
La medida de Trump busca proteger la industria estadounidense del acero y aluminio, aunque genera incertidumbre sobre sus efectos en las relaciones comerciales con aliados y en las negociaciones vigentes con países como Canadá y México.
Los Ángeles Press / Agencias
El presidente Donald Trump anunció que, este lunes, dará a conocer nuevos aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio, además de imponer “aranceles recíprocos” a lo largo de esta semana, en una clara intensificación de su política comercial proteccionista.
Este movimiento forma parte de las promesas que Trump hizo durante su campaña presidencial, en las que destacó el uso de aranceles para revitalizar la industria nacional y fortalecer la economía estadounidense. Sin embargo, economistas han advertido que estas medidas podrían repercutir negativamente sobre los consumidores en EEUU.
A pesar de las tensiones generadas por los aranceles del 10% sobre las importaciones chinas, los cuales fueron impuestos en años anteriores, Trump ha dicho que la medida no afectará a todos los países de igual manera. En sus declaraciones, efectuadas durante un vuelo a Nueva Orleans este domingo, el mandatario comentó que los "aranceles recíprocos" se implementarán el martes o miércoles de esta semana “casi de inmediato” sobre “todos los países”. Sin embargo, aclaró que no se aplicarán de manera universal, ya que algunos países ya cuentan con aranceles similares a los de EEUU.
En cuanto a China, el gobierno del país asiático ya había respondido a las medidas previas con aranceles del 15% sobre el carbón y el gas natural licuado (LNG) de EE. UU., así como del 10% sobre productos como el petróleo crudo, maquinaria agrícola y camiones pickup.
El impacto de estas nuevas tarifas sobre las negociaciones con Canadá y México aún no está claro. Ambos países habían sido exentos de los aranceles hasta el 1 de marzo, lo que deja abierta la posibilidad de que las negociaciones continúen mientras se decide el destino de los aranceles en vigor.
Trump no detalló cuándo entrarían en vigor los nuevos aranceles sobre el acero y el aluminio, dejando el futuro inmediato de las relaciones comerciales internacionales en un terreno incierto.