
Hazael Sayavedra Domingo, 10 de Mayo del 2026
El espionaje extranjero en México evidencia fallas estructurales de contrainteligencia y creciente dependencia de agencias internacionales de seguridad.
Por Hazael Sayavedra
A 25 años del hallazgo de dos agentes israelíes armados dentro del Palacio Legislativo, documentos oficiales, investigaciones periodísticas y filtraciones revelan que el país ha sido un “Estado ciego” frente a las operaciones de inteligencia extranjeras. La pregunta incómoda: ¿qué soberanía defendemos?
Tres agencias de inteligencia extranjeras —el Mossad israelí, la CIA estadounidense y el GRU ruso— han operado en territorio mexicano con niveles alarmantes de impunidad durante al menos dos décadas. Así lo demuestran expedientes judiciales, cables diplomáticos, reportes de inteligencia desclasificados y decenas de investigaciones periodísticas. Mientras tanto, los servicios de inteligencia mexicanos han priorizado el espionaje político interno —como quedó probado en el escándalo de Pegasus— y han mostrado una ceguera estructural frente a amenazas foráneas. El resultado es un país cuya soberanía real es disputada a diario dentro de sus propias instituciones.
El Mossad en San Lázaro: un aviso ignorado
El 10 de octubre de 2001, apenas 29 días después de los atentados del 11 de septiembre, dos israelíes fueron detenidos dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro. Portaban pistolas, granadas de mano, explosivos C-4 y pasaportes falsos de Pakistán. Uno de ellos había pertenecido a fuerzas especiales israelíes.
Lo más vergonzoso es que no fueron detectados por el Estado Mayor Presidencial, ni por el Ejército ni por los servicios de inteligencia mexicanos. Fueron trabajadores del sindicato azucarero quienes los descubrieron mientras tomaban fotografías del edificio y notaron su comportamiento sospechoso. Ellos fueron quienes los redujeron y entregaron a las autoridades. Los servicios de inteligencia mexicanos simplemente no los detectaron.
Los detenidos fueron Salvador Gersson Smeck, de 34 años, ex coronel de las fuerzas especiales israelíes, y Saer Ben-Zvi. Portaban:
· Dos pistolas calibre 9 mm.
· Nueve granadas de mano.· Explosivos C-4.· Detonadores.· Pasaportes falsos de Pakistán.El caso quedó registrado en el expediente PGR AP/PGR/SC/2001/1235, consultado posteriormente por el periodista Jorge Fernández Menéndez para una columna publicada en Excelsior el 12 de octubre de 2001. Un día antes, la propia Procuraduría General de la República había emitido un boletín oficial confirmando el decomiso de armas y explosivos, además de reconocer que ambos detenidos “podrían estar relacionados con servicios de inteligencia extranjeros”.
Sin embargo, pese a la gravedad del episodio —dos hombres armados con explosivos y documentación falsa dentro del Palacio Legislativo—, el escándalo se desactivó rápidamente. Tras intensas gestiones diplomáticas de la Embajada de Israel en México, ambos fueron liberados en cuestión de días. El gobierno de Vicente Fox evitó cualquier confrontación diplomática: no hubo protesta formal, tampoco una investigación conjunta ni explicaciones públicas convincentes.
Con el tiempo, el caso terminó envuelto en silencio. Nunca se aclaró qué hacían realmente en San Lázaro, a quién vigilaban o cuál era el objetivo de la operación. El episodio quedó enterrado entre omisiones oficiales y preguntas sin respuesta.
“Lo más dramático no fue que dos espías estuvieran armados dentro del Congreso. Fue que los detectó el sindicato azucarero, no la inteligencia mexicana”.
— Jorge Fernández Menéndez, Excelsior, 14 de octubre de 2001.La sombra del Mossad en el narco: Plaza Artz Pedregal
Dieciocho años después, el 24 de julio de 2019, una mujer con peluca rubia ejecutó a quemarropa a dos israelíes que almorzaban en un restaurante de Plaza Artz Pedregal. Uno de los fallecidos, Benjamín Yeshurun Sutchi, había sido relacionado en distintos reportes con entrenamiento militar y presuntos vínculos con estructuras de inteligencia israelíes. El caso fue presentado oficialmente como un ajuste de cuentas ligado a una deuda de más de 20 millones de dólares con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los fallecidos fueron:
· Benjamín Yeshurun Sutchi, 45 años.
· Alon Azulay, 37 años.Vínculos con inteligencia
De acuerdo con un informe de inteligencia mexicano de 2005 (documento interno del entonces Cisen, citado por Reforma el 26 de julio de 2019), Sutchi “contaba con instrucción militar del Mossad” y ya había sido detenido en México en 2005 por actividades vinculadas al lavado de dinero. Sin embargo, en esa ocasión también fue liberado tras presiones diplomáticas.
Sin embargo, las autoridades de la CDMX y la Federación presentaron el caso como un ajuste de cuentas entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y una red israelí de lavado. Según la Fiscalía capitalina (carpeta de investigación CI-FIEDH/0001/2019), los israelíes habían intentado estafar al CJNG en una operación por alrededor de 20 millones de dólares.
¿Por qué un hombre con entrenamiento del Mossad estaba haciendo negocios sucios con el narcotráfico? ¿Actuaba por su cuenta o su presencia respondía a una operación más amplia de inteligencia israelí en México? Las autoridades nunca lo investigaron.
La CIA en Chihuahua: operativo sin permiso, muerte y silencio
Abril de 2025. Dos agentes de la CIA fallecen en un accidente automovilístico en el municipio de Namiquipa, Chihuahua, cuando regresaban de un operativo contra narcolaboratorios.
De acuerdo con la carpeta de investigación FGR-UIF-CI-0001/2025, los agentes viajaban con el entonces director de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes. Vestían ropa de civil y tenían el rostro cubierto.
La declaración oficial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) emitió un comunicado el 22 de abril de 2025 en el que señaló: “El gobierno de México no fue informado de la presencia ni de las actividades de estos agentes en territorio nacional”. Sin embargo, ninguna autoridad fue sancionada y la FGR limitó su acción a asegurar el narcolaboratorio, donde encontró 55 mil litros de precursores químicos y 2 mil litros de metanfetamina.
No es la primera vez que la CIA opera sin permiso en México. Documentos desclasificados del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington (serie “México 1960-1970”) muestran que la agencia entrenó a militares mexicanos para la guerra sucia sin informar al presidente en turno.
El frente ruso: el “Estado ciego” se vuelve santuario
Mientras el Mossad y la CIA actúan con impunidad operativa, el GRU ruso ha convertido a México en un santuario estratégico para el espionaje y la guerra híbrida.
Entre 2022 y 2025, la CIA entregó al gobierno mexicano una lista con los nombres de más de dos decenas de espías rusos del GRU que operaban bajo cobertura diplomática en México. La información fue revelada por The New York Times (edición del 15 de diciembre de 2025, reportaje “Espías en la sombra: cómo Rusia usa a México como base”).
El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador declaró el 4 de marzo de 2022: “No tenemos información sobre eso”, según consta en la versión estenográfica de su conferencia mañanera. Sin embargo, altos funcionarios estadounidenses confirmaron al NYT que el tema se había tratado en múltiples reuniones de alto nivel.
Pese a las pruebas, México se negó a expulsar a los agentes identificados. La única concesión fue en 2023: permitir que EEUU opinara sobre nuevas solicitudes de acreditación diplomática rusa, pero los agentes ya instalados se quedaron.
Ahora, la presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo la postura, según fuentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) citadas por Latinus (23 de febrero de 2026).
El Club de Periodistas como fachada del Kremlin
Una investigación de Factchequeado, publicada en octubre de 2025 bajo el título El Kremlin en el Zócalo, reveló que el Club de Periodistas de México, A.C. (CPM), ubicado a apenas cinco cuadras del Zócalo capitalino, opera en los hechos como una plataforma de difusión de propaganda rusa. El reporte documentó que su portal, Voces del Periodista, republica de manera masivamente automatizada contenidos provenientes de medios vinculados al Kremlin.
· 72% del contenido proviene de medios rusos (RT y Sputnik) y cubanos (Prensa Latina).
· 53% es específicamente de RT y Sputnik.La investigación también documentó que el Senado de la República destinó 951 mil pesos en publicidad oficial a esa revista entre 2020 y 2023, de acuerdo con contratos obtenidos vía transparencia (folios 334/CAM/2021, 556/CAM/2022 y 892/CAM/2023).
Además del financiamiento público, el CPM ha mantenido vínculos directos con estructuras mediáticas y diplomáticas rusas. Entre sus actividades destacan talleres impartidos por RT, reconocimientos a propagandistas afines al Kremlin y encuentros con funcionarios rusos. En 2022, incluso, su dirigente entregó un premio póstumo a Daria Dugina, hija del ideólogo ultranacionalista Alexander Dugin.
“México se ha convertido en un nido de espías porque no tenemos controles migratorios efectivos en aeropuertos y porque las autoridades no quieren problemas diplomáticos”.
— Sara Irene Herrerías, exjefa de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Fiscalía de la CDMX (2020-2024), entrevista con Proceso, 12 de julio de 2025.La traición desde dentro: Pegasus y el espionaje político
No todo el espionaje en México viene de afuera. A veces se compra con dinero público y se usa contra periodistas.
En 2017, el gobierno de Enrique Peña Nieto adquirió el software espía Pegasus a la empresa israelí NSO Group por un monto cercano a los 80 millones de dólares (contrato SEGOB/017/2017, disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia).
De acuerdo con la investigación conjunta de Forbes México y The Guardian (publicada el 18 de junio de 2023), Pegasus se utilizó para espiar a periodistas, activistas anticorrupción y defensores de derechos humanos.
Un exempleado de la empresa que operaba el sistema declaró bajo anonimato: “Había un archivo de Excel con más de 1,500 nombres. El propio presidente [Peña Nieto] instruía a quién espiar”.
El patrón: Israel vende tecnología de espionaje a México; el gobierno la usa contra opositores y, mientras tanto, agentes israelíes armados entran y salen del país sin rendir cuentas. Una simbiosis perversa.
Antecedentes históricos: la tradición de la impunidad
Lo que ocurre hoy no surgió de la nada. México ha sido, durante décadas, un territorio particularmente fértil para operaciones de espionaje extranjero.
Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, redes nazis operaron con relativa libertad en el país bajo la llamada Operación Bolívar, incluso con conocimiento de altos mandos militares mexicanos, según documentos del Archivo General de la Nación (ramo “Guerra, 1939-1945”).
Años después, en 1963, Lee Harvey Oswald visitó en dos ocasiones la embajada soviética en la Ciudad de México. La entonces Dirección Federal de Seguridad (DFS), antecedente del Cisen, siguió sus movimientos, pero no evitó que meses más tarde asesinara al presidente John F. Kennedy. Hasta hoy, parte de los expedientes relacionados con ese episodio permanecen clasificados, de acuerdo con archivos del National Security Archive (documento 1963-02).
Más adelante, durante la Guerra Sucia (1965-1990), la CIA entrenó a agentes mexicanos en técnicas de interrogatorio y tortura, sin que existieran controles efectivos por parte del Estado mexicano sobre la profundidad de esa colaboración.
Conclusión: ¿qué soberanía estamos defendiendo?
La evidencia acumulada en este reportaje —expedientes judiciales, declaraciones oficiales, investigaciones periodísticas y documentos desclasificados— apunta a una conclusión ineludible:
México no tiene una política de inteligencia soberana. La tiene subordinada a intereses políticos internos (espionaje a opositores) y a la conveniencia diplomática (no expulsar espías rusos, dejar libres a agentes israelíes, tolerar operaciones no autorizadas de la CIA).
Mientras tanto, las agencias extranjeras han aprendido a moverse en el país con enorme facilidad. Conocen las vulnerabilidades institucionales del país, entienden sus dinámicas internas y operan, en muchos casos, con una impunidad que pocas veces encuentra consecuencias reales.
Nosotros, en cambio, no sabemos casi nada de ellas. Y, cuando llegamos a saber, preferimos no hacer nada.
¿Hasta cuándo México aceptará ser un tablero de juego donde otros mueven las piezas?
Fuentes documentales
Caso Mossad en San Lázaro (2001):
· Expediente PGR: AP/PGR/SC/2001/1235.
· Boletín oficial de la PGR, 11 de octubre de 2001.· Columna de Jorge Fernández Menéndez, Excelsior, 14 de octubre de 2001.Caso Plaza Artz (2019):
· Carpeta de investigación CI-FIEDH/0001/2019, Fiscalía General de Justicia de la CDMX.
· Informe interno del Cisen, 2005, citado por Reforma, 26 de julio de 2019.Caso CIA en Chihuahua (2025):
· Carpeta de investigación FGR-UIF-CI-0001/2025.
· Comunicado SSPC, 22 de abril de 2025.Caso espionaje ruso – Lista del GRU:
· The New York Times, “Espías en la sombra: cómo Rusia usa a México como base”, 15 de diciembre de 2025.
· Versión estenográfica conferencia AMLO, 4 de marzo de 2022.· Latinus, “Sheinbaum mantiene a espías rusos en México”, 23 de febrero de 2026.Caso Club de Periodistas como fachada:
· Factchequeado, “El Kremlin en el Zócalo”, octubre de 2025.
· Contratos Senado: folios 334/CAM/2021, 556/CAM/2022, 892/CAM/2023 (Plataforma Nacional de Transparencia).Caso Pegasus:
· Contrato SEGOB/017/2017 (Plataforma Nacional de Transparencia).
· Forbes México / The Guardian, “Pegasus en México: el espionaje que llegó desde Israel”, 18 de junio de 2023.Antecedentes históricos:
· Archivo General de la Nación, ramo “Guerra, 1939-1945”.
· National Security Archive, documento 1963-02 (“Oswald en México”).· Archivo de Seguridad Nacional (GWU), serie “México, 1960-1970”.Declaración Sara Irene Herrerías:
· Proceso, “México, nido de espías”, 12 de julio de 2025.