Médico alteró expediente de niño fallecido por negligencia en Mexicali

Jesusa Cervantes

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El médico David Cervantes Torres es el dueño de la Clínica de Especialidades Internacional de Mexicali, responsable de la negligencia médica en la atención del niño Damián González.

Por Jesusa Cervantes

El médico David Cervantes Torres, padre del Oficial Mayor del Gobierno del estado de Baja California, modificó el expediente clínico que entregó a la Fiscalía General del Estado (FGE), destacando que el niño Martín Damián González González no vomitó durante su estancia en el nosocomio de su propiedad.

El niño de 11 años fue considerado por el Instituto Mexicano del Seguro Social con muerte cerebral al ser ingresado y luego de recibir una deficiente atención en la Clínica de Especialidades Internacional de Mexicali, cuyo dueño es el padre de David Ramsés Cervantes Aguilar, uno de los funcionarios más cercanos a la gobernadora, Marina del Pilar Ávila Olmeda.

El pasado 24 de enero, los familiares se manifestaron en las afueras de las oficinas de la gobernadora para reclamar justicia para el pequeño Damián y revelar la lentitud en las investigaciones.

Unos días después, el 27 de enero, Marina del Pilar Ávila Olmeda reconoció la relación familiar entre el propietario de la clínica y el Oficial Mayor del Estado, pero dijo que ello "no impedirá las investigaciones", y se llegará "hasta las últimas consecuencias".

A casi tres meses de la denuncia penal que interpuso el padre del menor por la muerte de Martín Damián, la FGE no ha judicializado el expediente, no ha llamado a declarar al padre del Oficial Mayor del Estado, –aun cuando se ha exigido–, tampoco han declarado la enfermera y el médico tratante; incluso, el abogado defensor de este último ya renunció.

Y por si fuera poco, la Comisión de Arbitraje Médico del Estado se negó a dictaminar la posible existencia de negligencia, impericia, imprudencia o algún tipo de responsabilidad médica debido a que la clínica entregó un escueto expediente sobre el caso; por lo tanto, solicita más documentos, estudios de laboratorio, estudios de imagen, etcétera.

Comisión de Arbitraje Médico pide más datos médicos, de lo contrario no podrá dictaminar si hubo responsabilidad médica en muerte del niño Damián. Foto: Infosavia

La muerte del pequeño Damián destapó el nepotismo y negligencia o incapacidad de parte del clan familiar de Netzahualcoyotl Jauregui Santillán, ex secretario de Bienestar del Estado y hoy aspirante a la candidatura a la presidencia municipal de Mexicali.

Y es que dos de sus hermanas, a pesar de estar directamente involucradas en la responsabilidad del cumplimiento de las normas de nivel básico escolar y, por lo tanto, de la atención errónea que se dio en la escuela primaria donde Damián fue agredido por otro niño, éstas no han sido removidas o despedidas de sus cargos.

Se trata de Dulce María Jauregui Santillán, subsecretaria de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública estatal, y Ana Beatriz JS, titular de la Dirección de Participación Especial y Convivencia Escolar. También se plantea el posible conflicto de interés por la participación de familiares de funcionarios en la proveeduría del gobierno del estado.

Y por si fuera poco, hoy se presentan inconsistencias en el nimio expediente médico que el doctor David Cervantes Torres entregó a la FGE.

En una revisión que Infosavia realizó a la carpeta del caso, 0202-2023-37273, abierta por la FGE, y el expediente en poder de la gobernadora, se comprobó la modificación en una de las hojas claves del expediente médico.

A saber, en la hoja tres del documento que se envió a la fiscalía, establece claramente “se niega vómito en proyectil”, mientras que en el expediente que tuvo la gobernadora en su escritorio solo se habla de “vómito en proyectil”; es decir, se omite la frase: “se niega”.

La frase resulta importante porque un médico capacitado sabe que ante la existencia de “vómito en proyectil” se debe realizar una tomografía cuando existe el antecedente de un golpe en la cabeza y que fue lo que llevó al paciente a la clínica.

Ambas hojas cuentan con el membrete de la Clínica Internacional y el resto de la relatoría es igual, pero algunos datos difieren. Por ejemplo, en el de la FGE la hora del llenado es a las 18:00 horas. En el expediente que la gobernadora tuvo en sus manos, la hora es 16:55; en uno aparecen como médicos tratantes el joven doctor que atendió al niño y el “Dr. David Cervantes Torres”.

En el documento que llegó a las oficinas de gobierno no aparece el nombre del doctor Cervantes, solo el del joven médico, pero sin su cédula profesional. En el de Fiscalía, sí aparece el nombre y firma del doctor David Cervantes Torres, así como su cédula, y también el nombre del joven doctor y su firma, sin su cédula.

Ambos documentos cuentan con el membrete de la clínica, pero en uno aparece como “nota de ingreso” y en otro como “nota de evolución”. Además, los números de habitación son distintos.

Informe entregado a la FGE. Foto: Infosavia.

Lo anterior demuestra que se elaboraron dos reportes, uno para la Fiscalía y otro para la gobernadora; se desconoce cuál se realizó primero. Por lo pronto, la autenticidad del expediente médico de la Clínica de Especialidades genera duda.

Informe que llegó a las oficinas de la Gobernadora Marina del Pilar Ávila. Foto: Infosavia.

El pequeño legajo de siete hojas tiene otros elementos que llaman la atención; por ejemplo, la factura relativa a la atención del niño está en blanco; si el cobro es cero, así debe escribirse; de lo contrario, se puede alterar.

Informe en la oficina de la gobernadora, sin firma de médicos ni fecha. Foto: Infosavia.

Finalmente, otro elemento es el reporte de la enfermera que primero atendió a Damián; en sus últimos renglones establece: “se aplica medicamento por indicación médica verbal”.

Según la misma hoja, se aplicó medicamento de dexametasona y ketorolaco.

Sin embargo, en la declaración del padre del menor y que realizó ante la Fiscalía el 1 de noviembre, describe cómo Damián vomitó, por lo que la recepcionista de la clínica los pasó a una habitación “donde una enfermera aplicó una inyección que me informó era para el vómito y aproximadamente entre diez y quince minutos después, entró un doctor joven a quien expliqué lo que pasó”.

Las inconsistencias entre los informes (el de fiscalía y el que llegó a palacio estatal), hacen que las declaraciones de la enfermera y los doctores (el tratante y el dueño de la clínica) se den lo antes posible para determinar por qué, aun con el vómito en proyectil, no se realizó una tomografía al pequeño Damián, o por qué se dijo inicialmente que sí se le realizaría.

Informe entregado a la FGE, firmado por doctores, uno con cédula y otro sin cédula. Foto: Infosavia.

En la declaración del padre del menor, se describe cómo el médico tomó su celular y con la luz de éste revisó la cara y el oído del niño para después decirle que “estaba bien y antes de retirarse me dijo que a lo mejor pasarían a mi hijo a realizar una radiografía”.

El tiempo es oro

El 30 de octubre pasado, a las 12:45, Damián se golpeó la cabeza en el cemento luego de ser agredido por otro compañero; jugaban fútbol en la cancha de la escuela primaria, Eucario Zavala Álvarez. A las 15:51 el profesor Esteban Canchola habló al padre del menor para decirle que había sufrido “un accidente”.

La directora le dio un pase médico indicándole que acudiera a la Clínica de Especialidades Internacional de Mexicali; lo atendieron a las 16:55 y poco después de una hora lo enviaron a su casa con el diagnóstico de “traumatismo craneal leve”.

Durante su estancia en la clínica, Damián se sintió mal, vomitó en tres ocasiones por lo que fue ingresado a un cuarto donde una enfermera lo inyectó, aclarando que era “para el vómito”, según consta en la carpeta de investigación. Luego llegó el joven médico, le revisó la cara, los ojos y salió de la habitación. Alertado por los síntomas, le dijo al padre que le harían una tomografía.

De acuerdo con los videos que la clínica entregó a la fiscalía, el doctor que atendió al niño solo lo vio por 95 segundos para luego anunciarle los estudios que le harían: una tomografía.

El tiempo siguió transcurriendo, pasaron otros 35 minutos y el médico regresó, pero en lugar de alistar a Damián para la tomografía, le entregó una receta recomendándole naproxeno con paracetamol cada 8 horas, por siete días. Aunque también le puso el foco rojo: “acudir a urgencias en caso de datos de alarma”.

Pasada la una de la madrugada del 31 de octubre, estando en su casa, el niño vomitó de nuevo, perdió fuerza en su cuerpo y se desmayó. De inmediato, sus padres lo llevaron al IMSS. Habían pasado 12 horas desde que unas gotas de sangre, de manera interna, goteaban una a una en el cerebro de Damián.

 

 

En su declaración ante la Fiscalía, el padre del menor destacó que en el IMSS le advirtieron que “la falta de atención médica oportuna dio como resultado su condición de salud, misma que al momento de estar presentando esta denuncia (1 de noviembre), fui informado que médicamente están esperando que pare de latir el corazón de mi hijo para desconectarlo, ya que no tiene posibilidad de vida”.

Los 95 segundos durante los cuales el joven médico de la clínica de especialidades atendió a Damián pudieron evitar su muerte cerebral con tan sólo una tomografía, pero algo lo hizo desistir.

De acuerdo con los estudios que le realizaron en el IMSS y el hospital Hispanoamericano, el pequeño Damián tuvo un “edema cerebral y hemorragia subaracnoidea”, lo cual en términos llanos significa: inflamación cerebral y sangrado en un espacio de las capas del cerebro interno.

También se le realizó un electroencefalograma “que muestra franca tendencia a la línea isoeléctrica. Existen datos de muerte cerebral, sugiriendo mantener apoyo básico general y realizar electroencefalograma en 24 horas. Actualmente se encuentra con el diagnóstico de hematoma epidural, edema cerebral y muerte encefálica”; esto es, casi no tenía actividad en su cerebro.

La causa de muerte del pequeño Damián fue por traumatismo craneal que recibió cuando cayó al cemento luego de ser agredido por su compañero de escuela. Ahí se rompió un vaso de su cabecita y se derramó esa sangre, la cual ocasionó compresión en el cerebro. Esto a su vez generó falta de oxígeno “y el tiempo es oro” pues el vaso afectado puede estar goteando o sangrando profusamente, según explicó un médico consultado por Infosavia.

“En el estudio se reportan datos de muerte cerebral, esto es, ya no había nada que hacer pero solicita otro estudio igual en las siguientes 24 horas para que la familia se hiciera a la idea. El médico sabía que ya no había nada que hacer, por eso solo sugirió apoyo básico que era mantenerlo con vida, por si ocurría un milagro”, continúa el doctor consultado.

De las 12:45 que ocurrió el golpe a las 15:51, tiempo en que los integrantes de la escuela llamaron al padre de Damián pasaron 3 horas y 6 minutos, tiempo en que la sangre iba goteando lentamente en su cerebro, por eso el niño lloraba de dolor.

El tiempo siguió corriendo, llegaron a la clínica y los síntomas arrojaban una inmediata tomografía.

“Como empezó a aumentar ese hematoma con sangrado activo, se pasó al otro espacio y comprimió aún más. Si se hubiera realizado la tomografía en el mismo día pues se detecta el hematoma y de inmediato 

pues se detecta el hematoma y de inmediato se mete a cirugía de cráneo para descomprimir. Ahí se pudo salvar la vida”.

​El médico al que acudió Infosavia detalló que cuando existe dolor de cabeza, vómito en proyectil, una pupila más grande que la otra, movimientos involuntarios de ambos ojos, se debe realizar forzosamente la tomografía…minimizaron el cuadro de síntomas y eso siguió sangrando hasta expandirse y comprimir el cerebro”.

El tiempo es oro. Por ello, el médico tratante y el padre del Oficial Mayor del gobierno del Estado, deben explicar ante las autoridades judiciales qué ocurrió en esos 35 minutos del 30 de octubre…aunque el pequeño Damián haya muerto a las 00:50horas del 5 de noviembre.

Factura en blanco de la clínica del padre del Oficial Mayor del Estado. Foto: Infosavia.

Fuente: Infosavia.com