
Guadalupe Lizárraga Lunes, 10 de Agosto del 2026
El exagente de Aduanas y Protección Fronteriza permitió el ingreso de vehículos con fentanilo, metanfetamina y cocaína por la garita de Tecate.
Por Guadalupe Lizárraga
SAN DIEGO, California.— El exagente de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos Jesse Clark García fue sentenciado el 7 de agosto a nueve años de prisión por permitir el ingreso de vehículos cargados con droga a través de su carril de inspección en la garita de Tecate para una organización vinculada al Cártel de Sinaloa.
Clark García admitió que desde 2021 entregaba a los traficantes sus horarios de trabajo y la ubicación de los carriles que tendría asignados. La coordinación se realizaba mediante mensajes con códigos de emojis para indicar a los conductores dónde y cuándo debían cruzar.
De acuerdo con la Fiscalía federal del Distrito Sur de California, el exagente también aprovechaba la flexibilidad interna de CBP para cambiar turnos y ocupar carriles que originalmente no tenía asignados. En otros cruces reportó falsas fallas técnicas para omitir revisiones exigidas por las alertas del sistema.
Por cada vehículo que dejaba pasar recibía al menos 10 mil dólares. En su acuerdo de culpabilidad reconoció haber facilitado el ingreso de por lo menos 100 kilogramos de fentanilo, 107 kilogramos de metanfetamina y 270 kilogramos de cocaína.
La Fiscalía relacionó esos ingresos con la compra de artículos de lujo, un vehículo de alta gama, una residencia en San Diego, la copropiedad de un negocio de carreras de caballos y la construcción de un rancho en México. El comunicado oficial no identifica la dirección de la vivienda, la ubicación del rancho, el nombre de la empresa ecuestre ni las personas que participaron en esas operaciones.
Clark abandonó su puesto e intentó evadir a las autoridades
A finales de marzo de 2024, cuando la investigación federal avanzaba sobre sus actividades, Clark García dejó de presentarse a trabajar y desatendió las llamadas de sus supervisores. Los investigadores lo observaron cuando ingresaba a México en un vehículo lleno de pertenencias.
Autoridades mexicanas lo detuvieron el 2 de mayo de 2024 en cumplimiento de una solicitud estadounidense y lo entregaron ese mismo día a Estados Unidos. El 8 de julio de 2025 se declaró culpable de nueve delitos federales relacionados con la conspiración para importar sustancias controladas y la introducción de cocaína, metanfetamina y fentanilo.
La investigación estuvo a cargo del grupo contra la corrupción fronteriza del FBI, la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, la oficina de responsabilidad profesional de CBP, la Patrulla Fronteriza, Investigaciones de Seguridad Nacional y la DEA.
Clark y Bonillo operaban desde garitas distintas
Clark García fue procesado junto con Diego Bonillo, otro agente de CBP que utilizó su puesto en la garita de Otay Mesa para permitir el ingreso de vehículos enviados por la misma organización de tráfico asentada en México. Ambos aparecen en la causa federal 24-CR-0908-RBM.
Bonillo fue sentenciado el 7 de noviembre de 2025 a 15 años de prisión. Admitió que entre octubre de 2023 y abril de 2024 permitió el paso sin inspección de al menos 15 vehículos. La Fiscalía le atribuyó el ingreso de 75 kilogramos de fentanilo, 11.7 kilogramos de metanfetamina y más de un kilogramo de heroína.
También utilizaba un segundo teléfono para comunicar sus horarios y carriles. El dinero fue destinado a viajes internacionales, regalos de lujo, boletos para la pelea de Saúl “Canelo” Álvarez contra Jaime Munguía, visitas al Hong Kong Gentlemen’s Club de Tijuana y un intento de comprar una propiedad en México.
Los acuerdos de culpabilidad documentan que la organización disponía de dos agentes en puntos fronterizos distintos: Clark García en Tecate y Bonillo en Otay Mesa. Los traficantes conocían previamente los horarios y carriles por los que podían ingresar vehículos sin revisión.
La identidad de los operadores mexicanos permanece reservada
La identidad de los operadores mexicanos permanece reservada
La Fiscalía estadounidense identificó a los traficantes que pagaban a Jesse Clark García como integrantes de una organización asentada en México y vinculada al Cártel de Sinaloa, sin precisar la facción ni revelar los nombres de sus operadores.
Otra causa tramitada por el Distrito Sur de California documentó una organización asentada en Mexicali y el Valle Imperial con vínculos con Los Rusos, facción del mismo cártel. El expediente abierto contra 48 personas, de las cuales hay 25 detenidas y 23 prófugas, describe el tráfico de fentanilo, metanfetamina, cocaína y heroína a través de ese corredor fronterizo. Sin embargo, ninguno de los documentos públicos conecta esa red con Clark García, Bonillo o los vehículos que cruzaron por sus carriles.
Los Chapitos también mantienen redes de tráfico hacia el sur de California. Hasta ahora, la causa 24-CR-0908-RBM no atribuye los pagos entregados a los exagentes a Los Rusos, Los Chapitos ni a otra facción específica del Cártel de Sinaloa.
Los documentos tampoco establecen una relación entre Jesse Clark García y Fernando Salgado Chávez, Pedro Montejo Peterson, Ismael Burgueño, Ricardo Iván Carpio Sánchez o los demás actores señalados por fuentes confidenciales en la investigación publicada por Los Ángeles Press en noviembre de 2025.
La causa penal ha concluido con sentencias contra los dos agentes que controlaban los carriles de inspección. Los expedientes públicos todavía mantienen fuera del registro los nombres de quienes entregaban los pagos y decidían qué cargamentos serían enviados a Tecate y Otay Mesa.