Foro Público: Trump vuelve lanzar su cruzada contra México

Ignacio García

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Foro Público

Donald Trump está desesperado. El mandatario republicano atraviesa el momento más bajo de popularidad que ha tenido un presidente de Estados Unidos en más de cien años y ante las elecciones de medio término de noviembre, pretende evitar perder la mayoría en el Congreso ante los demócratas y para ello utilizará la carta que representa el golpeteo a México.

El empresario inició una guerra sin apoyo social contra Irán, misma que representará un elevado costo político para los republicanos, que también han advertido sobre el riesgo que representa que el enfrentamiento contra los Ayatolás se extienda y dilapide las posibilidades de Trump de mantener la mayoría en la Cámara de Representantes.

Después de derrocar a Nicolás Maduro de Venezuela, el mandatario republicano decidió iniciar una campaña militar en contra del régimen teocrático de los Ayatolás, la cual podría extenderse ante la resistencia que emprendan los iraníes tras los recientes bombardeos que han efectuado los estadounidenses en compañía de los israelíes.

Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado ha reclamado el dominio que mantienen los cárteles de las drogas en México, acusando la incapacidad del gobierno federal para atender la problemática que padece el país y por ello ha referido que entre sus planes se encuentra una posible operación militar para asesinar a los principales capos.

Luego del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alías “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el pasado 22 de febrero, Trump reconoció el esfuerzo del gobierno de Sheinbaum en combatir a los cárteles de las drogas, por lo cual tranquilizó efímeramente al inquilino de la Casa Blanca.

Sin embargo, con la caída en la popularidad de Trump en medio de la guerra contra Irán, el fin de semana pasado retomó sus acusaciones en contra de México al asegurar que se trata del epicentro de las drogas en el continente, y por ello dejó entrever la posibilidad de iniciar un ataque militar, incluso sin el consentimiento del gobierno mexicano.

Aunque Sheinbaum ha tratado de atajar las críticas de Trump, la desesperación del republicano puede acelerar las ansias de entregar resultados ante el electorado, pues si los demócratas obtienen el triunfo en las elecciones de noviembre, podrían iniciar un juicio político en su contra.

Un Trump acorralado es más peligroso

El presidente republicano ha referido que anualmente miles de jóvenes estadounidenses mueren por el consumo de las drogas que ingresan por México, por lo cual su cruzada para defender a la juventud puede ser un intento para tratar de tranquilizar al electorado norteamericano en los comicios federales intermedios.

Aunque en la actualidad está concentrado con el conflicto en Medio Oriente, la imprevisibilidad de Trump puede ser un factor que el gobierno de Sheinbaum tome en cuenta, pues la caída del Mencho parece que no es suficiente para las ambiciones del republicano.

Las acciones militares de Trump podrían ser escaladas. En primera instancia podría optar por ataques de drones militares para asesinar a un grupo de sicarios, que no tendría una mayor trascendencia, más allá de lo mediático, pues las estructuras criminales permanecerían intactas.

Otra alternativa podría ser una operación militar mayúscula, en la cual simule una serie de ataques, acompañados con la detención de políticos relacionados con el crimen organizado—Washington tiene identificados a más de cien políticos de alto nivel que tienen vínculos con el narcotráfico—y una tercera acción podría consistir en la captura de alguno de los grandes capos, como ocurrió en el de Joe Biden con la detención de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa.

No obstante, con la aprehensión del Chapo y el Mayo y el abatimiento del Mencho, las cabezas criminales del país no tienen la misma relevancia mediática, y por ello Trump podría buscar la captura de algún perfil familiar relacionado con el Chapo, para asegurar que se trata de una acción contundente para desarticular al cártel.

En tanto Washington decide una intervención militar, Sheinbaum trata de justificar que el gobierno mexicano actúa en contra de los cárteles y para ello deberá buscar la detención de otro perfil criminal que tenga peso significativo para que Trump considere que realmente se trata de una operación sistemática para desarticular a las organizaciones criminales y no como un esfuerzo aislado.

La necesaria acción de legitimidad que pretende Trump puede obligar a Sheinbaum a descobijar a algún político dentro de la “4T” que pueda ser susceptible de las investigaciones que desarrolle el gobierno estadounidense para justificar el argumento de la “narcopolítica mexicana”.

La reunión de Trump con 11 mandatarios latinoamericanos, emanados de corrientes conservadoras—a quienes humilló al asegurar que no estaba dispuesto a aprender “su maldito idioma”, en referencia al español--, representa una intención de reorganización en la cual sólo estarán los gobiernos que decidan alabarlo y por ello no fueron invitados los representantes de México, Colombia y Brasil.

La paradoja que enfrenta Sheinbaum

Mientras que las estructuras criminales se enquistaron en los gobiernos locales en el país durante años, la administración de Sheinbaum enfrenta una nueva dualidad. Por un lado, la mandataria debe enfrentar las presiones latentes de Washington para reforzar el combate contra el crimen organizado y por el otro debe priorizar mantener el estatus quo que heredó de Andrés Manuel López Obrador.

Las valoraciones de Palacio Nacional dependerán del pragmatismo que tomen. La decisión de actuar en contra del Mencho fue positiva, ya que esto produjo un crecimiento en la popularidad de Sheinbaum, cuya labor en materia de seguridad es vista de forma positiva con respecto a su antecesor.

Pero para el gobierno de Estados Unidos estas medidas son insuficientes, debido a que consideran que el gobierno mexicano permite operar impunemente a diferentes políticos que han recibido millones de pesos para actividades públicas, lo que a su vez ha consolidado un esquema arraigado de control territorial.

Trump busca intervenir en México. Ha sido uno de sus principales anhelos desde su primer mandato, y por ello tanto López Obrador como Sheinbaum aceptaron todas sus condiciones a cambio de evitar una violación a la soberanía nacional, pero estas acciones de sometimiento resultan cada vez más insuficientes para un gobernante cada vez más ridiculizado en la palestra internacional.

Además, la definición de las candidaturas a las gubernaturas por parte de Morena deberá ser palomeadas por Palacio Nacional, pero también deberán sortear los intereses de los liderazgos locales, las decisiones de Palenque y la permisibilidad que establezca Washington.

Así, el panorama se complica, pues Estados Unidos no permitirá que Morena postule candidaturas relacionadas con el crimen organizado, lo que a su vez podría debilitar al movimiento o fracturarlo en sus estructuras internas, dado que los liderazgos locales tienen fuerza territorial que puede desestabilizar al partido guinda.

En medio de una creciente inestabilidad política, Trump puede convertirse en un actor relevante para el contexto electoral mexicano ante el proceso de renovación de gubernaturas del próximo año, principalmente en aquellas entidades que tienen una marcada presencia del crimen organizado.

Las presiones de Washington y la necesidad de legitimación de Trump son dos factores que pueden reconfigurar las relaciones entre México y Estados Unidos, en medio de las renegociaciones del T-MEC, que puede servir como un termómetro de condiciones que imponga el gobierno norteamericano para someter al mexicano.