Embajador de EEUU dice que México niega su problema de violencia

María Verza

Compartir

México está minimizando su problema de violencia, dice el embajador Ken Salazar, "hay muertos por todas partes".

Por María Verza

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El embajador de EEUU, Ken Salazar, criticó duramente el miércoles la falta de aceptación de México para recibir ayuda en la lucha contra los cárteles de la droga, afirmando que el expresidente López Obrador "cerró las puertas" a la cooperación en seguridad y se sigue minimizando la violencia.

En una conferencia de prensa, Salazar lanzó su crítica más severa hasta ahora sobre la violencia desenfrenada, la corrupción policial y la actitud equivocada del gobierno mexicano de afirmar que “no hay problema”.

“Cuando dicen simplemente ‘no hay problema, tenemos estas estadísticas para mostrarle a la gente que no hay problema’, eso no está basado en la realidad”, dijo Salazar. “Hay un problema muy grande”.

La cancillería mexicana envió una nota diplomática a la Embajada de EEUU “expresando su sorpresa” por las declaraciones de Salazar, indicó en un comunicado más tarde el miércoles.

Ken Salazar citó la violencia reciente en el estado de Sinaloa como ejemplo. El jefe de la policía estatal de Sinaloa, Gerardo Mérida, dijo el miércoles que las autoridades encontraron un montón de cadáveres, de entre cinco y siete cuerpos al borde de una carretera, pero que aún estaban contando las partes para ver cuántos realmente había.

“Hay un montón de cuerpos; con lo que hemos encontrado hemos identificado cinco, pero algunos están en pedazos, han sido desmembrados, se menciona que son siete”, dijo Mérida.

El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, quien enfrenta serios desafíos, pareció representar la actitud de México cuando afirmó el martes —después de que un número similar de cadáveres apareciera en las carreteras— que "vamos bien, pronto superaremos esto".

Salazar respondió que en Sinaloa “los muertos se ven por todas partes”.

 

 

El embajador, que anteriormente había defendido varias acciones del gobierno mexicano, ahora sostiene que la estrategia de “abrazos, no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador para no confrontar a los cárteles “no funcionó”.

López Obrador dejó el cargo el 30 de septiembre, pero su sucesora, la presidente Claudia Sheinbaum, ha prometido continuar con la política, aunque bajo su liderazgo parece que las tropas están más dispuestas a abrir fuego.

El enfrentamiento entre dos facciones del Cártel de Sinaloa estalló después de que dos capos —uno de cada facción— volaron a Estados Unidos y fueron arrestados allí el 25 de julio.

 

 

Los narcotraficantes Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López fueron capturados en Estados Unidos después de volar en un avión pequeño.

Zambada luego afirmó que fue secuestrado y obligado a subir al avión por Guzmán López, lo que provocó una violenta batalla entre la facción de Zambada y el grupo de “Los Chapitos”, liderado por los hijos del encarcelado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán.

México culpó posteriormente a Estados Unidos por la detención de los capos, alegando que eso provocó el estallido de violencia. Salazar dijo que México también cerró la cooperación antidrogas después de eso.

“Todo se aceleró desde ahí, el gobierno mexicano cerró sus puertas”, dijo Salazar. El embajador también criticó los esfuerzos tanto de López Obrador como de Sheinbaum por minimizar el problema de la delincuencia y negar la violencia, afirmando que el problema se estaba exagerando y que las estadísticas de criminalidad estaban bajando.

Salazar no explicó por qué considera poco confiables las cifras del gobierno mexicano, pero en días recientes el gobierno parece haber cambiado la forma en que reporta los datos de homicidios.

“La realidad para el pueblo mexicano, y eso incluye a los empresarios, periodistas como ustedes que trabajan en las calles, y aquellos que tienen ranchos, como el ganadero asesinado en Sinaloa el fin de semana porque era líder, no viven con seguridad”, afirmó Salazar.

La violencia “es un problema muy serio en México, y decir que no hay problema, culpar a alguien más, culpar a Estados Unidos, obviamente no es (la solución)”, agregó.

También responsabilizó a López Obrador por haber rechazado “más de 32 millones de dólares”, en aparente referencia a la decisión de López Obrador de salir de un programa financiado por EEUU que destinaba fondos para entrenar y equipar a la policía mexicana.

“Fue rechazado por problemas ideológicos y otras explicaciones”, comentó Salazar. López Obrador dijo en su momento que no quería helicópteros ni armas estadounidenses, aunque para entonces la mayoría del dinero de EEUU se destinaba a capacitación, profesionalización y reforma legal.

Después de asumir el cargo en 2018, López Obrador también redujo el financiamiento de las fuerzas policiales y dio al Ejército, la Marina y la Guardia Nacional militarizada el rol principal en el mantenimiento del orden.

“La policía se vuelve corrupta porque no gana lo suficiente para vivir”, dijo Salazar. “No se puede pagar casi nada a un policía y esperar que haga su trabajo”.

Salazar anteriormente era conocido por defender a López Obrador a pesar de sus constantes esfuerzos por militarizar el orden público, concentrar poder, eliminar organismos reguladores y de supervisión, y fortalecer las empresas estatales de México incluso a expensas de empresas estadounidenses.

No estaba claro si el cambio crítico en su retórica este miércoles estaba relacionado de alguna manera con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de la semana pasada. Trump ha sido durante mucho tiempo un crítico feroz de México.