Jaime Martínez Veloz y Armando Fuentes Aguirre: una causa común

Redacción

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A través de su liderazgo, Jaime Martínez Veloz impulsó una reforma universitaria que abogaba por una universidad crítica y transparente, mientras que Catón, con su carisma y capacidad de convocatoria, logró convertir esa lucha en un movimiento de alcance ciudadano.

Jaime Martínez Veloz: el arquitecto de la utopía

Jaime Cleofás Martínez Veloz, nacido en Torreón en 1954, es arquitecto egresado de la UAdeC. Fue director de la Facultad de Arquitectura entre 1981 y 1985, y candidato a rector en 1984. Su liderazgo en el Movimiento Pro-Dignificación fue audaz, estratégico y profundamente ético. Desde la Facultad de Arquitectura, impulsó una plataforma de reforma universitaria que buscaba rescatar la autonomía, democratizar la elección de autoridades y transparentar el uso del presupuesto universitario.

Martínez Veloz organizó brigadas estudiantiles que distribuyeron 20 mil ejemplares del Estatuto Universitario, un documento que había sido ocultado por la rectoría por su contenido democratizador. Su visión era clara: una universidad crítica, participativa y al servicio de la sociedad. Su libro Crónica de una utopía es testimonio vivo de esa lucha, y su posterior trayectoria política y social en Chiapas, Baja California y foros internacionales como la ONU, refleja la continuidad de su compromiso con las causas populares.

Armando Fuentes Aguirre “Catón”: el maestro que contagia entusiasmo

Nacido en Saltillo en 1938, Catón es abogado, maestro en Lengua y Literatura, y pedagogo. Fue director del Ateneo Fuente y de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC, donde dejó una huella profunda como educador y promotor cultural. Su estilo como maestro era contagiar entusiasmo más que transmitir conocimiento, y esa filosofía se reflejó en su papel dentro del movimiento.

En 1984, Catón fue candidato a rector y, tras denunciar fraude en el proceso electoral, se unió a Martínez Veloz en una alianza histórica. Juntos encabezaron la mayor movilización universitaria en la historia de Coahuila, con marchas multitudinarias, bloqueos carreteros y una caminata hacia la Ciudad de México. Catón aportó legitimidad, carisma y capacidad de convocatoria, logrando que el movimiento trascendiera lo estudiantil y se convirtiera en una causa ciudadana.