios de 2024.

Los emecistas han conquistado dos de los estados más importantes del país como Nuevo León y Jalisco, razón por la cual pretende atraer a los votantes de los partidos políticos tradicionales que los desilusionaron y por ello ante falta de figuras, Maru Campos ha ganado terreno en las últimas semanas para posicionarse como principal presidenciable de los panistas en 2030.

Con la ausencia de figuras, un dirigente nacional completamente gris, un coordinador legislativo opositor defenestrado como Ricardo Anaya y una presidenta de la Cámara de Diputados federal sin brillo como Kenia Lópéz, la gobernadora chiahuahuense resulta la opción adecuada.

Así, el panorama político se polariza más, ante un inminente proceso electoral, en el cual el PAN pretenderá mantener uno de sus principales bastiones políticos que es Chihuahua y crecer electoralmente después de los fracasos cada vez más pronunciado que ha vivido en los últimos años.