
El pliego firmado por más de 80 personas privadas de la libertad en el centro penitenciario El Rincón, Nayarit, solicitan mejoras en salud, alimentación, actividades, trabajo y condiciones dignas.
Los Ángeles Press
Un grupo de 84 personas privadas de la libertad del Módulo 13, del CEFERESO No. 4 “El Rincón”, en Tepic, entregaron un pliego petitorio al director del centro penitenciario, en el que solicitan atención a las condiciones básicas de internamiento, salud, alimentación, actividades, trabajo, visitas, revisiones y trato institucional.
El documento de 27 páginas incluye los nombres y firmas de 84 internos, con una petición formal dirigida a la autoridad penitenciaria. En el escrito, los firmantes señalan que no buscan contravenir el orden institucional ni imponer condiciones, sino pedir que se atiendan problemas que afectan la convivencia, la reinserción social y la dignidad de las personas privadas de la libertad.
El pliego expone que las actividades actuales resultan insuficientes y que la falta de opciones educativas, laborales, deportivas y recreativas incrementa el ocio, el estrés y los conflictos internos. Por ello, solicitan ampliar los horarios de actividades físicas y lúdicas, así como restablecer horarios previos de patio y ejercicio.
Entre las principales demandas está el acceso a educación integral, actividades culturales, torneos deportivos, talleres laborales y capacitación para el trabajo. Los internos plantean que estas medidas no deben considerarse privilegios, sino herramientas reales de reinserción.
También solicitan empleo remunerado bajo supervisión y acorde con las capacidades de cada persona, además de opciones de autoempleo. En el documento sostienen que el trabajo dentro del centro debe formar parte de un proceso de reinserción y no de una medida discrecional o restrictiva.
En materia de salud, el pliego pide atención médica oportuna, acceso a especialistas, medicamentos completos y respeto a dietas e incapacidades. Asimismo, solicita atención psicológica, criminológica y de trabajo social, con apoyo para manejo emocional, cambio de conducta, fortalecimiento de vínculos familiares y preparación para la vida posterior a la reclusión.
En el tema de la alimentación, los firmantes afirman que la comida debe ser suficiente, nutritiva, variada y de calidad, y señalan que el menú actual no cumple con esos estándares. También piden dotación de ropa, reposición de prendas desgastadas e insumos de limpieza como escobas, trapeadores, cloro, jabón y limpiadores para mantener la higiene de estancias y áreas comunes.
El documento incluye solicitudes relacionadas con llamadas telefónicas y visitas. Los internos piden que no se retiren llamadas como castigo colectivo, que se facilite la comunicación familiar y que las visitas se realicen en condiciones dignas, con trato respetuoso a los visitantes y acceso a productos básicos.
El pliego también reclama criterios menos restrictivos para objetos personales como fotografías, libros y estampas religiosas, al considerar que las limitaciones actuales son excesivas o discriminatorias. Además, solicita artículos básicos de higiene personal, como desodorante y rastrillos de mejor calidad para cumplir con la obligación de rasurado diario sin lesiones.
Uno de los puntos más delicados del documento se refiere a los castigos colectivos y las revisiones. Los firmantes piden que las sanciones sean individuales, que no se castigue a todo el módulo por la conducta de una sola persona y que cesen prácticas que consideran indignas, como comer cerca del sanitario. En cuanto a revisiones, solicitan que no sean humillantes, que no incluyan gritos, golpes, desnudez degradante, uso innecesario de la fuerza ni esposamientos colectivos.
El pliego pide que el internamiento sea asumido como un proceso de reinserción y no como un castigo permanente.