
Las protestas estallaron en los vecindarios de Los Ángeles con mayor presencia de latinos tras redadas de ICE contra trabajadores indocumentados.
Por Eric Thayer / Morgan Lee / Michelle L. Price
PARAMOUNT, California (AP) — El presidente Donald Trump ordenó el despliegue de 2,000 efectivos de la Guardia Nacional de California en Los Ángeles, desafiando la oposición del gobernador Gavin Newsom, tras un segundo día de enfrentamientos entre cientos de manifestantes y agentes federales de inmigración equipados con equipo antidisturbios.
Los choques se reanudaron el sábado en Paramount, una ciudad de mayoría latina al sur de Los Ángeles. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y proyectiles de gas pimienta, mientras que los manifestantes lanzaron piedras y trozos de cemento contra vehículos de la Patrulla Fronteriza. En las calles, se elevaban columnas de humo provenientes de pequeños focos de basura en llamas.
La tensión aumentó tras una serie de redadas realizadas el día anterior por autoridades migratorias en el distrito de la moda de Los Ángeles y otras zonas, elevando a más de 100 el número de inmigrantes detenidos durante la semana. Además, un destacado líder sindical fue arrestado durante una protesta, acusado de obstruir a las fuerzas del orden.
En un comunicado, la Casa Blanca justificó el despliegue para “enfrentar la anarquía que se ha permitido que prospere”.
El gobernador Newsom, demócrata, rechazó la decisión y la calificó en la red social X como “deliberadamente provocadora” y advirtió que “solo servirá para escalar las tensiones”.
En una señal del tono firme adoptado por la administración, el secretario de Defensa Pete Hegseth advirtió en una publicación en X que podría desplegarse también al ejército de Estados Unidos.
“Si la violencia continúa, también se movilizarán los infantes de marina en servicio activo de Camp Pendleton — están en máxima alerta”, declaró Pete Hegseth, secretario de Defensa.
La orden del presidente Trump se emitió después de que los enfrentamientos en la mañana y la tarde comenzaran a disminuir en Paramount y la vecina ciudad de Compton, donde un automóvil fue incendiado.
En la entrada de un parque empresarial, frente a la parte trasera de un Home Depot, agentes migratorios se enfrentaron con manifestantes que lanzaron fuegos artificiales, arrastraron carritos de compras a la calle, rompieron bloques de cemento y apedrearon una caravana de camionetas de la Patrulla Fronteriza que se retiraban a gran velocidad por un boulevard.
La alcaldesa de Paramount, Peggy Lemons, declaró a varios medios que no se realizaron redadas migratorias en su ciudad y que los manifestantes parecían reaccionar ante posibles preparativos de agentes federales apostados cerca de instalaciones del Departamento de Seguridad Nacional.
“Están asustados,” dijo Lemons. “Y cuando se manejan las cosas de esta manera, no es sorprendente que se produzca el caos.”
En otros incidentes, algunos manifestantes patearon un sedán de la Patrulla Fronteriza, mientras que agentes del condado de Los Ángeles respondieron con granadas aturdidoras.
En su mayoría, las fuerzas del orden y los manifestantes mantuvieron cierta distancia, intercambiando botes de gas lacrimógeno entre nubes blancas. Entre los varios cientos de manifestantes presentes, algunos resultaron heridos por proyectiles, y se observaron varios con sangre en el rostro.
Más de una docena de personas fueron arrestadas y acusadas de obstruir a agentes migratorios, según informó la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Central de California, que además publicó los nombres y fotografías de algunos detenidos en redes sociales.
Según la oficina del gobernador Newsom, Trump federalizó una parte de la Guardia Nacional de California bajo lo que se conoce como autoridad del Título 10, lo que lo coloca a él, y no al gobernador, en la cúspide de la cadena de mando.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró en un comunicado que el trabajo que realizaban las autoridades migratorias al momento de ser confrontadas por manifestantes es “esencial para detener y revertir la invasión de criminales ilegales en Estados Unidos. Ante esta violencia, los ineptos líderes demócratas de California han abandonado por completo su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos”.
La medida del presidente se produjo poco después de que publicara una amenaza en su red social, advirtiendo que si el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, “no hacen su trabajo”, entonces “el Gobierno Federal intervendrá y resolverá el problema, ¡DISTURBIOS Y SAQUEOS, como debe resolverse!”.
Trump firmó la orden poco antes de asistir a una pelea de UFC en Nueva Jersey, donde estuvo en primera fila junto al boxeador Mike Tyson.
En respuesta, Newsom aseguró en un comunicado que las autoridades locales “tienen acceso inmediato a apoyo policial cuando lo necesiten” y que “actualmente no hay ninguna necesidad insatisfecha”.
“Ésta es una misión equivocada que solo socavará la confianza pública”, añadió.
En Paramount, algunos manifestantes abuchearon a los agentes mientras grababan los enfrentamientos con sus teléfonos móviles.
“ICE fuera de Paramount. Los vemos tal como son”, gritó una mujer por un megáfono. “Aquí no son bienvenidos.”
Un cartel sostenido por un manifestante decía: “Ningún ser humano es ilegal.”
Las protestas continuaron hasta entrada la noche en una ciudad donde más del 80 % de los residentes se identifican como latinos. Varios cientos de personas se congregaron cerca de una tienda de donas, mientras las autoridades desplegaban alambre de púas para contener a la multitud. Se escucharon granadas aturdidoras, algunos manifestantes iniciaron incendios y el aire se impregnó del olor de sustancias químicas irritantes.
La Patrulla de Caminos de California (CHP) informó que el gobernador Newsom ordenó el despliegue de agentes adicionales para “mantener la seguridad pública.”
Cabe recordar que en 2020, tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis, Trump pidió a los gobernadores de varios estados que enviaran tropas de la Guardia Nacional a Washington D.C. para contener las protestas. Muchos accedieron.
En aquel momento, Trump también amenazó con invocar la Ley de Insurrección —una medida excepcional en la historia moderna de Estados Unidos—, pero el entonces secretario de Defensa, Mark Esper, se opuso, argumentando que dicha ley debía utilizarse “solo en las situaciones más urgentes y extremas.”
Trump no invocó la Ley de Insurrección durante su primer mandato, ni lo hizo el sábado, según confirmaron la secretaria de prensa Karoline Leavitt y el gobernador Gavin Newsom.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ejecutaron órdenes de registro en varios lugares el viernes, incluida la zona exterior de un almacén de ropa en el distrito de la moda de Los Ángeles. Según representantes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés) y la Oficina del Fiscal Federal, la operación se llevó a cabo después de que un juez encontrara causa probable de que el empleador utilizaba documentos falsos para algunos de sus trabajadores.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó en un comunicado que las recientes operaciones de ICE en Los Ángeles resultaron en la detención de 118 inmigrantes, incluidos cinco vinculados a organizaciones criminales y personas con antecedentes penales.
Entre los arrestados durante las protestas del viernes se encuentra David Huerta, presidente regional del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés). El Departamento de Justicia confirmó que Huerta permanecía detenido el sábado en el Centro de Detención Metropolitano de Los Ángeles, a la espera de una audiencia programada para el lunes.
No estaba claro si Huerta contaba con representación legal.
El líder demócrata de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, pidió su liberación inmediata y advirtió sobre un “preocupante patrón de arrestos y detenciones de ciudadanos estadounidenses por ejercer su derecho a la libertad de expresión.”
La alcaldesa Karen Bass calificó la ofensiva como un intento de “sembrar el terror” en su ciudad.
El director interino de ICE, Todd Lyons, criticó la respuesta de Los Ángeles frente a las protestas.
“La alcaldesa Bass eligió el lado del caos y la ilegalidad en lugar de apoyar a las fuerzas del orden,” afirmó Lyons en un comunicado. “Que no quepa duda: ICE continuará haciendo cumplir las leyes migratorias de nuestra nación y arrestando a inmigrantes criminales ilegales.”
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Lee informó desde Santa Fe, Nuevo México, y Price desde Bridgewater, Nueva Jersey. Los periodistas de Associated Press Zeke Miller y Eric Tucker en Washington, y Rebecca Boone en Boise, Idaho, también contribuyeron a este reportaje.