
La falta de respuesta eficaz y la inexistencia de políticas regionales coordinadas agravan la situación, dejando a los migrantes atrapados en un ciclo de violencia y deshumanización.
Por Itsmania Platero
"Tengamos fe en que la razón es poderosa; y con esa fe, avancemos hasta el fin, haciendo la parte que nos toca, persiguiendo siempre la verdad..."
– Abraham LincolnAnte las políticas de seguridad y defensa para frenar la migración forzada de cientos de centroamericanos, éstos deben saber que les depara "sufrimiento, dolor y muerte", y como mínimo el desprecio. Muchos migrantes que viajaron quedaron dispersos en el territorio mexicano: unos ubicados en albergues, otros en casas de amigos, y los que tienen menos suerte, en manos de delincuentes. Según testigos, muchos están presos, otros muertos.
Los familiares no están enterados de que hay decenas de hondureños privados de libertad en cárceles de México y EEUU, quizás sin acceso a una llamada, y los dan como desaparecidos.
Otra parte se suma a los que han perdido la vida, y hoy vemos sus cuerpos entre cientos de cadáveres esperando un turno que quizás nunca llegue para ser repatriados.
Los albergues están al 200 por ciento de su capacidad, muchos a cargo de sacerdotes, pastores y organizaciones de derechos humanos. Otros albergues se reportan con pésimas condiciones, que simulan las cárceles, un descenso inimaginable a los infiernos del horror y el desprecio, donde lentamente muere la dignidad.
Aún existen grupos extremistas racistas que secuestran a los migrantes, y no se sabe su paradero. Entre Tekum (Guatemala) y Chiapas, el peligro para los niños es grande, porque los traficantes y abusadores están prestos a tomar a su presa. Son cientos de niños comprados como escudos, víctimas de prostitución y esclavitud forzada; se les denomina con desprecio "escudos de reciclaje" para cruzar la frontera. Su precio varía desde los 500 hasta los 2,000 dólares estadounidenses.
Conseguir una visa humanitaria dependerá de cumplir con los requisitos del "camino del migrante controlado y seguro", lo que significa tener en regla todos los documentos de amparo que puedan señalarlo como un posible candidato a obtener una visa humanitaria, pero este proceso no es seguro.
Centenares de migrantes de diversas nacionalidades hacen de Tapachula el rincón pintoresco que retrata la pobreza de América Latina y de otros países del mundo golpeados por la violencia y la miseria, como Haití. Como si fuera un mercado de personas, los cubanos tienen mayor precio. Los asiáticos y árabes se suman en las listas de mendicidad e imposibles de cruzar hacia los Estados Unidos de América.
Alguien dijo que "América era una idea", aquí se concreta ese pensamiento, un resumen de sueños enredados entre pesadillas que convergen alrededor del blanco kiosco, y frente a ellos, el palacio municipal de Tapachula, que todos los días los recibe con las notas musicales de una alegre marimba que, por ratos, te suelta una alegre carcajada y te hace olvidar la historia.
"El muro no es el de la frontera, es la Guardia Nacional de México que custodia las fronteras y que hace imposible el paso de los migrantes". Los medios de comunicación y algunos defensores pro-migrantes reciben a los expatriados con una abierta sonrisa. Sus ojos, que llenan de fe y amor, representan a cientos de mexicanos que aún se muestran compasivos y solidarios con los foráneos.
En el año 2018, un camión desapareció con 100 personas hondureñas sin dejar rastro. Aún se desconoce si es cierta o no la denuncia de 900 niños abandonados en Nayarit.
"Es una táctica común, según Leutert, analista de secuestros de migrantes en otros años".
En 2016, en Acapulco, fueron encontrados niños muertos sin órganos en un camión en la carretera de Guerrero. El hallazgo lo hizo un operativo militar, que de inmediato avisó para trasladar los cuerpos de los pequeños hondureños.
"Aunque las autoridades estatales dicen tener que agotar un proceso para dar respuesta a las solicitudes de repatriación y recuperación en caso de raptos o secuestros, toda regla tiene una excepción, pero se debe agilizar el proceso para resolver de manera expedita los problemas que crecen por falta de interés", expresó una víctima.
Hoy, los flujos en caravanas que despertaron el sensacionalismo han comenzado a ser comunes e incluso familiares, pero abarrotan las fronteras. "Por eso, las instituciones de México necesitan ayuda para crear políticas regionales con una visión de responsabilidad compartida".
Mientras tanto, un grupo de unos 200 migrantes espera su turno para ser ubicados en un centro de detención migratoria en Veracruz, México.
Ante estos acontecimientos, no podemos olvidar el año 2010, cuando ocurrió una masacre en Tamaulipas, donde 30 hondureños fueron asesinados brutalmente. Estos casos son parte de la historia que reviven día a día en el corazón de los familiares; ellos aún esperan su retorno, quizás un lugar donde poner flores.
"El deber más santo de los que sobreviven es honrar la memoria de los desaparecidos".
– Alfonso Reyes Ochoa