
Hazael Sayavedra Martes, 19 de Mayo del 2026
Morena enfrenta cuestionamientos por enriquecimiento, propiedades millonarias y manejo irregular de recursos públicos en Baja California.
Por Hazael Sayavedra
La corrupción en Baja California es descarada. Funcionarios con sueldos públicos modestos acumulan propiedades millonarias, manejan fuertes cantidades de efectivo y usan familiares o amigos como prestanombres.
En septiembre de 2019, apenas llegada a la alcaldía, la madre de Marina del Pilar Ávila Olmeda compró una casa en Residencial Calzada por 6.5 millones de pesos. Según Zeta Tijuana, las escrituras revelan que Marina aportaba cerca de 50 mil pesos mensuales de su sueldo —casi todo su salario neto— para pagar esa propiedad, que estaba a nombre de su mamá. Curiosamente, apenas dos meses después, en noviembre de 2019, desaparecieron 3 millones de pesos de la cuenta de Bienestar Social Municipal, dependencia que entonces dirigía Alejandra Ang. Ese dinero nunca apareció.
Para 2022, el gravamen sobre esa casa ya había sido cancelado en el Registro Público de la Propiedad, lo que significa que se terminó de pagar, en menos de tres años, una propiedad de más de seis millones de pesos.
Hoy, quien ocupa la Secretaría de Bienestar es Netzahualcóyotl Jáuregui Santillán. El mismo cargo, la misma dependencia de donde se esfumaron los 3 millones. Y resulta que ahora Jáuregui se compró una casa en la colonia Santa Teresa por 2.2 millones de pesos, cuando el vendedor —un empresario ligado a círculos morenistas— la había adquirido meses antes por 4.7 millones, con un avalúo de 4.5 millones. Es decir, el Bienestar Social no es para el pueblo… es para ellos. Primero desaparecen el dinero; después se compran la casa con lo que sobra.
Alejandra Ang, la misma que estaba al mando cuando desapareció el dinero, hoy es diputada y presidenta de la Comisión de Fiscalización. En enero de 2026 la detuvieron en la garita con 848 mil pesos en efectivo, metidos en dos bolsas de regalo. El origen de ese dinero sigue sin aclararse.
Armando Carrazco López, director de la CESPM, es el caso más grave. Primero compró una casa de lujo en Aurea Residencial, en Mexicali, por más de 5 millones de pesos, la cual liquidó en tiempo récord. Después, en octubre de 2024, él y su esposa crearon una LLC en California y compraron un condominio en La Jolla, San Diego, por 1.05 millones de dólares, pagando medio millón de dólares de enganche en efectivo. Esa cantidad no la ahorra un funcionario público honesto. O se roba el presupuesto, o recibe dinero de grupos criminales, o lava dinero para alguien más. Además, ha sido señalado directamente en narcomantas del CJNG.
La gobernadora también ha sido vinculada a una mansión de lujo en Rancho Santa Fe, San Diego, valuada en 4.475 millones de dólares, cuya decoración coincide con fotos que ella misma publicó. Oficialmente niegan que sea suya.
Y aquí viene la gran ironía: el diputado federal Arturo Ávila Anaya, de Aguascalientes, también se compró una casa en Rancho Santa Fe, San Diego, a pocos minutos de la mansión vinculada a la gobernadora. Parece que el sueño de todo político pobre es vivir en las exclusivas zonas de San Diego, todos juntitos en el mismo fraccionamiento de lujo. El mismo rancho, el mismo estilo de vida que tanto criticaban cuando estaban en la oposición. En la austeridad…
El paralelismo con Sinaloa es demasiado evidente para ignorarlo. Allá, un gobernador de Morena está acusado de entregar el control del agua a un cártel. Aquí, el funcionario que controla el agua en Mexicali acumula propiedades millonarias en tiempo récord y aparece en mantas del crimen organizado. Si son el mismo partido y la misma corriente, ¿por qué no habrían de repetir los mismos negocios?
La diputada Alejandrina Corral Quintero, del PAN, compró una casa en Los Pinos por casi 5 millones de pesos, cantidad que representa varios años de su sueldo como legisladora.
Mientras tanto, el diputado Juan Manuel Molina lleva 17 años con escoltas pagados con dinero público y ha propuesto prohibir el alcohol en fiestas familiares.
Lo más molesto para la sociedad no es que Morena esté haciendo exactamente lo mismo que criticaba a los partidos anteriores. Lo verdaderamente indignante es que llegaron al poder prometiendo que no mentirían, no robarían y no traicionarían al pueblo. Y eso fue precisamente lo primero que hicieron al llegar al poder.
En menos de ocho años de gobiernos de Morena, México ya tiene una guerra declarada contra el narco por parte de EEUU. Al PRI y al PAN nunca les pasó esto. No es que ellos hayan sido mejores; es que Morena resultó peor. Porque no solo repitieron los vicios del viejo sistema: los perfeccionaron. Ahora tenemos la peor mezcla de todos ellos.
Y usted… ¿qué opina?