Alcaldes afroamericanos desafían a Trump sobre la violencia urbana

Terry Tang

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Mientras enfrentan la presión federal, estos líderes apuestan por estrategias comunitarias y colaboraciones que han logrado reducir la criminalidad, desafiando la narrativa de Trump.

Por Terry Tang

Mientras el expresidente Donald Trump calificaba a Washington D.C. como un “páramo” dominado por el crimen que requería intervención federal —y amenazaba con aplicar medidas similares en otras ciudades lideradas por alcaldes afroamericanos— varios mandatarios locales comenzaron a intercambiar impresiones.

La caracterización presidencial contradecía lo que muchos de ellos venían observando desde el año pasado: una disminución en los índices de violencia tras el repunte registrado durante la pandemia. En algunos casos, las caídas eran significativas, gracias a iniciativas como el involucramiento juvenil, programas de recompra de armas y alianzas con organizaciones comunitarias.

Ante este panorama, los miembros de la Asociación de Alcaldes Afroamericanos buscan impedir que Trump borre los avances logrados, muchos de los cuales —afirman— ya han sido pasados por alto. Además, ven en la inédita intervención federal en la capital estadounidense una oportunidad para refutar el discurso del expresidente sobre las principales ciudades del país.

“Nos permite alzar la voz y confrontar la narrativa de que el crimen se ha desbordado en las grandes ciudades de Estados Unidos. Eso simplemente no es cierto”, afirmó Van Johnson, alcalde de Savannah, Georgia, y presidente de la Asociación de Alcaldes Afroamericanos. “No hay ninguna evidencia ni estadística que respalde esa afirmación”.

Tras desplegar a los primeros 800 miembros de la Guardia Nacional en Washington, el presidente republicano puso la mira en otras ciudades como Baltimore, (Chicago), Los Ángeles y Oakland, (California), a las que calificó de estar “plagadas de crimen” y “horriblemente mal administradas”. Un factor en común entre todas ellas: están gobernadas por alcaldes afroamericanos.

“No pasó desapercibido para ningún miembro de nuestra organización que los alcaldes eran afroamericanos o percibidos como demócratas”, señaló Van Johnson. “Y eso es lamentable. Para los alcaldes, jugamos con quienes estén en el campo”.

Las acciones del gobierno federal han intensificado en algunos alcaldes el deseo de visibilizar y defender las estrategias que han contribuido a mejorar la seguridad en sus ciudades.

Algunas ciudades registran caídas drásticas en los índices de criminalidad

Donald Trump justificó la intervención federal en Washington D.C. alegando que un destacado empleado del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) fue atacado durante un intento de robo de auto. Además, señaló la presencia de campamentos de personas sin hogar, grafitis y baches como evidencia de que la capital “está empeorando”.

Sin embargo, las estadísticas publicadas por la Policía Metropolitana de Washington contradicen al expresidente y muestran que el crimen violento ha disminuido desde el pico registrado tras la pandemia en 2023.

El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, desestimó los comentarios de Trump y destacó el “progreso histórico” de su ciudad, que logró reducir los homicidios en más de un 30 % y los tiroteos en casi un 40 % solo en el último año.

En Los Ángeles, donde los homicidios bajaron un 14 % entre 2023 y 2024, la alcaldesa Karen Bass calificó la intervención federal como una mera “maniobra de poder” con fines performativos.

En Baltimore, las autoridades reportan disminuciones históricas en homicidios y tiroteos no mortales en lo que va del año. Según el panel de datos de seguridad pública de la ciudad, estos delitos ya venían disminuyendo desde 2022. Los robos de autos bajaron un 20 % en 2023, y otros delitos mayores también cayeron en 2024. Solo los robos a viviendas mostraron un ligero aumento.

Los gobiernos locales atribuyen estas mejoras a un enfoque de salud pública para combatir la violencia. En 2021, bajo la administración del alcalde Brandon Scott, Baltimore implementó un Plan Integral de Prevención de la Violencia que incluyó más inversiones en intervención comunitaria, servicios para víctimas del crimen y otras iniciativas orientadas a atacar las causas estructurales de la violencia.

El alcalde Scott acusó a Trump de explotar el tema del crimen como una “cuestión divisoria y un código para sus seguidores”, en lugar de preocuparse por reducir la violencia.

“Ha socavado activamente los esfuerzos que están marcando la diferencia y salvando vidas en ciudades de todo el país, en favor de una policía militarizada en las comunidades afroamericanas”, señaló Scott en un correo electrónico.

El alcalde demócrata también destacó que el Departamento de Justicia recortó este año más de un millón de dólares en fondos destinados a programas comunitarios contra la violencia. A pesar de ello, se comprometió a seguir avanzando.

“Seguiremos trabajando de cerca con nuestras agencias federales regionales de seguridad, que han sido excelentes aliados, y haremos todo lo que esté en nuestras manos para continuar el progreso, pese a los obstáculos que esta administración intenta imponer”, afirmó Scott.

Organizaciones comunitarias ayudan a reducir la violencia

La semana pasada, las autoridades de Oakland celebraron una disminución significativa en los índices de criminalidad durante la primera mitad del año en comparación con el mismo período de 2024, incluyendo una caída del 21% en homicidios y un descenso del 29% en todos los crímenes violentos, según el informe de mitad de año de la Asociación de Jefes de Policía de Grandes Ciudades. Los funcionarios atribuyeron estos resultados a la colaboración con organizaciones comunitarias y servicios de respuesta a crisis a través del Departamento de Prevención de la Violencia de la ciudad, creado en 2017.

“Estos resultados muestran que vamos por el camino correcto”, dijo la alcaldesa Barbara Lee en una conferencia de prensa. “Seguiremos construyendo sobre este progreso con el mismo enfoque integral que nos ha llevado hasta aquí.”

Después de que Trump emitiera su evaluación sobre Oakland la semana pasada, Lee la rechazó calificándola de “alarmista”.

Los defensores de la justicia social coinciden en que la criminalidad ha disminuido y aseguran que Trump está perpetuando percepciones exageradas que han afectado a Oakland durante mucho tiempo.

Nicole Lee, directora ejecutiva de Urban Peace Movement, una organización con sede en Oakland que se enfoca en empoderar a comunidades de color y jóvenes a través de iniciativas como capacitación en liderazgo y asistencia a víctimas de violencia armada, atribuyó gran parte de los logros en la reducción del crimen a los grupos comunitarios.

“Queremos reconocer todo el arduo trabajo que nuestra red de socios comunitarios y organizaciones ha estado realizando durante los últimos años, tras la pandemia, para crear una verdadera seguridad comunitaria”, afirmó Lee. “Lo que estamos haciendo está funcionando.”

Sin embargo, expresó su preocupación de que una intervención militar pudiera socavar esos avances.

“Crea un ambiente de miedo en nuestra comunidad”, dijo Lee.

Patrullajes y toques de queda para jóvenes

En Washington, agentes de diversas agencias federales, miembros de la Guardia Nacional e incluso la Policía de los Parques de Estados Unidos han sido vistos realizando tareas de seguridad, desde patrullar el National Mall hasta interrogar a personas que estacionan ilegalmente.

El portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, afirmó que las tropas de la Guardia Nacional no estarán armadas, pero se negó a dar detalles sobre sus funciones específicas, que incluirán patrullajes de seguridad y labores de embellecimiento.

Van Johnson, alcalde de Savannah, dijo estar dispuesto a colaborar con el gobierno federal, pero que no imaginaba tropas patrullando las calles de la ciudad. En cambio, las urbes necesitan ayuda federal para investigaciones interestatales y para combatir problemas como el tráfico de armas y los ciberdelitos.

“Soy un exoficial de policía. Las habilidades necesarias para las agencias municipales de seguridad son diferentes a las del ejército”, explicó Johnson.

También ha circulado la posibilidad de que la intervención federal incluya toques de queda para jóvenes.

Pero eso causaría más daño, advirtió Nicole Lee, pues afectaría de manera desproporcionada a los jóvenes de color y asumiría erróneamente que ellos son los principales instigadores de la violencia.

“Si eres joven, básicamente podrías ser multado o criminalizado simplemente por estar afuera después de cierta hora”, explicó Lee. “Eso no solo no resuelve nada en cuanto a la violencia y el crimen, sino que pone a los jóvenes en la mira del sistema de justicia penal.”

Un juego de espera y observación

Por ahora, Johnson dijo que los alcaldes están observando de cerca a su homóloga en Washington, Muriel Bowser, para ver cómo maneja la intervención federal sin precedentes. Desde que Trump ordenó la intervención, Bowser ha mantenido un delicado equilibrio entre criticar y cooperar, aunque la situación se intensificó el viernes cuando las autoridades presentaron una demanda para intentar bloquearla.

Johnson elogió a Bowser por actuar con dignidad y aplomo.

“Los alcaldes afroamericanos son resilientes. Somos, por naturaleza, hijos de la lucha”, afirmó Johnson. “Aprendemos a adaptarnos rápido, y creo que lo haremos, y lo estamos haciendo.”