
Rodolfo Soriano-Núñez Domingo, 11 de Febrero del 2024
Milei viajó a Roma luego de retirar la Ley Ómnibus, que carece de apoyo en el Congreso. El papa Francisco le recibe este lunes en su despacho.
Religión y vida pública: Milei acusa de traidores a quienes se le oponen y anunció un ajuste más drástico contra las provincias. El papa Francisco mantuvo un trato cercano.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Ayer domingo 11 de febrero, el papa Francisco canonizó, en presencia del presidente de Argentina, Javier Milei a María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mamá Antula, una monja católica del Buenos Aires de finales del siglo XVIII.
Al hacerlo, el papa Francisco formuló un claro llamado a superar las “gangrenas del egoísmo, del prejuicio, de la indiferencia y de la intolerancia".
El papa Francisco recibe hoy a Milei en una audiencia privada de Roma.
El hecho sería relevante sólo para para Iglesia Católica, de no ser por la manera en que la celebración fue aprovechada por el presidente Milei para atizar el fuego de la confrontación en su país.
Horas antes de salir a Israel, de donde viajó a Roma, Milei hizo uso de las redes sociales para lanzar un ataque fulminante a quienes le habían negado apoyo a la así llamada Ley Ómnibus que logró ser aprobada en lo general gracias a los votos de su partido La Libertad Avanza (LLA); el PRO, la organización creada y sostenida por la familia Macri, un sector de lo que queda de la Unión Cívica Radical, además de votos de diputados leales a gobernadores de provincias como la de Córdoba.
En contra votaron la mayor parte de los diputados de Unión por la Patria, la coalición dominada por el Partido Justicialista, es decir, el peronismo, además del grupo muy pequeño de diputados de izquierda que dirige la excandidata presidencial Myriam Bregman.
El acuerdo que permitió esa aprobación en lo general era suficientemente frágil a principios de la semana que recién concluyó que, cuando se empezaron a votar cada uno de los artículos en lo particular, en un procedimiento similar en todo al que se sigue en casos similares en los congresos de México y otros países de América Latina, la Casa Rosada expresó su horror ante lo que apuntaba a ser el descuartizado de la Ley Ómnibus, que el propio gobierno sabía que no iba a ser aprobada como Javier Milei quería, por lo que la retiró del debate y la puso -en ese sentido- en una suerte de limbo.
Además del proyecto de Ley Ómnibus o Ley Bases, como también se le conoce, Milei envió otro paquete de reformas contenidas en el llamado Decreto Nacional de Urgencia.
El así llamado DNU liberaliza los alquileres inmobiliarios, elimina controles al comercio exterior, permite la libre compra de terrenos a extranjeros incluso en territorios de frontera, además de preparar el terreno para la eventual privatización de más de 30 empresas públicas, algunas de las cuales son rentables y no hay modo de caracterizar como una carga para las finanzas públicas de Argentina.
La parte más contenciosa del DNU, sin embargo, son los cambios que Milei trata de imponer de un golpe en materia de derecho laboral. Muchas de las previsiones que contempla la legislación laboral no se cumplen para el 20 por ciento de la mano de obra ocupada en el sector privado informal (ver el informe que publicó con ese y otros datos el Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, equivalente al INEGI de México, este 9 de febrero), pero muchas personas ven esas previsiones como derechos que no tendrían por qué ser eliminados de la legislación. En lugar de eliminar esos derechos, aspiran a que se extiendan a quienes no cuentan con un trabajo estable.
Los cambios en materia laboral han sido de hecho repudiados ya por el Poder Judicial argentino, por lo que sólo funcionan algunos aspectos del DNU, pero la situación genera un grado de incertidumbre que no se resuelve ni mejora con el activismo de Milei en redes sociales.
Además, Milei no sabe de victorias acotadas. Él quiere, como lo demostraron sus agresivas interacciones en las redes sociales, que -en nombre de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales- el peronismo, la izquierda, el radicalismo y los gobernadores independientes capitularan de manera incondicional.
Esa incapacidad para entender la necesidad de construir soluciones negociadas, explica tanto el retiro de la Ley Ómnibus, como -sobre todo- las reacciones aireadas de Milei y los más radicales de sus fieles, que ya desde la campaña presidencial atacan frecuentemente a quien quiera que no está de acuerdo con ellos con todo tipo de expresiones de violencia verbal que recuerda la violencia que ejerció la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla cuando depuso, en 1976, a un gobierno electo de manera democrática.
El mensaje publicado por Milei el 9 de febrero en la red social antes conocida como Twitter, que aparece inmediatamente después de este párrafo, incluso se titula “Cambio de reglas” cuando, en estricto sentido, por más que Milei insista en interpretar su victoria en la segunda vuelta de la elección presidencial como un mandato en ese sentido, no hay modo de hacerlo, pues no tiene la capacidad para controlar ni siquiera el quórum en el Congreso de Argentina.
Quizás en ese sentido es que se empezó a hablar a finales de la semana pasada de un acuerdo de LLA y Milei con el PRO y la familia Macri que, incluye al expresidente Mauricio y al actual jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, pero que ya no incluye como fue en otras épocas a personas con experiencia técnica y capacidad política como Horacio Rodríguez Larreta, exjefe de gobierno de la capital argentina, además de Lilita Carrió, y distintos líderes de la Unión Cívica Radical que lamentaron en los últimos días la decisión de Milei de, en un arranque maximalista, más propio de un adolescente que de un gobierno democráticamente electo, retirar de plano el proyecto de Ley Ómnibus.
Además de retirar el proyecto y de publicar el mensaje ya referido en redes sociales, Milei publicó otros mensajes incluso peores. En uno de ellos, un caricaturista cercano a la derecha argentina, “juega” con la posibilidad de erradicar a quienes se opongan a los designios de Milei, con imágenes que tratan de recuperar algo de la estética de la serie de películas Terminator de Arnold Schwarzenegger.
Esa referencia al Terminator como la solución a los problemas de la política, no fue usada ni siquiera por Schwarzenegger cuando fue gobernador de California. Lejos de ser un radical extremista, el actor de origen austriaco es una de las pocas personas que en el Partido Republicano se resisten a imitar el lenguaje de Donald Trump.
Triviliazar
Y lo que es peor, a la expresión de simpatías de Milei por la metáfora de quien extermina a quien no está de acuerdo con él no fuera suficiente, el campo político argentino está plagado de radicales de extrema derecha que no dudan en llamar de manera abierta a que se use la violencia contra quienes se les oponen o que trivializan las desapariciones durante la dictadura, como se puede ver en la imagen que aparece inmediatamente después de este párrafo.
Fue en ese sentido que Milei republicó un mensaje en el que otro usuario de la red social antes conocida como Twitter trivializa la cifra de los 30 mil desaparecidos durante la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional (1976-82) para hablar de 30,001 desaparecidos “durante la dictadura de Milei”.
Al hacerlo, se mofa de la Unión Cívica Radical, partido que se sabía que no le iba a acompañar como un bloque, pero que dejó a sus dirigentes y legisladores en libertad de apoyar a Milei si lo deseaban. Algunos de hecho lo hicieron, otros no.
Además, trivializa las desapariciones con los gobiernos militares, que fue la tarea a que -por cierto- se dedicaba Victoria Villarruel hasta que fue electa como vicepresidente, como se detalló en una entrega previa de esta serie.
Por si eso no fuera suficiente, Milei y sus incondicionales gustan de alimentar una estética que va de lo apocalíptico a lo maniqueo y de ahí a lo mesiánico, como se puede ver en los dos mensajes tomados de la red social antes conocida como Twitter, todos los cuales han sido republicados por la cuenta de Milei.
En el primero, que aparece antes de ese párrafo, la sociedad argentina aparece dividida entre dos bandos frente a las escalinatas del edificio del Congreso. De un lado, los que apoyan a Milei son personas “normales”. Quienes no le apoyan, aparecen dibujados como si estuvieron en una suerte de infierno.
En el segundo, que aparece inmediatamente después de este párrafo, Milei emerge del Obelisco, uno de los monumentos más conocidos de Buenos Aires como una figura de cuya imagen emerge algo parecido a una cruz blanca.
Además de la escalada de memes en redes sociales, Javier Milei publicó una lista de quienes él considera que traicionaron a su gobierno, echó a un funcionario casado con una legisladora que votó en contra de las reformas y anunció un "ajuste más drástico", que ya incluye el retiro de una porción significativa del subsidio al transporte público.
En ese sentido, aunque era claro que el papa Francisco quería significar como una ocasión especial para Argentina la canonización de la monja Mamá Antula, entre otras razones por ser la primera mujer que es reconocida como tal en ese país, también fue muy claro el cuidado que el papa tuvo para evitar que la actividad se convirtiera en un pretexto más para exacerbar los conflictos políticos en su país.
Cuando se canonizó a José Gabriel Brochero, el así llamado Cura Brochero, en 2016, el primer santo argentino que no formaba parte de un grupo de mártires de esa iglesia, la canonización se hizo en simultáneo con otras cinco figuras del catolicismo, un mexicano entre ellos.
En octubre de 2022, cuando se canonizó a Artémides Zatti, un enfermero argentino, también lo hizo con un obispo italiano fundador de la orden de los scalabrinianos.
La canonización de Mamá Antula era una ocasión ideal para que el Vaticano fuera todo argentino y quizás, en otras circunstancias, mucha de la rigidez litúrgica observada este domingo en San Pedro hubiera dado pie al ánimo más bien festivo con el que se suele ver a Francisco cuando celebra, por ejemplo, la misa del 12 de diciembre dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, con la homilía y muchas partes de la misa en español.
De hecho, si algo distingue a Francisco es que cuando lo cree prudente o necesario, no duda en “tirar” los cuidados discursos que su equipo de asesores le escriben para cada ocasión a la que asiste. Entre los más recientes está una ocasión en que ante un grupo de seminaristas catalanes “arrumbó” el discurso que le habían preparado e improvisó durante algunos minutos acerca de su experiencia como superior de los jesuitas argentinos.
El episodio de diciembre de 2022 hubiera sido irrelevante si no fuera porque hay palabras del español de habla común en Argentina que en Buenos Aires o La Plata son inocentes, pero que en España o en México cambian por completo de sentido, convirtiéndose en expresiones fuertes o incluso vulgares.
Eso ocurrió según alega un clérigo español que optó por usar un pseudónimo para publicar lo que escribió, aunque -en estricto sentido- haya tantas versiones de ese encuentro casi como hay puntos de vista acerca del futuro de la Iglesia.
Así lo demuestran el escueto comunicado del arzobispado de Barcelona (disponible aquí), el texto oficial originalmente preparado (disponible aquí), la crónica que los servicios de prensa de la Santa Sede hicieron del encuentro (disponible aquí) o lo que publicaron estos otros medios españoles más interesados en destacar el llamado del papa a despolitizar la actuación de la jerarquía de la Iglesia Católica en Cataluña (disponible aquí y aquí también).
La extrema derecha católica, experta en ahogarse en sus propias piletas, no perdió la oportunidad de hacerlo una vez más y todavía circulan las páginas de señores muy ofendidos porque Francisco habló, como diríamos en México, “a calzón quitado” o “sin pelos en la lengua” como se diría en otras regiones de América Latina a los seminaristas catalanes.
Aprender de sus errores
Si algo debería quedar claro cuando estamos a punto de cumplir once años de pontificado de Francisco es que, a pesar de su edad, sabe aprender de sus errores y aunque es muy posible que, en el fondo de su corazón, hubiera deseado criticar los excesos de Milei como criticaba los excesos del matrimonio Kirchner en los años 2000, cuando era arzobispo de Buenos Aires, en este caso hizo que toda la ceremonia oscilara del latín al italiano y de regreso al latín, apenas afectado por el uso de los nombres de las ciudades de Argentina en sus actuales formas en español y no sus equivalentes en latín o en italiano.
De esa manera se ahorró el problema de las interpretaciones de mala fe de lo que -de otra manera- se tendría que ver sin tanto temor, pero que, ante la actual situación de Argentina, hubiera dado pie -con toda probabilidad- a un problema todavía mayor.
La que si dejó tan claro como le fue posible en el texto oficial en italiano de su mensaje es que está preocupado por la situación que se vive en su país, que no se limita a lo económico, sino que inicia con la manera en que se deshumaniza y se descalifica a los adversarios del actual gobierno.
Esas críticas a la manera en que la política deshumaniza a los adversarios no son nuevas para Bergoglio, es lo que le llevó a recomendar prudencia a los seminaristas catalanes en diciembre de 2022. Es lo que les dijo a los seminaristas de la diócesis de Ecatepec cuando les dejó un mensaje, durante su visita a México de 2016, acerca del riesgo de convertirse en “clérigos de Estado” y es lo que le hacía criticar la radicalización que iniciaron en Argentina los esposos Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en la primera década de este siglo.
Basta ver la manera en que la prensa civil europea, como la agencia de noticias suiza SwissInfo da cuenta del Milei-Terminator, preocupada por el deterioro en el discurso público argentino que, lejos de mejorar luego de la elección, ha empeorado en los poco más de dos meses de gobierno de LLA.
La lepra
El papa Francisco se valió, en ese sentido, de la imagen de los leprosos, uno de los grupos a los que Jesús curaba a pesar de las prohibiciones que existían para que las personas sanas, “de bien”, entraran en contacto con ellos.
Su mensaje en la homilía de este domingo dice:
«Miedo, prejuicio y falsa religiosidad, he aquí tres causas de una gran injusticia, tres “lepras del alma” que hacen sufrir a una persona débil descartándola como un desecho. Hermanos, hermanas, no pensemos que son sólo cosas del pasado. ¡Cuántas personas que sufren encontramos en las aceras de nuestras ciudades! ¡Y cuántos miedos, prejuicios e incoherencias, aun entre los que creen y se profesan cristianos, continúan a herirlas aún más! También en nuestro tiempo hay tanta marginación, hay barreras que derribar, “lepras” que sanar. Pero, ¿cómo? ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Qué hace Jesús? Jesús realiza dos gestos: toca y sana».
No parece haber en el escenario político argentino la disposición de las partes a superar la arrogancia con la que suelen enfrentar sus intercambios. Después de todo, la apuesta de la radicalización en nombre de la supuesta superioridad moral no es exclusiva de LLA.
Era lo que Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires, le reprochaba a los Kirchner cuando les llamaba en 2003 a “construir un nuevo vínculo social”, como se puede ver en el vídeo que se presenta inmediatamente después de ese párrafo o en esta nota de Telam. El vídeo, completo, por cierto, se puede consultar aquí.
El arzobispo Bergoglio, en 2003, preside el Te Deum ante los Kirchner.
Lejos de atender a lo dicho por Bergoglio desde la catedral de Buenos Aires, el matrimonio Kirchner insistió y radicalizó tanto como pudieron a Argentina. No importaba si se podía confiar o no en indicadores básicos como la inflación; sólo los traidores a la patria se preocupaban por la cotización del dólar, entre otros lemas que ahora, 20 años después veríamos como memes, tienen su correlato en los excesos de Milei y la gente que desde las peores tradiciones de la derecha argentina no dudan en pedir “bala para los zurdos”.
Milei todavía tendrá hoy lunes, en las primeras horas del día, una reunión con el papa Francisco. Es difícil adelantar qué harán las partes, pero hasta el momento de escribir estas líneas, en la tarde del domingo 11 de febrero, Milei ha retuiteado en 24 ocasiones notas publicadas por la prensa de su país o por las oficinas de su gobierno sobre su participación en la misa en San Pedro.
Esa cifra palidece, desde luego, con el número de mensajes que ha retuiteado hasta la noche de Roma en los que, lejos de demostrar algún deseo de llegar a alguna forma de diálogo o entendimiento con otras fuerzas políticas de su país, insiste en su estrategia de ataque y denostación de los “zurdos” y de cualquiera que no piense como él.
La voluntad de Bergoglio estuvo ahí. No escatimó en sus expresiones de afecto a Milei, limitadas por el uso de la silla de ruedas, como se puede ver en el video que aparece después de este párrafo.
El saludo de Francisco a Milei en San Pedro, luego de la misa.
Quizás consciente de las muchas críticas que recibió luego de que su encuentro en Roma en 2016 con Mauricio Macri, que los diarios La Nación y Clarín frecuentemente usan para atacarle, calificándolo de "papa peronista", a pesar de todas las críticas que hizo a los Kirchner en la primera década de este siglo, Francisco sonrió tanto como pudo a Milei. ¿Eso bastará?
Es difícil creerlo. Incluso Macri entiende la necesidad de construir acuerdos para lograr sus objetivos en el ámbito de la política. Eso es algo que Milei parece ser incapaz de reconocer o admitir.
Incluso ha hablado en los últimos días de la posibilidad de que su país regrese a un acuerdo previo a la primera constitución política de Argentina, el así llamado Pacto de San José de Flores, lo que implicaría, en los hechos, dividir en dos o tres el territorio actual de Argentina dependiendo de qué sucediera con la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que formaba parte de lo que ahora es la Provincia de Buenos Aires.