
Agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza han puesto en riesgo la vida de civiles con algo más que sus armas.
PRIMERA PARTE
Por Nicole Foy y McKenzie Funk
Un agente en Houston sometió a un adolescente con una llave de estrangulamiento: Le rodeó el cuello con el brazo y lo asfixió con tanta fuerza que aún después de horas tenía las marcas rojas en el cuello. Un agente con máscara negra en Los Ángeles presionó una de sus rodillas contra el cuello de una mujer mientras estaba esposada; entonces pareció desmayarse. Un agente en Massachusetts apretó con sus dedos índice y pulgar el cuello y las arterias de un joven padre que se negó a separarse de su esposa y su hija de 1 año. Al hombre se le pusieron los ojos en blanco y comenzó a convulsionar.
Después del asesinato de George Floyd a manos de un policía hace seis años en Minneapolis —a menos de una milla de donde un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparó y mató a Renee Good la semana pasada— los departamentos de policía y las agencias federales prohibieron las llaves de estrangulamiento y otras maniobras que pueden frenar la respiración o el flujo sanguíneo.
Pero, esas tácticas están de regreso, ahora a manos de los agentes que encabezan la campaña de deportación masiva del presidente Donald Trump.
Los ejemplos están dispersos por las redes sociales. ProPublica encontró más de 40 casos durante el último año en los que agentes de migración aplicaron estas maniobras potencialmente letales contra inmigrantes, ciudadanos y manifestantes. Los agentes suelen ir enmascarados; con sus identidades ocultas. El gobierno no dice si alguno ha sido sancionado.
En casi 20 casos, los agentes parecieron aplicar llaves de estrangulamiento y otras técnicas de sujeción del cuello prohibidas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), “a menos que esté autorizado el uso de la fuerza letal”.
Alrededor de dos docenas de videos muestran a los oficiales arrodillados, encima del cuello o la espalda de las personas, o mateniéndolas bocabajo en el suelo cuando ya están esposadas.
Revisamos las grabaciones con un panel de ocho ex policías y expertos en seguridad pública. Quedaron horrorizados.
Así es como luce una mala práctica policial, dijeron. Y esto pone a todos en riesgo.
“Arresté a docenas y docenas de narcotraficantes, traficantes de personas y abusadores de menores —algunos de ellos se resisten—”, dijo Eric Balliet, quien pasó más de dos décadas en Investigaciones de Seguridad Nacional y la Patrulla Fronteriza, incluida la primera administración Trump. “No recuerdo haber sometido a nadie con una llave de estrangulamiento. Punto”.
“Si este fuera uno de mis oficiales, él o ella enfrentaría medidas disciplinarias”, expuso Gil Kerlikowske, jefe de policía en Seattle durante mucho tiempo y ex comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) bajo el gobierno de Barack Obama. “Tienes a estos tipos corriendo por ahí con trajes militares, máscaras y la palabra ‘Policía’ escrita en el uniforme”, pero que no actúan como policías profesionales.
Durante la semana pasada, la conducta de los agentes ha estado bajo un intenso escrutinio después de que un oficial de ICE en Minneapolis matara a Good, madre de tres hijos. Al día siguiente, un agente de la Patrulla Fronteriza en Portland, Oregón, disparó contra un hombre y una mujer en el estacionamiento de un hospital.
Altos funcionarios de la administración salieron a defender a los oficiales. Sobre el agente que mató a Good, la secretaria del DHS, Kristi Noem, dijo: “Este es un oficial experimentado que siguió su entrenamiento”.
Las autoridades nos dijeron lo mismo después de mostrarles imágenes de las grabaciones donde sus oficiales aplican las prohibidas llaves de estrangulamiento. Los agentes federales han “seguido su entrenamiento para emplear la menor cantidad de fuerza necesaria”, dijo Tricia McLaughlin, portavoz del DHS.
“Los oficiales actúan con heroísmo para hacer cumplir la ley y proteger a las comunidades estadounidenses”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson.
Tanto el DHS como la Casa Blanca elogiaron “el máximo profesionalismo” de sus agentes.
Nuestra complicación de incidentes está lejos de ser completa. Así como el gobierno no lleva una cuenta de la cantidad de veces que detiene a ciudadanos o destroza los cristales de los vehículos durante los arrestos migratorios, tampoco registra públicamente cuántas veces los agentes han estrangulado a civiles o les han bloqueado la respiración o el flujo sanguíneo de alguna u otra manera.
Ante la falta de recuentos a lo largo del tiempo, es imposible saber con certeza cómo se compara el uso actual de las tácticas prohibidas y peligrosas por parte de los agentes de inmigración con periodos anteriores.
Aunque ex funcionarios de migración nos dijeron que rara vez escucharon de este tipo de incidentes durante sus largos periodos de servicio. También recordaron que había poca resistencia cuando el DHS prohibió formalmente las llaves de estrangulamiento y otras tácticas en 2023; simplemente se estaba codificando la norma.
Y esa norma ahora ha sido quebrantada.
Uno de los ciudadanos a los que los agentes aplicaron una llave de estrangulamiento tenía 16 años.
Arnoldo Bazan, estudiante de décimo grado, y su padre iban camino a comprar McDonald’s antes de ir a la escuela cuando su auto fue detenido por vehículos sin identificación. Agentes de inmigración con el rostro cubierto comenzaron a golpear los cristales del carro. Cuando el padre de Arnoldo, Arnulfo Bazan Carrillo, que es indocumentado, arrancó asustado, el adolescente aterririzado comenzó a grabar con su celular. El video muestra a los agentes embistiendo repetidamente el auto de los Bazan durante una lenta persecución por la ciudad.
Bazan Carrillo finalmente se estacionó y corrió hacia una tienda de suministros para restaurantes. Cuando Arnoldo vio que los agentes estaban tirando al suelo violentamente a su padre, Arnoldo también entró y les gritó que se detuvieran.
Un agente le aplicó a Arnoldo una llave de estrangulamiento, al tiempo que otro presionaba una rodilla contra el cuello de su padre. “¡Iba camino a la escuela!”, suplicó el chico. Después dijo que cuando le informó al agente que era ciudadano y menor de edad, el agente no se detuvo.
“Comencé a gritar con todas mis fuerzas, porque ni siquiera podía respirar”, le dijo Arnoldo a ProPublica, mostrando el lugar donde las manos del agente le sujetaron la garganta.
McLaughlin del DHS acusó al padre de Arnoldo de embestir su automóvil “contra un vehículo de agentes federales”, pero nunca presentaron cargos en su contra por eso, y los videos que revisamos no respaldan esa afirmación. En nuestra revisión de sus antecedentes penales —distintos de cualquier infracción migratoria— solo encontramos que Bazan Carrillo se declaró culpable hace una década de conducir en estado de ebriedad, un delito menor.
También McLaughlin afirmó que el joven Bazan le dio un codazo en la cara a un oficial durante la detención, algo que niega el adolescente. La funcionaria dijo que Arnoldo fue puesto bajo custodia para verificar su identidad y asegurarse de que no tuviera consigo ningún arma. McLaughlin no respondió si la conducta del agente estuvo justificada.
Los expertos que revisaron el video del arresto de los Bazan no lograron entender las acciones de los agentes.
“¿Por qué estás en medio de una tienda tratando de agarrar a alguien?”, expresó Marc Brown, un ex oficial de policía convertido en instructor que entrenó a agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza en los Centros Federales de Formación Policial. “¿Tu brazo debajo del cuello, como un movimiento de estrangulamiento? ¡No! ¿La rodilla sobre el cuello? ¡Absolutamente no!
Tras el asesinato de George Floyd, el DHS renovó su programa de formación para enfatizar que esas tácticas están fuera de los límites, dijo Brown. “El DHS específicamente se mostró muy firme en cuanto a no estrangular”, afirmó. “No enseñamos eso. Estaban, como, totalmente en contra. No querían ver nada que tuviera la palabra ‘estrangular’”.
Después de que los agentes usaron otra sujeción de cuello prohibida, la llave carotídea, un hombre comenzó a tener convulsiones y se desmayó.
A principios de noviembre, agentes de ICE en Fitchburg, Massachusetts, detuvieron a un joven padre, Carlos Sebastian Zapata Rivera, mientras conducía un auto acompañado de su familia. Iban por su esposa, una inmigrante indocumentada a quien buscaban tras ser acusada de agresión por supuestamente apuñalar la mano de una compañera con unas tijeras.
Imágenes de las cámara corporal de la policía local, obtenidas por ProPublica, captaron gran parte de lo que ocurrió. La hija de un año de la pareja comenzó a llorar. Los agentes de ICE rodearon el carro y se asomaron al interior a través de las puertas abiertas.
Según las grabaciones, un agente le dijo a Zapata Rivera que si su esposa no salía, tendrían que arrestarlo a él también, y su hija sería enviada al sistema de cuidado temporal. El agente relató la conversación a un policía local: “Técnicamente, puedo arrestarlos a ambos”, dijo. “Si ya no tienen una hija, porque la niña ahora está bajo custodia del estado, los van a arrestar a los dos. ¿Quieres entregarle tu hija al estado?”.
Zapata Rivera, con una solicitud de asilo pendiente, se aferró a su familia. Su esposa no dejaba de repetir que no iría a ningún lado sin su hija; dijo que todavía la estaba amamantando. Zapata Rivera no soltaba a ninguna de las dos.
Los agentes federales parecían divididos sobre cómo proceder. “Me niego a que nos graben tirando a alguien al suelo mientras tiene a un niño en las manos”, le dijo un agente de ICE a un policía en el lugar.
Pero después de más de una hora, los agentes le sujetaron los brazos a Zapata Rivera. Uno, que según el abogado de Zapata Rivera llevaba una gorra de béisbol que decía “Ne Quis Effugiat” —en latín “Para que nadie escape”—, presionó sus pulgares contra las arterias del cuello de Zapata Rivera. Luego, el joven pareció desmayarse mientras los espectadores gritaban.
La técnica se conoce como restricción carotídea. Las dos arterias carótidas llevan el 70% del flujo sanguíneo al cerebro; si se bloquean, la persona puede perder el conocimiento con rapidez. Esta táctica puede causar derrames cerebrovasculares, convulsiones, daños cerebrales y muerte.
“Incluso milisegundos o segundos de interrupción del flujo sanguíneo al cerebro puede tener serias consecuencias”, nos explicó la doctora Altaf Saadi, neuróloga y profesora asociada de la Escuela Médica de Harvard. Saadi aclaró que no podía comentar sobre casos específicos, pero dijo que “ningún tipo de entrenamiento o método para aplicar presión al cuello es infalible en términos de evitar daños neurológicos”.
En el video de alguien que atestiguó el arresto de Zapata Rivera, se ve que los ojos se le ponen en blanco y sube una aparente convulsión, temblando tan de manera tan violenta que su hija, sentada en su regazo, tiembla con él.
El video del arresto de Zapata Rivera muestra cómo este tiembla con violencia mientras sufre convulsiones en el asiento delantero de su vehículo, sin que los agentes dejen de intentar detenerlo. Newsflare
“Las restricciones carótidas están prohibidas salvo que se autorice la fuerza letal”, establece la política de uso de la fuerza del DHS. La fuerza letal solamente está autorizada cuando un oficial cree que existe una “amenaza inminente de muerte o lesión corporal grave” y “no hay alternativa”.
En una publicación de redes sociales después del incidente y en su respuesta a ProPublica, el DHS no citó ninguna amenaza mortal. En su lugar, mencionó los cargos contra la esposa de Zapata Rivera y sugirió que su esposo solo fingió tener una crisis médica mientras rehusaba la ayuda de los paramédicos. “Imagina FINGIR una convulsión para ayudar a que un criminal escape de la justicia”, decía el posteo.
“Esas declaraciones eran mentiras”, alega Zapata Rivera en una demanda por derechos civiles en curso que presentó contra el agente de ICE que utilizó la restricción carótida. Su abogado le dijo a ProPublica que Zapata Rivera estaba desorientado tras recuperar la conciencia; la demanda dice que se le negó atención médica. (Los representantes de Zapata Rivera declinaron a nuestras solicitudes de entrevista. Su esposa está en libertad bajo fianza y su caso por agresión está a la espera de juicio).
Un informe policial y las imágenes de las cámaras corporales de oficiales de Fitchburg en la escena, obtenidas por medio de una solicitud de registros públicos, respaldan la versión de Zapata Rivera de que se le negó asistencia. “Él está bien”, dijo un agente a los paramédicos, según las grabaciones. El reporte policial dice que Zapata Rivera quería atención médica, pero “los agentes continuaron sin detenerse”.
Saadi, la neuróloga de Harvard, explicó que, en general, determinar si alguien sufrió una convulsión “no es algo que ni siquiera los neurólogos pueden hacer con precisión solo mirando”.
La política del DHS prohíbe usar llaves de estrangulamiento y restricciones carotídeas solo porque alguien se resiste al arresto. Los agentes lo hacen de todos modos.
Cuando el DHS emitió restricciones sobre las llaves de estrangulamiento y las restricciones carotídeas, declaró que estas maniobras “no deben usarse como medio para controlar a sujetos que no obedecen o personas que se resisten al arresto”. La fuerza letal “no debe usarse únicamente para detener a un sujeto que intenta huir”.
Pero, los videos revisados por ProPublica muestran que los agentes han estado usado esas restricciones justamente para eso.
En junio, en Los Ángeles, oficiales con el rostro cubierto de ICE, la Patrulla Fronteriza y otras agencias federales, rociaron gas pimienta y derribaron a otro ciudadano, Luis Hipolito. Mientras Hipolito luchaba por escapar, uno de los agentes lo sometió con una llave de estrangulamiento. Otro apuntó un Taser (pistola eléctrica) a los testigos que filmaban la escena.
Entonces el cuerpo de Hipolito comenzó a convulsionar. Un espectador advirtió a los agentes: “¿Van a dejar que se muera?”.
En el video del arresto de Hipolito se puede ver a cuatro agentes cuando lo jalonean, lo estrangulan y lo inmovilizan contra el pavimento. @the_moxie_report
Cuando los oficiales cometen un error en una situación acalorada, dijo Danny Murphy, ex comisionado adjunto del Departamento de Policía de Baltimore, necesitan “corregirlo lo más rápido posible”.
Esto no sucedió en el caso de Hipolito. Las grabaciones muestran al agente de inmigración no solo envolviendo el cuello de Hipolito con el brazo mientras lo derriba, sino también manteniendo una llave de estrangulamiento después de que Hipolito permanece inmóvil en el suelo.
Las acciones del agente son “peligrosas e irrazonables”, dijo Murphy.
Consultada sobre el caso, McLaughlin, la portavoz del DHS, dijo que Hipolito fue arrestado por agredir a un oficial de ICE. Los abogados de Hipolito no respondieron a las solicitudes de entrevista de ProPublica.
Según Los Angeles Times, días después del incidente Hipolito cojeó al entrar a la corte. Otra ciudadana que estaba con él ese día también fue acusada, pero desestimaron su caso. Hipolito se declaró inocente e irá a juicio en febrero.
Algunas de las conductas que aparecen en las grabaciones no están prohibidas, pero son desaconsejables y peligrosas.
Un video de Los Ángeles muestra a una TikToker colombiana que solía grabar a ICE aparentemente desmayada después de que los agentes la sacaran de su Tesla y se arrodillaran sobre su cuello. Otro video muestra a un conductor de DoorDash en Portland, Oregón, gritando para que lo dejen respirar mientras cuatro agentes lo inmovilizan bocabajo en la calle. “Aire, aire, aire”, dice, “no puedo respirar”. Luego: “Estoy muriendo”. En un tercer video de Chicago se ve a un agente montado a horcajadas sobre un ciudadano, presionándole una y otra vez la cara contra el asfalto. Los espectadores gritan que el hombre no puede respirar.
Colocar una rodilla sobre el cuello de una persona bocabajo, o ejercer presión sobre su espalda, no está prohibido, según la política del uso de la fuerza del DHS, pero puede ser peligroso, y cuanto más tiempo se prolongue, mayor será el riesgo de que la persona no pueda respirar.
“La verdad es que no quieres pasar esa cantidad de tiempo tratando solo de esposar a alguien”, dijo Kerlikowske, ex comisionado de CBP, sobre el video del arresto en Portland.
Brown, el ex instructor federal y ahora capacitador policial en la Universidad de Carolina del Sur, coincidió. “Una vez que los esposas, los levantas y los sacas de ahí”, explicó. “Si están diciendo que no pueden respirar, apúrate”.
Tirar a una persona contra el suelo e inmovilizarla desde ahí puede ser una forma apropiada de esposarla, dijo Seth Stoughton, un expolicía convertido en profesor de derecho que también trabaja en la Universidad de Carolina del Sur. Pero los agentes saben desde hace tiempo que hay que hacerlo rápido. Desde mediados de la década de 1990, el gobierno federal ya aconsejaba a los agentes que no mantuvieran a las personas en posición bocabajo durante mucho tiempo.
Cuando un agente federal se arrodilló sobre el cuello de una enfermera de cuidados intensivos en agosto, la enfermera dijo que era consciente del peligro en el que estaba cuando trató de gritar.
“Yo sabía que la presión que se ejercía sobre mi nuca podía causarme daños”, afirmó Amanda Trebach, ciudadana estadounidense y activista, detenida en Los Ángeles mientras vigilaba a los agentes de migración. “Me costaba respirar porque mi pecho estaba contra el piso”.
McLaughlin, la vocera del DHS, dijo que Trebach obstruyó los vehículos de los agentes y los golpeó con sus pancartas y sus puños.
Trebach niega esto. Fue liberada sin ningún cargo.
Los manifestantes también han sido estrangulados y asfixiados.
Un agente de la Patrulla Fronteriza aplica una llave al cuello y derriba a un manifestante en Chicago, el 7 de octubre. Storyful
En el otoño, un manifestante en Chicago se negó a retroceder después de que un agente federal le ordenara hacerlo. De repente, el agente agarró al hombre por la garganta y lo tiró al suelo.
“¡No, no!”, exclamó un espectador. “¡No está haciendo nada!”.
McLaughlin, del DHS, no respondió a las preguntas sobre este incidente.
Junto con otros dos casos similares de estrangulamiento en protestas fuera de instalaciones de ICE, este es uno de los pocos videos en los que el preludio a la violencia es poco claro. Y los expertos quedaron pasmados.
“Sin nada que yo pudiera ver siquiera remotamente como una amenaza, él va de inmediato por la garganta”, dijo Ashley Heiberger, una capitana de policía retirada en Pensilvania que testifica a menudo en casos del uso de la fuerza. Balliet, el ex funcionario de inmigración, señaló que el agente convirtió la escena en una “competencia de meadas” que estaba “explícitamente fuera de control”.
“Es tan claramente excesivo y ridículo”, dijo Murphy. “Ese es el tipo de acción por el que deberían despedirte”.
“¿Qué tan grande pensaste que era la amenaza?”, dijo Brown, refiriéndose a que el agente se colgó el arma en la espalda antes de sujetar y derribar al manifestante. “No puedes agarrar a alguien solo porque diga: ‘Que se joda la policía’”.
Patrullas móviles + arrestos improvisados = tácticas inseguras.
En noviembre, agentes de la Patrulla Fronteriza irrumpieron en el sitio de construcción de un futuro Panda Express en Charlotte, Carolina del Norte, para revisar los documentos migratorios de los trabajadores. Cuando un hombre intentó huir, un oficial le aplicó una llave de estrangulamiento en el cuello y luego lo sacó ensangrentado hacia una SUV que estaba a la espera.
La operación Charlotte es una de las muchas incursiones que ha encabezado la Patrulla Fronteriza en ciudades estadounidenses. Los agentes, liderados por el comandante en jefe Gregory Bovino, afirman tener como objetivo de sus detenciones a “extranjeros ilegales criminales”, pero con frecuencia persiguen a jardineros, trabajadores de la construcción y ciudadanos estadounidenses en patrullas móviles en comunidades de mayoría inmigrante o latina.
El fotógrafo independiente Ryan Murphy, quien estuvo siguiendo los convoyes de la Patrulla Fronteriza por Charlotte, documentó la detención en el Panda Express.
“Sus tácticas son menos sofisticadas de lo que se podría pensar”, contó a ProPublica. “Básicamente, manejan por las calles y, si ven a alguien que les parece que podría ser indocumentado, se detienen”.
Expertos dijeron a ProPublica que si los agentes apuntan a un individuo en específico, pueden minimizar los riesgos decidiendo cuándo, dónde y cómo detenerlo. Pero cuando no conocen su objetivo de antemano, el caos —y los abusos— pueden seguir.
“Están encontrando personas de las que no saben nada”, dijo Scott Shuchart, el ex director asistente de ICE.
“Lo que he visto en los videos”, mencionó Kerlikowske, “ha sido simplemente aleatorio y desorganizado”.
Puede que haya otros factores, según dijeron nuestros expertos, como las cuotas y la falta de consecuencias debido a la escasa supervisión. Como los agentes llevan el rostro cubierto con máscaras, Shuchart afirma que, “aunque le de un puñetazo a una abuela, no se les identificará”.
A medida que se extienden por las ciudades estadounidenses, los oficiales de inmigración actúan sin restricciones y, según los expertos, sin preparación. Es posible que ni los agentes bien formados estén preparados para los entornos en los que ahora operan. Patrullar una región fronteriza poco poblada requiere un conjunto de habilidades. Trabajar en zonas urbanas, donde ciudadanos —y manifestantes— abundan, es otra cosa.
El DHS y Bovino no respondieron a las preguntas sobre la preparación de sus agentes ni sobre el caso de la llave de estrangulamiento en Charlotte.
Los expertos pueden pensar que hay abusos. Pero, ¿hacer que los agentes rindan cuentas? Ése es otro asunto.
Fuente: ProPublica
Mariam Elba contribuyó con la investigación. Joanna Shan y Haley Clark contribuyeron con el reportaje.
Traducción por Wendy Selene Pérez.