
Ignacio García Martes, 03 de Marzo del 2026
Foro Público
El sábado pasado fuerzas militares de Estados Unidos e Israel bombardearon diferentes ciudades de Irán, entre ellas Teherán, en donde asesinaron al líder máximo del Ayatolá, Alí Jomenei, quien gobernaba esa nación desde 1989, lo que ha provocado una nueva guerra en la región que generará mayor inestabilidad política, social, económica y cultural entre las naciones árabes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió actuar con fuerza militar en Irán, en primera instancia con el argumento para cambiar el régimen de gobierno iraní, pero en sus últimas declaraciones sus argumentos han cambiado, con una mirada orientada a destruir todo el arsenal militar iraní para dejar de producir armas de destrucción masiva.
El mandatario norteamericano ha decidido emprender una cruzada en contra del terrorismo. Trump ha referido que el régimen del Ayatolá ha financiado a grupos terroristas como Hamás, principal responsable de los ataques a Tel Aviv el 7 de octubre de 2023, además de armar al grupo terrorista libanés Hezbolá, por lo cual decidieron evitar que continúen con sus aspiraciones de elaborar armas nucleares.
Trump presumió que los ataques militares estadounidenses e israelíes fueron efectivos y asesinaron al líder máximo del Ayatolá, por lo cual amagó con continuar con estos embates en distintos puntos de la ciudad hasta que el gobierno iraní acepte las condiciones que pretende imponer la Unión Americana.
Sin embargo, la respuesta iraní ha sido una serie de ataques en embajadas y bases militares estadounidenses en los países de la región, lo que ha provocado la suspensión de vuelos comerciales en la zona, así como la suspensión de actividades en las naciones que han decidido apoyar directamente a Israel.
Este conflicto ha generado una nueva crisis geopolítica, con el involucramiento activo de Estados Unidos, en una zona donde el gobierno de Trump pretende favorecer al régimen sionista de Benjamín Netanyahu, quien había solicitado el apoyo norteamericano para bombardear a su enemigo histórico.
Trump ha dicho que Estados Unidos está preparado para una guerra de al menos un mes, con el fin de desarticular toda la capacidad militar iraní, mientras que el régimen teocrático ha rechazado cualquier posible claudicación y anunció que continuará con los ataques hasta las últimas consecuencias.
Incluso los ataques iraníes han alcanzado Chipre, que está bajo el control de Gran Bretaña, por lo cual el conflicto regional puede seguir escalando. Varios países de la Unión Europea han manifestado su apoyo a Estados Unidos y aunque no han referido un interés de involucrarse directamente con más milicia, han concedido sus bases militares para que Estados Unidos las emplee para mejorar su eficacia en los ataques a Irán.
El gobierno iraní ha señalado que se defiende de las agresiones de Estados Unidos e Israel, aunque se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad, pues no tiene la capacidad de soportar una guerra de largo aliento, pues el desgaste será mayúsculo.
Un país de más de 90 millones de habitantes, conformado por una base militar sólida estructurada por la Guardia Revolucionaria Islámica, puede invocar a una guerra de guerrillas para tratar de desgastar a Estados Unidos e Israel con ataques terroristas a población civil.
Un Trump incontenible
Este año Trump ha evidenciado una versión más colérica y agresiva. El pasa 3 de enero ordenó el ataque militar en Venezuela, en donde fue sustraído el entonces presidente de esa nación, Nicolás Maduro, violando el derecho internacional y estableciendo la doctrina Donroe para controlar al hemisferio occidental.
Sin oposición, Trump presumió que las fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron la oposición sin ninguna baja norteamericana, además de haber impuesto a Delcy Rodríguez como presidenta de Venezuela, quien se ha sometido a su totalidad a los intereses de Washington.
La ausencia de resistencia internacional ha envalentonado a Trump, quien presionó al gobierno de México para incrementar las acciones en contra del crimen organizado, y por ello ante las amenazas de una intervención militar en la nación, la administración de Claudia Sheinbaum decidió detener y asesinar a Nemesio Oseguera Cervantes, alías “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Ante las protestas ciudadanas que se suscitaron desde diciembre pasado en Irán en contra del régimen de los Ayatolá por la crisis económica que padece el país, Trump avisó que la ayuda estaba por llegar y finalmente el sábado pasado decidió intervenir directamente para decapitar al gobierno iraní.
Netanhayu, agradecido con la intervención de Estados Unidos, afirmó que con estos ataques eliminarán cualquier amenaza al orden mundial por parte de los grupos terroristas que han sido financiados por Irán, mientras que Trump ha causado una serie de modificaciones en el contexto oriental, pues Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Egipto, Catar, Arabia Saudita, han comenzado a alertar sobre los recientes ataques iraníes.
Así, nuevamente el mundo vive un momento de tensión geopolítica, con un Trump ensoberbecido que ni siquiera escucha las demandas de la ciudadanía norteamericana que no consideraba como prioritaria la cruzada que ha emprendido en Medio Oriente, pues ha contradicho el discurso de “Primero América” que pregonó en su campaña presidencial.
Una teocracia que no cae
El régimen iraní desde 1979 se ha consolidado en una teocracia, encabezada por el líder máximo de los Ayatolá, que ha establecido un gobierno dictatorial totalitario sin disidencia y que persigue a cualquier grupo opositor. La revolución islámica que pretendía cambiar a la dictadura del Sha ha sido mucho peor la monarquía.
La revolución de Ruhollah Jomeneí en 1979 provocó un retroceso en Irán, que priorizó un sistema totalitario con una amplia mirada religiosa, misma que fue secundada por su hijo, Alí Jamenei, desde 1989 y que evitó cualquier tipo de disidencia interna.
Al romper relaciones con Estados Unidos, desde Washington consideraron al régimen de los Ayatolá como dictatorial y como uno de los integrantes del “eje del mal” que calificó al ex presidente de la Unión Americana, George W. Bush, quien ordenó vigilar a Jamenei.
Desde la primera administración de Trump, el gobierno estadounidense intentó provocar la caída del régimen de los Ayatolá, pero el costo político era mayor para Estados Unidos y por ello reculó sobre elevar las hostilidades con Irán.
Con el reciente empoderamiento de Trump, Irán pretende generar mayor inestabilidad política y social entre los países de Medio Oriente, mientras que Francia ha elevado la capacidad de respuesta en Chipre para evitar cualquier intento de un nuevo ataque en la región.
La Unión Europea se alinea
Trump ha agradecido el apoyo de los países de la Unión Europea como Francia, Alemania y Gran Bretaña, pero ha reclamado la negativa de España de prestar sus espacios para las fuerzas aéreas estadounidenses, y recordó que el gobierno de Pedro Sánchez se ha rehusado a incrementar al cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para su capacidad militar.
En tanto, Francia ha movilizado su principal portaviones en Chipre, mientras que Alemania ha incrementado el presupuesto para mejorar su capacidad de fuego, y Gran Bretaña ha referido que apoyará a Estados Unidos para detener cualquier intento de respuesta terrorista.
En tanto, Rusia y China nuevamente han evitado intervenir en el conflicto que ha provocado Estados Unidos. Ambas potencias no están dispuestas a confrontarse directamente con la Unión Americana, pues el gobierno de Vladimir Putin está enfrascado en una guerra de cuatro años con Ucrania, mientras que Xi Jinping pretende anexionarse a la brevedad Taiwán.