Foro Público: La desesperación del PAN

Ignacio García

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Foro Público

El Partido Acción Nacional (PAN) abrió su convocatoria para registrar a aspirantes a diferentes candidaturas para las elecciones del próximo año sin que se traten de militantes. El dirigente nacional del blanquiazul, Jorge Romero, ha asegurado que el partido ha abierto las puertas a toda la ciudadanía—que coincida con su ideología—para postularse al proceso electoral de 2027.

Después de la estrepitosa derrota electoral de 2024, cuando el PAN se unió a sus antiguos adversarios, el decadente Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), para postular a Xóchilt Gálvez a la presidencia de la República, la cúpula blanquiazul reconoció el error histórico de aliarse con el tricolor y el sol azteca y por ello decidió romper la alianza electoral para competir de forma solitaria.

Tras el avance electoral de Movimiento Ciudadano (MC) que se posicionó como la segunda fuerza de oposición a nivel nacional, el PAN ha evidenciado su desesperación para intentar ser competitivos y por ello decidieron recibir a candidatos ciudadanos que no sean militantes del instituto político.

Según Jorge Romero, esta medida posibilitará contar con perfiles apartidistas que pueden atraer más votos que los perfiles tradicionales del PAN que están desprestigiados, aunque con ello reconoce la propia debilidad de la marca que representa el blanquiazul como fuerza opositora.

La caída de la credibilidad del PAN ha sido multifactorial. Tras haber sido la principal fuerza política del país entre el 2000 y 2012, el partido fundado por Manuel Gómez Morín se ha convertido en un espacio de reunión de una pequeña cúpula elitista que ha controlado al partido.

El control que ejerció Ricardo Anaya sobre el partido y posteriormente continuó Marko Cortés han sido clavos en el ataúd del PAN, que tuvo apenas nueve millones de votos en los comicios de 2024, la menor cantidad de sufragios que había reportado en el presente siglo.

La reconfiguración de lo mismo

La dirigencia de Marko Cortés ha sido la peor de la historia del PAN. Al tomar las riendas del partido el partido perdió Baja California—que se había convertido en un bastión de Acción Nacional--, así como Puebla que recién había obtenido el triunfo en los comicios de 2018, pero que al efectuarse las elecciones extraordinarias por la muerte de la gobernadora electa Martha Erika Alonso, perdió la entidad ante Miguel Barbosa del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

En 2021, el PAN perdió las gubernaturas de Baja California Sur y Nayarit y sólo ganó los estados de Chihuahua y Querétaro, en tanto que en Tamaulipas también perdió la gubernatura ante Morena, mientras que en Durango ganaron con la alianza con el PRI y el PRD, pero el candidato ganador es el priista Esteban Villegas Villarreal.

Así, en la dirigencia nacional de Marko Cortés, el PAN ha pasado de gobernar 11 estados a apenas cuatro entidades, en tanto que su presencia en la Cámara de Diputados fue de apenas 72 legisladores federales, mientras que en el Senado sólo cuentan con 22 congresistas.

Pese a los raquíticos resultados que obtuvo el PAN con la dirigencia nacional de Cortés, no dejó el poder de forma inmediata y organizó una nueva elección de “unidad” para heredar la dirigencia a Jorge Romero, otro cercano al grupo político que ha controlado al partido desde hace más de ocho años.

Para los panistas tradicionales, la alianza con el PRI representó un error histórico que causó una caída sustancial de los votos. La unión del PAN con su acérrimo rival derivó que el ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se mofara del blanquiazul al asegurar que se trataba del “PRIAN”, revalidando el argumento de las similitudes que mantienen ambos partidos.

Por ello, Jorge Romero reconoció el error que implicó la alianza con el PRI, aunque formó parte del mismo grupo que controló al partido, y por ello anunció que buscarían perfiles independientes que coincidieran ideológicamente con Acción Nacional para tratar de ser competitivos en las elecciones de 2027.

Sin elecciones primarias, pero con encuestas

El líder nacional del PAN anunció que la forma de elección de las candidaturas para los distintos cargos que se renovarán en 2027 será a través de encuestas, el mismo método de definición que ha implementado Morena para sus procesos internos.

Aunque en un inicio el blanquiazul había desacreditado la validez de las encuestas, Jorge Romero ha dicho que reproducirán el mismo modelo de Morena para la selección de sus candidaturas, lo que ha envuelto al partido en nuevas críticas, dado que el proceso de democratización del partido representó una morenización del mismo.

Para expertos en modelos electorales, un proceso claro de democratización de un partido político consiste en la organización de elecciones primarias, que permitan la inclusión de los perfiles que compiten por un cargo de elección popular y sean votados por los militantes.

Sin embargo, en México ningún partido político ha replicado este modelo de democratización y por ello los procesos de definición de las candidaturas tienden a ser poco transparentes sin incidencia real de la militancia que no puede competir en igualdad de condiciones por una candidatura, lo que profundiza la crisis de la partidocracia que padecen los institutos políticos en el país.

Las encuestas que ha organizado Morena han sido poco transparentes, pues se han tratado de procesos de simulación que se han inclinado hacia determinados perfiles, por lo cual no funcionaron para legitimar a las candidaturas y ha generado disputas en el interior del partido, pero la amplia superioridad del instituto ha disminuido los costos políticos de una posible desbandada.

No obstante, el PAN ha decidido emular la fórmula de definición de candidaturas del partido, con lo cual pretende valorar la capacidad de movilización de cada uno de los perfiles, aunque de forma “extraordinaria” la convocatoria recibió más de cuatro mil propuestas en las primeras horas.

En tanto no se garanticen procesos reales de democratización tanto en el PAN como en cualquier partido político, seguirán siendo considerados como institutos corruptos que no garantizan una plena representación de los diversos sectores de la sociedad y por ello permanecerán en el ridículo con este tipo de acciones desesperadas para tratar de llamar la atención de la opinión pública.

Con apenas cuatro gubernaturas en el país, el PAN ha disminuido su presencia real en los procesos electorales, donde su capacidad de atracción pública es cada vez más baja, en tanto la dirigencia nacional trata de llamar la atención de la ciudadanía regalando teléfonos celulares de alta gama que atraiga a personas con perfiles poco politizados.

Para 2030, el PAN no tiene un perfil claro para competir por la presidencia de la República. En medio de esas debilidades estructurales vuelven a surgir nombres como Kenia López, presidenta de la Cámara de Diputados; la ex candidata presidencial Xóchitl Gálvez, así como las gobernadoras de Aguascalientes, Teresa Jiménez; de Chihuahua, María Eugenia Campos, y de Guanajuato, Libia Dennise García, además de Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro.

No obstante, ninguno de estos perfiles tiene suficiente capital político para contender por la presidencia de la República, mientras que Morena prepara al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch; e incluso el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, también intentará postularse por la máxima magistratura del país.

Incluso en MC cuentan con perfiles que pueden resultar más competitivos como Samuel García, gobernador de Nuevo León, y el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, que podrían ser los abanderados del partido naranja para los comicios presidenciales.