
Miguel Montesinos León Lunes, 11 de Mayo del 2026
Habitantes denuncian abandono, contaminación y discriminación en Sinaxtla, señalando pérdida de valores comunitarios y falta de respeto institucional.
Por Miguel Montesinos León
Hace más de 20 años que la autoridad municipal de San Andrés Sinaxtla, el día 10 de mayo, ha entregado regalos a las mamás de la comunidad. Esto se ha hecho costumbre, toda vez que esta comunidad se rige por Sistemas Normativos Internos (usos y costumbres).
Las comunidades rurales tienen legados históricos; en Sinaxtla muy pocos prevalecen. Muchos se han perdido con el paso del tiempo y, con ello, también costumbres valiosas. Ahora, los jóvenes, al encontrarse en la calle con personas mayores, no saben ni saludar ni conocen a las personas de su misma comunidad.
Actualmente, esos valores y costumbres, en el ámbito social y cultural, han dado un giro de 180 grados y, entre las mismas familias, se han perdido. Son muchos los factores que han influido para que los buenos valores éticos y morales se vayan perdiendo paulatinamente.
En la actualidad se ha generalizado la discriminación en San Andrés Sinaxtla. Lo que antes era armonía y respeto entre la ciudadanía, ahora, con los nuevos integrantes de la autoridad municipal (no todos), refleja que no saben ni cómo desempeñar su cargo. Piensan que, al ser nombrados integrantes de la autoridad municipal, son lo máximo dentro de la sociedad a la que pertenecen.
Los “Usos y Costumbres” se han deteriorado a grado tal que no se nombran a las personas de acuerdo con el escalafón, como lo establece el Sistema Normativo Interno: el ciudadano, al cumplir la mayoría de edad, debe dar servicio comunitario y debería iniciar siendo policía municipal, ministro de vara, integrante de los comités y formar parte de las comisiones que la autoridad en turno nombra cada año; después, alcaide, alcalde municipal, regidor, síndico y, por último, presidente municipal.
Lo anterior no ocurre en Sinaxtla. Es una comunidad donde impera el cacicazgo y se nombra por amiguismo y conveniencia, sin tener el conocimiento de las funciones que se desempeñan en un cabildo municipal. Los padres o familiares de quienes ya han desempeñado un cargo, un comité o una comisión, no transmiten ese conocimiento a sus hijos o familiares.
Al acudir al palacio municipal a solicitar o preguntar por algún servicio, de inmediato muestran su falta de empatía y falta de conocimiento. Si un regidor desconoce lo que el ciudadano requiere, debería consultar con el síndico o el presidente municipal. Esto es el resultado del desconocimiento de sus funciones o, aunque las sepan, no asimilan que solo son tres años de servicio y después vuelven a ser ciudadanos sin autoridad ni privilegios.
En el cabildo actual, integrado en su mayoría por jóvenes, no conocen a todos los ciudadanos de la comunidad y, si alguien les señala sus errores, lo toman personal. También existen ciudadanos de respeto; como ejemplo, señalaremos a dos personas honorables de Sinaxtla: el señor Abundio Velasco (finado) y el señor Antonio Cruz Montesinos.
El primero, en tiempos cuando no se contaba con recursos del Gobierno del Estado y menos de la Federación, junto con la ciudadanía de ese tiempo, construyó por tequio el parque municipal. Los señores de antaño se solidarizaban en los trabajos comunitarios y usaban sus bueyes, carretas o carretones para el acarreo de materiales como grava, piedra y arena; algunos otros donaban cemento. Esas obras fueron construidas para la posteridad, acción de la que la mayoría de los actuales integrantes de este cabildo ni idea tienen de cómo trabajaron esos ciudadanos. También perforó tres pozos profundos para el riego de los terrenos del campo agrícola de Sinaxtla, comunidad que, con mucho orgullo, es el granero del valle de Nochixtlán.
Cruz Montesinos, siendo presidente municipal, brindaba una atención respetuosa a la ciudadanía y defendía la soberanía de Sinaxtla. Hasta la fecha goza de ese respeto. En sus tiempos, al acudir al palacio municipal, el ciudadano se descubría la cabeza en señal de respeto al entrar a la casa del pueblo (el palacio municipal). Ejemplos como estos son varios y diversos, pero los actuales jóvenes los desconocen.
No podemos dejar de lado a otras personas de respeto. Lo lamentable es ver cómo los familiares y descendientes de muchas personas respetables no toman en cuenta que solo administran los recursos que pertenecen a su comunidad. ¿Será soberbia, falta de empatía, ignorancia o falta de experiencia para desempeñar un cargo público?
¿Puede ser el arraigo en algunos casos? ¿Cuando alguna persona no cuenta con cariño al lugar donde nació? Otros, cuando se les nombra para algún cargo público, manifiestan que el cargo no es de su nivel. Muchos otros, aunque son originarios de la comunidad y familiares de las autoridades en turno, salen a tirar sus desechos al otro lado de la carretera o a terrenos baldíos.
Así como el caso de la persona que tira sus desechos al lado de la carretera, el regidor(a) encargado de prever la limpieza en el panteón municipal, con el personal de apoyo a la autoridad municipal que cuenta con sueldo base, no ha invertido en colocar cestos de basura. Algunos ciudadanos han tomado como basurero un área a lado del techado donde se realizan las misas y que, por cierto, este año no se realizó. Ese espacio está destinado en honor a las mamás fallecidas de Sinaxtla.
Se notó la discriminación en la entrega de regalos. A sus familiares y amistades cercanas sí les entregaron sus regalos y a algunos otros les señalaron que no iban en la lista. No es el costo económico del regalo; no se necesita tener un cargo público o depender de los recursos municipales para comprar un regalo a la mamá o familiar. Lo que se denuncia es la actitud y discriminación en una comunidad tan pequeña, que escasamente cuenta con 450 habitantes, y que digan que no conocen a sus gobernados. ¿Es discriminación o qué nombre se le puede poner?
La discriminación fue evidente y notable, como se dijo al principio del artículo.
Sinaxtla es una comunidad que se rige por usos y costumbres o Sistemas Normativos Internos. La discriminación se da toda vez que, en la comunidad de San Andrés Sinaxtla, cada año la autoridad municipal nombra a los comités y a los comisionados que realizan las festividades religiosas, y la autoridad municipal entrega una lista a las comisiones y comités. Para realizar esas actividades, la ciudadanía da su cooperación y esta no es voluntaria, sino impuesta por la autoridad municipal en turno.
Es incongruente que los integrantes de la autoridad actual no conozcan a sus ciudadanos. ¿O esas listas las desconocen todos los integrantes del cabildo municipal? ¿O para las cooperaciones sí es pareja la lista y para regalos, como en este caso del 10 de mayo, solo se entregan a conveniencia?