La Liga Comunista 23S y el rompimiento con el estalinismo
La Liga Comunista 23S y el rompimiento con el estalinismo

Jaime Laguna Berber

Compartir

En su mirada crítica, la Liga Comunista 23S recuperó las voces disidentes como Trotsky, Serge y Pannekoek.

Por Jaime Laguna Berber

Hay imágenes que, al margen de lo que muestran, dicen mucho más por lo que eligen preservar. En noviembre de 1977, la Liga Comunista 23 de Septiembre publicó en la contraportada del Madera número 33 una fotografía profundamente simbólica: Lenin, de pie sobre un templete, arengando al Ejército Rojo durante los días aciagos de la guerra civil. A su izquierda, parcialmente visible, aparece León Trotsky, el cerebro militar del Ejército Rojo y de la insurrección.

En esa foto, años más tarde, la imagen de Trotsky sería borrada por el estalinismo, al igual que en muchas otras imágenes. Sin decirlo de forma panfletaria, la Liga estaba tomando partido en un viejo debate del movimiento comunista: el que separa la revolución viva de su versión burocratizada.

Bajo la imagen, un breve texto refuerza esa postura con una frase que pesa como diagnóstico:

"Lenin (en la foto): Arenga a los militantes del ejército rojo que participó en la resistencia armada a la invasión hecha a Rusia (1917-1920) por la oligarquía financiera mundial que intentaba recuperar su dominio en Rusia. Años más tarde, la burguesía socava el triunfo del proletariado en Rusia."

La frase es contundente, no es ambigua. Al ubicar el socavamiento del poder proletario “años más tarde” de la guerra civil, queda implícito que ese proceso comienza con la muerte de Lenin y con la consolidación del estalinismo. En otras palabras, la Liga no necesitaba declararse trotskista para compartir que la Revolución Rusa fue traicionada desde dentro, no por los capitalistas, sino por aquellos que decían defenderla. No era necesario ser trotskista para reconocer los hechos.

Brezhnev como síntoma de decadencia

Y si quedaban dudas sobre la posición de la Liga frente al rumbo del socialismo soviético, el mismo número de Madera las disipa. En su artículo titulado “La política burguesa de Brezhnev y su pandilla”, se denuncia la transformación —socavamiento— de la Unión Soviética en una caricatura burocrática de lo que alguna vez fue la dictadura del proletariado. El lenguaje es claro: describe un sistema donde ya no queda rastro del socialismo revolucionario, y donde el marxismo ha sido reducido a un discurso.

Citando a Brezhnev, el artículo señala:

"En Rusia no existe la dictadura del proletariado. En Rusia, nuestro Estado es un Estado superior, un Estado libre y popular formado por todas las capas de la población."

Así se cita, en tono crítico, la nueva Constitución soviética, presentada como una renuncia total a los principios fundamentales del marxismo-leninismo.

La nota remata al señalar:

"Tal es la declaración oficial de los Brezhnev y toda la ‘nueva’ aristocracia que este representa, de su renuncia a los principios del marxismo-leninismo, su renuncia total al socialismo revolucionario."

No se trata de un exabrupto ideológico. Digo, por los que me acusan por ello. Lo que se expresa es una ruptura con la imagen de la URSS como "faro del socialismo mundial", que fue durante décadas el refugio simbólico de la izquierda seguidora de la ortodoxia. Para la Liga, Brezhnev no representaba a la clase trabajadora, sino a una nueva aristocracia estatal que hablaba el lenguaje de Marx, pero practicaba la política del capital.

Una crítica que viene de lejos: de Ramos Zavala a Miguel Ángel Barraza

Lo más revelador de esta posición es su coherencia a lo largo del tiempo. No fue un giro editorial momentáneo ni una ocurrencia de coyuntura. Desde los primeros documentos teóricos elaborados por Raúl Ramos Zavala, promotor de la Liga, ya se podía rastrear esta crítica al proceso de degeneración del poder soviético. En textos como Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario – Manifiesto de la Liga, escrito y redactado por Ignacio Salas Obregón, se señala directamente que la dictadura del proletariado fue socavada tras la muerte de Lenin.

La Liga Comunista 23 de Septiembre no era seguidora de la ortodoxia ideológica; era un punto de confluencia de diversas rupturas ideológicas que los grupos que la integraron ya portaban en sus credenciales programáticas. Fue un crisol que consolidó ideas en boga, en el aire y en la práctica de diversas organizaciones que la conformaron.

En la Conferencia de Programa impartida por Miguel Ángel Barraza García en el último trimestre de 1980, esta crítica se articula con mayor claridad: se afirma que la llegada de Stalin significó no la continuidad, sino la cancelación de la revolución socialista como proyecto emancipador.

No es un cambio de liderazgo ni un viraje estructural. La posición es clara: desde Stalin, con Stalin, a partir de Stalin, el Estado soviético dejó de ser un instrumento del proletariado para convertirse en su dominador.

Este punto es clave. La Liga no habla desde el purismo doctrinario, sino desde la necesidad de redefinir el horizonte revolucionario. No se trataba de volver a una URSS idealizada, sino de aprender de sus errores para no repetirlos. Y en ese aprendizaje, la denuncia del estalinismo no era una postura secundaria, sino una brújula política.

Trotsky, Serge y Pannekoek: lecturas de una disidencia estratégica

Aunque la Liga nunca se definió como trotskista, sí compartía con esa corriente una serie de preocupaciones y herramientas teóricas. En las agendas de estudio —que circularon de manera clandestina en casas de seguridad, brigadas donde el que escribe era un militante más— se incluían textos de León Trotsky como guía para entender procesos estratégicos: la guerra civil revolucionaria, la lucha contra la burocratización, la necesidad de un poder obrero real.

Guardia roja de la fábrica Vulkan, Petesburgo, 1917. Foto: Año I de la Revolución rusa. Edición Traficantes de Sueños.

Víctor Serge no sólo es el autor de Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión. Junto a Trotsky, también se leía a Serge, el disidente que vivió desde dentro la tragedia de la Revolución Rusa deformada por el estalinismo. Su texto Año 1 de la Revolución era parte de los Puntos de Programa. Y, de forma más radical, se incluía a Antón Pannekoek, teórico del comunismo de consejos, que sostenía una visión crítica del parlamentarismo y del sindicalismo tradicional. La Liga coincidía con él en la necesidad de construir formas de organización autónoma, sin intermediarios, ni partidos convertidos en aparatos verticales, sin sindicatos, y sin confiar en las elecciones.

Este aparente eclecticismo no era confusión. Fue una búsqueda honesta de herramientas teóricas para una práctica revolucionaria que no se dejara domesticar. La consigna de “guerra civil revolucionaria”, estudiada desde los escritos militares de Trotsky en la Agenda Militar y en los Puntos de Programa, era una estrategia contra la falsa conciliación de clases, contra el oportunismo y contra la renuncia disfrazada de táctica que representaban los llamados frentes populares, de alianza con las burguesías supuestamente progresistas y nacionalistas. Una política que también surgió del estalinismo y que la Liga rechazaba completamente.

Lenin y Trotsky en el aniversario de la revolución, Moscú, 1918. Foto: Año 1 de la revolución rusa. Foto: Edición Traficantes de Sueños.

Una imagen como tesis política

Volvemos entonces a esa fotografía: Lenin de pie, Trotsky aún visible, el Ejército Rojo alineado. En apariencia es una imagen del pasado, pero en el contexto de Madera 33 se transforma en una tesis visual, una declaración de principios. Es el eco de una revolución que la Liga no quería dejar sepultada bajo el peso de la burocracia. Es una toma de posición. Es también una apuesta por recuperar el sentido originario del socialismo: no como una forma de administrar el Estado, sino como un proceso real de emancipación de las masas trabajadoras.

Publicar esa imagen, sin censura, fue una forma de decir: “sabemos lo que pasó, y no estamos dispuestos a repetirlo”. Y fue también un gesto pedagógico, para recordarle a quienes leían Madera que la historia no siempre es escrita por los vencedores: puede ser reinterpretada por quienes siguen luchando. Y aquí la foto sigue aún hablando, a través de Madera, su pie de página y su contenido.

La Liga Comunista 23 de Septiembre fue muchas cosas: una organización político-militar, una corriente radical, un espacio de formación política y, al mismo tiempo, una experiencia trágica de represión y sacrificio.

Sobre todo, fue una voz crítica dentro de la izquierda, una voz que no se conformó con repetir los dogmas soviéticos, y que se atrevió a pensar de forma independiente. Su crítica al estalinismo no fue moda ni pose: fue una línea de ruptura coherente, desde sus primeros manifiestos hasta sus últimos textos programáticos.

Al observar esa imagen de Lenin y Trotsky publicada en 1977, sin retoques, uno entiende que, para la Liga, la revolución no era un mito que se venera, sino una tarea que se retoma, con todo lo que eso implica: dudas, riesgos, contradicciones, pero también esperanza. Porque, aunque hayan intentado borrar a Trotsky del templete, alguien —en algún lugar, en medio de otra lucha— se encargó de volver a ponerlo en su sitio.

Si quieren leer completo el Madera 33, está visible en el siguiente enlace:

Madera: periódico clandestino No. 33, Editorial Brigada Roja.

*Jaime Laguna Berber es exmilitante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, que nunca fue dirigente ni teórico de la organización, sino un simple militante brigadista, desaparecido, torturado y preso durante breves años —dice la CNDH repitiendo a Adela Cedillo—: cinco años con siete meses. No se requería ser dirigente ni teórico para exponer la vida.

Fuentes:

* La Ruptura, Documentos de Raúl Ramos Zavala, en Prensa, Ed. Brigada Roja, 2025

* Puntos de Programa, Liga Comunista 23 de Septiembre, Versión en Versión Publica, Liga Comunista 23 de Septiembre, AGN

* AGN, Legajo 14, Liga Comunista 23 de Septiembre, Versión Pública, Conferencia sobre el Programa, Miguel Ángel Barraza García

* Madera, Periódico Clandestino, ColMex, Colecciones

* Los textos de Serge , Trotsky y Pannekoek están disponibles en diversos portales en internet