Católicos latinos en Estados Unidos, el amargo sabor de la decepción

Rodolfo Soriano-Núñez

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Datos publicados esta semana por el Pew confirman lo que la realidad en las parroquias ya sugería: el entusiasmo de ciertos sectores latinos se ha estrellado contra la violencia del ICE.

Lejos de favorecer a Trump, el catolicismo latino se consolida hoy como un bloque en resistencia, distanciado de los católicos blancos que rechaza el el espejismo de una alianza que no pudo sobrevivir a la realidad del ICE.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Esta semana, el Pew Research Center publicó sus más recientes datos sobre los cambios en la percepción de Donald Trump según la identidad religiosa de los ciudadanos en Estados Unidos.

El más reciente análisis de Pew Research Center deja ver una profunda fractura en el “voto católico” en Estados Unidos, donde el factor étnico prevalece sobre la fe compartida.

Debe destacarse que nunca ha existido un “voto católico” en Estados Unidos, ni entre la población que se ve a sí misma como blanca o caucásica ni entre otros grupos, incluidos los latinos o hispanos.

Los mexicoamericanos durante muchas décadas han sido más cercanos al Partido Demócrata en los bastiones de ese grupo étnico en California, Illinois, Texas y más recientemente en Nueva York, Georgia y otros estados de la Unión Americana. Los puertorriqueños siguieron un patrón similar aunque más concentrado en Nueva York, Illinois, Florida y Pennsilvania.

Sólo los cubanoamericanos se identificaron, ya desde los ochenta de manera más activa y decidida como republicanos de línea dura en Florida, pero incluso en Nueva York era posible encontrar clubes de apoyo demócrata con gran número de cubanoamericanos.

La llegada de latinos de altos ingresos a Florida a principios de este siglo acentuó el carácter ferozmente republicano de la comunidad latina en ese estado y más cuando hubo una base popular de venezolanos, nicaragüenses y emigrados con carácter de refugiado provenientes de otros países.

Ese patrón se aceleró gracias a la presencia de personas con doble o múltiples ciudadanías provenientes, por ejemplo, de Argentina que encontraban en Florida un espacio propicio para amplificar sus críticas al kirchnerismo y, de manera más general, al peronismo argentino.

Esos sectores se distinguieron por ser también algunos de los más agresivos en sus ataques al finado papa Francisco a quien descalificaban como “peronista” y/o “comunista”, a pesar de que el propio Francisco identificaba a sus familiares como cercanos a las posiciones de la Unión Cívica Radical de Argentina, el rival histórico del peronismo que ahora, sin embargo, es ya una organización altamente fragmentada y marginal.

Fue precisamente el papado de Francisco con sus posiciones menos dogmáticas y más dispuestas a dialogar con el gobierno de Cuba, lo que alentó a grupos cercanos al Partido Republicano a hacer de Miami la capital del mítico “voto católico” hispano.

Una serie de textos publicada por Los Ángeles Press en 2023 documentó cómo “el debut” de Eduardo Verástegui en la vida pública de Estados Unidos, México y otros países de América Latina como figura pública “católica” ocurrió en Miami.

Ello permitió que ya desde 2016 y más en 2020 y 2024 hubiera una intensa movilización de grupos católicos y evangélicos a favor de Donald Trump en comunidades latinas o hispanas en las que se presentaba al actual presidente como una persona dispuesta a garantizar el final del aborto en Estados Unidos.

Fue así como se construyó una base de apoyo para Trump en comunidades hispanas de estados como Nueva Jersey que, ya desde noviembre de 2025, se evaporó cuando se evidenció la violencia que Trump estaba dispuesto a ejercer para impulsar su política de migración.

Lo que el estudio del Pew Research Center documenta es justamente el alcance del desplome del siempre débil apoyo por Trump entre los católicos hispanos o latinos de Estados Unidos.

Estos son los puntos fundamentales respecto a la población católica hispana o latina de Estados Unidos según el Pew Research Center:

  • Bajos ínidces de aprobación: Sólo dos de cada diez católicos hispanos o latinos (23 por ciento) aprueban el desempeño de Donald Trump en la presidencia. Este es uno de los niveles de apoyo más bajos entre todos los grupos religiosos analizados por el Pew Research Center.
  • Tendencia a la baja: En comparación con el inicio de su segundo mandato en 2025, la aprobación entre los católicos hispanos ha caído ocho puntos porcentuales. Aunque es una caída menor que la de los evangélicos blancos, confirma que el grupo no se está alineando con la administración conforme avanza el mandato.
  • La “Gran Brecha” étnica: El informe confirma que el catolicismo en Estados Unidos no actúa como un bloque monolítico. Existe una distancia de 29 puntos entre los católicos blancos (donde el 52 por ciento aprueba a Trump) y los católicos hispanos (el ya citado margen de 23 por ciento).
  • Alineación con otros sectores: Por su comportamiento estadístico, los católicos hispanos o latinos se sitúan en el mismo bloque de opinión que los protestantes afroamericanos (doce por ciento de aprobación) y las personas sin religión o “nones” (24 por ciento), sectores que históricamente mantienen una postura crítica hacia la agenda republicana.
  • Percepción de las políticas: A diferencia de otros grupos que muestran dudas recientes, la resistencia de los católicos hispanos a los planes y políticas de la administración ha sido constante, manteniéndose como uno de los sectores con menor respaldo a la agenda oficialista durante el último año.

El documento de The Pew Research Center está disponible aquí en inglés. Tristemente, un cambio en la política de esa institución hace difícil reproducir sus gráficas aquí. A pesar de ello, es posible presentar algunos de sus datos, como lo hace la tabla que aparece a continuación.

El desplome documentado por el Pew Research Center va más allá de lo estadístico. Es el síntoma de una ruptura ética, étnica y cultural. Lo que en 2024 se presentó en muchas parroquias y comunidades latinas como una alianza pragmática en defensa de valores morales tradicionales, se ha estrellado frontalmente contra la realidad de una administración cuya política migratoria no distingue entre credos.

En distintas oportunidades, Los Ángeles Press ha documentado la difícil realidad de estados con grandes grupos de hispanos o latinos que no puede acudir ni siquiera a sus servicios religiosos, católicos o de otra denominación, por miedo a ser arrestados sin importar su situación migratoria.

Para el católico hispano o latino en Estados Unidos, la brecha de 29 puntos respecto a sus correligionarios blancos confirma que la identidad de fe ya no es refugio suficiente ante una agenda política que lo percibe, ante todo, como un extraño.

La evidencia

La evidencia de este colapso ya era visible en las recientes elecciones de noviembre de 2025 para la gubernatura de Nueva Jersey y la alcaldía de Miami, Florida.

En la segunda vuelta por la alcaldía de la ciudad de Miami, 27 de los 57 precintos que votaron por Trump en 2024 cambiaron hacia el bando demócrata. Al menos el 85 por ciento de esos precintos que dieron el giro eran de mayoría latina. El resultado final fue de 59.46 por ciento para la candidata demócrata Eileen Higgins y 40.54 por ciento para Emilio González, quien contaba con el respaldo de Trump, con la totalidad de los 139 precintos reportados. Se trata exactamente de los mismos barrios (Allapattah, sectores de la Pequeña Habana y Coconut Grove) que se habían inclinado hacia la derecha en favor de Trump.

En Nueva Jersey, el patrón es similar. La candidata demócrata Mikie Sherrill ganó con el 57 por ciento a escala estatal, al lograr que 57 municipios que votaron por Trump en 2024 volvieran a las filas demócratas. Entre los municipios que dieron el giro se encuentran Passaic, Clifton, Kearny y Garfield; todas ellas ciudades con grandes poblaciones latinas que habían sorprendido al inclinarse por Trump en 2024. El hecho de que Sherrill las haya ganado de manera cómoda marcó una clara recuperación del voto demócrata.

El regreso de los municipios con alta densidad latina a las filas demócratas, con márgenes que se asemejan a los patrones previos a 2020, prueba el colapso del relato sobre un bloque "latino pro-Trump"en esa región del noreste de Estados Unidos.

En última instancia, el espejismo de un bloque conservador, unido por la fe católica, desapareció como el amargo sabor de una decepción que parece haber llegado para quedarse.