Diallo Ablaye, discriminación e injusticia en el País Vasco

Omar Salia

Compartir

El abandono y sumisión ha sido la respuesta de los Gobiernos Africanos ante el maltrato a Diallo Ablaye y otros ciudadanos en la Unión Europea. 

Por Omar Salía

En el País Vasco, Diallo Ablaye, un ciudadano africano residente español, enfrenta una lucha diaria contra el odio racial, la discriminación y la injusticia. Su historia refleja no sólo su resistencia ante estas adversidades, sino también las evidentes contradicciones en la aplicación de los derechos humanos por parte de la Unión Europea y la pasividad cómplice de los gobiernos africanos, quienes permiten el maltrato de sus propios ciudadanos en el extranjero.

Actualmente, Diallo Ablaye, panafricanista y defensor de los derechos humanos, espera la resolución de su solicitud de protección internacional, amparada por la Carta de las Naciones Unidas para personas perseguidas y maltratadas injustamente. Sin embargo, su experiencia en Bilbao España ha estado marcada por una serie de eventos que sugieren un entorno hostil y racista.

Uno de los incidentes más inquietantes ocurrió a la salida de su trabajo, cuando su vehículo, un Citroën asegurado por Generali Seguros, fue embestido por un furgón de renting. El conductor del furgón alegó "haberse despistado", pero las circunstancias del accidente levantan sospechas sobre una posible intencionalidad. Desde entonces, Diallo ha tenido que enfrentarse no sólo a las secuelas físicas del accidente, que lo han dejado un año de baja laboral, sino también a un sistema que parece decidido a negarle justicia.

Seguros Bilbao, una filial de Catalana Occidente, ha rechazado indemnizar a Diallo, a pesar de que el otro conductor involucrado en el accidente estaba asegurado por esta misma compañía. Este rechazo no solo agrava su situación de desamparo y injusticia , sino que subraya un patrón de discriminación  basado en su origen racial.

A lo largo de su calvario, malos tratos, intimidación, amenazas de muerte,falsos informes, acoso continúo y lawfare por parte de la policía vasca, retención ilegal de documento de identidad y salario ya devengado, el Estado español no ha actuado con el principio de equidad ni ha mostrado la imparcialidad que proclama defender. Los derechos humanos y el derecho internacional, que deberían proteger la vida y la integridad de Diallo y su familia, han sido ignorados. Ante la presión y el constante amedrentamiento, la familia de Diallo se ha visto obligada a ceder para intentar vivir en paz en el País Vasco.

Lo más alarmante es la complicidad aparente de la justicia vasca, que no ha intervenido de manera efectiva durante todos estos años de sufrimiento. Esta inacción refuerza la percepción de un sistema judicial que permite y perpetúa el racismo, dejando a Diallo enfrentarse solo a un entorno hostil que ha deteriorado su salud física.

A pesar de todo, Diallo Ablaye se mantiene firme en su lucha. Su determinación lo ha convertido en un símbolo de resistencia contra el neocolonialismo, que se manifiesta en comportamientos racistas y condescendientes. Su historia es un recordatorio poderoso de la necesidad de equidad, imparcialidad y respeto por los derechos humanos, independientemente de la raza o el color.

El silencio del gobierno senegalés ante estos abusos es preocupante. Al optar por mantener un perfil bajo frente a la Unión Europea, se convierte en cómplice del maltrato y de las violaciones de los derechos humanos que sufren sus ciudadanos en el extranjero.

Este artículo busca sacar a la luz la verdad detrás de los abusos racistas y xenófobos en Europa y la doble vara de medir de sus instituciones judiciales cuando las víctimas son personas negras o afro-latinas. Es imperativo que la comunidad internacional tome nota de estas denuncias y exija responsabilidad al gobierno español y a las autoridades europeas.

La lucha por la justicia continúa, y Diallo Ablaye es ahora un emblema de esta batalla incesante contra la segregación racial y la opresión. Su resistencia es un llamado a la acción para todos aquellos que defienden los derechos humanos y la dignidad, sin importar el origen o la apariencia.

---

*Omar Salia es periodista y editorialista Burkinabés.