Expedientes Hidalgo: los vínculos de Jorge Frías Vázquez con el CDS

Juan Ricardo Montoya Benítez

Compartir

Jorge Frías había sido subdelegado de PGR en Guerrero, y después mano derecha del procurador de Hidalgo.

Recién asumido el cargo público, Los Zetas atentaron contra policías por nombramiento de Jorge Frías en 2009.

Por Juan Ricardo Montoya

Eran aproximadamente las 9:50 de la mañana del jueves 22 de octubre de 2009. A esa hora, el entonces procurador de Hidalgo, José Alberto Rodríguez Calderón, dio posesión del cargo como su secretario particular a Jorge Frías Vázquez, quien tiempo atrás había trabajado con él como subdelegado en Chilpancingo de la extinta Procuraduría General de la República (PGR) cuando Rodríguez era delegado de esa corporación policiaca en el estado de Guerrero.

Ambos, José Alberto Rodríguez y Jorge Frías, tenían cuestionados antecedentes por señalamientos de proteger al crimen organizado, en particular al Cartel de Sinaloa. Jorge Frías tres años antes, en 2006, había salvado la vida de milagro tras sufrir un atentado en Tamaulipas supuestamente perpetrado por "Los Zetas".

Aunque la decisión de Rodríguez Calderón de designar a su amigo Jorge Frías se mantuvo oculta, desde días antes era un "secreto a voces" que circuló por todos los pasillos de la procuraduría y traspasó sus muros hasta los correos electrónicos de algunos periodistas enviados por manos anónimas.

Sesenta minutos después de la sencilla y casi clandestina ceremonia realizada en la oficina de Alberto Rodríguez en la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH), en la que dio posesión del cargo a Jorge Frías y antes de que el área de comunicación social de la dependencia emitiera el boletín correspondiente, se suscitó un violento ataque de sicarios con armas de alto poder contra policías estatales, a unas cuantas decenas de metros de allí, del otro lado de Bulevar Felipe Ángeles, también conocida como carretera federal México - Pachuca.

Faltando escasos diez minutos para las once de la mañana, dos células de ejecución de Los Zetas, con armas de alto poder y a bordo de dos camionetas de lujo, una Ford Lobo y otra Durango, llegaron a uno de los accesos a las instalaciones de la Feria de Pachuca, en la colonia Juan C. Doria, y tras bajar de los vehículos, sin mediar palabra alguna, tres individuos dispararon contra los policías estatales que resguardaban el lugar.

Uno de los policías, Jorge Martín Zamora Islas, murió acribillado casi de forma instantánea. Mientras intercambiaban disparos contra otro de los uniformados, los sicarios arrojaron sobre el cadáver ensangrentado de Zamora una cartulina con la leyenda "Si quieren guerra, guerra van a tener".

Tras dejar mal herido al otro policía, se subieron a las camionetas blindadas y se marcharon de allí, pero al pasar por la calle Nicolás Flores, se enfrentaron con otro grupo de policías que iban en dos patrullas en auxilio de sus compañeros.

El enfrentamiento a balazos, según los vecinos que vivían en los edificios de condominios que hay en esa calle, duró entre cuatro y cinco minutos. Al final, los delincuentes lograron escapar. Sobre la calle quedaron dos patrullas totalmente "tapizadas" con decenas de perforaciones de balas y los cristales de los parabrisas estrellados. Dos policías resultaron heridos y uno más, Gustavo Nava Hernández, falleció.

 

El ataque fue la sangrienta "bienvenida" a Hidalgo de Los Zetas a Jorge Frías, a quien consideraban como uno de sus peores enemigos.

El nombramiento de Jorge Frías como secretario particular de Rodríguez Calderón se dio a conocer días después.

Oscurece paso como titular de PGR en Guerrero 

En enero de 2005, Jorge Frías fue designado como delegado de la extinta Procuraduría General de la República (PGR) en el estado de Guerrero, luego de que su entonces jefe, el hidalguense José Alberto Rodríguez Calderón, renunció no sólo a la titularidad de la Delegación ante su negativa de atraer varios homicidios con las características propias de ejecuciones.

El 10 de marzo de ese mismo año, dos agentes de la PGR y nueve soldados del Ejército mexicano murieron tras el desplome, bajo circunstancias misteriosas, de un helicóptero de esa dependencia federal en un cerro cerca de la localidad de Igualita, municipio de Xalpatlahuac.

Sobrevolaban la zona en busca de un grupo de individuos que horas antes, la mañana de ese mismo día, habían disparado a los tripulantes de otro helicóptero de la PGR.

De acuerdo con lo que el área de prensa de Jorge Frías informó en aquella ocasión, a las 11:30 de la mañana, el helicóptero Bell 206 L-IV, matrícula XC-LFU de la PGR, realizaba tareas de fumigación contra cultivos ilícitos en el cerro cuando recibió un impacto de bala en la parte superior izquierda de la puerta de compartimiento. Pese al impacto de baja la aeronave pudo regresar sin ningún tipo de complicaciones a Tlapa.

Más tarde se organizó una fuerza de reacción integrada por un oficial y ocho elementos de tropa del 93 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano y dos agentes de la PGR que salieron a la caza de los agresores en un helicóptero Bell 212, matrícula XC-HEV.

Alrededor de las 14:00 horas, al momento en que el helicóptero sobrevolaba la zona para detener a quienes habían disparado a los tripulantes de la otra aeronave, se impactó sobre las faldas de una montaña ubicada a 25 kilómetros al sur de Tlapa.

La PGR informó en un comunicado que si bien el desplome del helicóptero pudo haber sido causado por las malas condiciones meteorológicas que imperaban en la zona, "no se descarta de ninguna manera la posibilidad de que el impacto del helicóptero sea resultado de una agresión directa por parte del narcotráfico".

Al final, el caso no fue esclarecido.

Ya para ese momento comenzó a correr el rumor de que la PGR en Guerrero protegía a los operadores del Cártel de Sinaloa en la entidad.

En una entrevista otorgada al diario El Sur del estado de Guerrero, publicada el 20 de abril de 2005, Jorge Frías negó tener información de que hubiera cárteles de la droga disputándose la plaza de Guerrero, pese a que en ese momento ya se habían suscitado 17 ejecuciones y que dos de ellas, según el entonces alcalde de Acapulco Alberto López Rosas y el arzobispo Felipe Aguirre Franco, habían sido perpetradas por integrantes de bandas delictivas ligadas al narcotráfico.

"Yo no puedo decir si hay o no, pero nosotros no investigamos a ningún Cartel": Jorge Frías, subdelegado de PGR en Guerrero.

Esto tras asegurar que la PGR le daba la misma importancia a todos los delitos y que el narcotráfico y narcomenudeo eran sólo dos de ellos.

Sobre los comentarios del alcalde y el arzobispo, prefirió no opinar bajo el argumento de que él no especulaba y de que "en la PGR tenemos la instrucción de no involucrarnos en este tipo de comentarios" y de que no tenía información de que la doble ejecución hubiera sido por venganzas de organizaciones delictivas dedicadas al narcotráfico.

No obstante, ya para ese momento la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la Procuraduría General de la República dio inicio a una indagatoria foliada con el número PGR/SIEDO/UEIDCS/106/2005, en contra de Jorge Frías Vázquez, Abelardo Camacho Reyes, así como el entonces comandante José Luís Sánchez Báez señalados por medio de un correo electrónico de brindar protección y designar a agentes de la misma corporación como guardaespaldas de los hermanos Héctor y Arturo Beltrán Leyva, principales operadores en esa plaza de “El Chapo” Guzmán.

En el expediente de la investigación se mencionaban también a los servidores públicos Fernán Félix Araiza y Francisco Lara Saldaña.

Además de la supuesta protección a los operadores del Cártel de Sinaloa, en la investigación se señalaba que en 2004, Jorge Frías, que en aquel entonces había dejado de ser subdelegado de la PGR en Chilpancingo y premiado por Jorge Alberto Rodríguez Calderón con el mismo cargo en el puerto de Acapulco el 12 de julio de 2004 en sustitución de Francisco Lara Saldaña, fue involucrado, junto con sus subordinados en el "levantón", tortura, e interrogatorio de cuatro miembros del Cártel del Golfo, uno de los cuales fue ejecutado de un balazo en la cabeza y de lo cual había un video.

Aunque la SIEDO mantuvo por meses en secrecía la investigación, a mediados de diciembre de 2005 el video fue publicado en la página de Internet del diario estadounidense The Dallas Morning News.

El rotativo, al darlo a conocer, aseguraba que el video estaba en el expediente de la investigación iniciada contra los entonces funcionarios de la PGR Guerrero y que el plagio de los cuatro miembros del Cártel del Golfo había sido ordenado por Edgar Valdez Villarreal, "La Barbie", quien además había presenciado cuando fueron torturados y uno de ellos, ejecutado.

En la indagatoria de la SIEDO se establece que Abelardo Camacho Reyes, titular de la Unidad Mixta de Atención al Narcomenudeo en Zihuatanejo junto con el entonces subdelegado en Acapulco, Francisco Lara Saldaña –sustituido después por Jorge Frías– y los comandantes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), José Luis Sánchez Báez y Fernán Félix Araiza, estaban directamente involucrados en el interrogatorio y tortura contra cuatro miembros de un grupo armado de Los Zetas.

No obstante, Jorge Frías logró "librar" esos señalamientos.

Sobrevive de forma milagrosa a atentado

Tras el escándalo provocado por la revelación del diario estadounidense, el mismo mes de diciembre de 2005, Frías fue trasladado a Tamaulipas, una de las principales plazas y centro de operación de los Zetas, donde se le asignó el cargo de subdelegado de procedimientos penales y amparos de la delegación estatal de PGR en esa entidad. Rocío Vega Polito, agente del Ministerio Público federal en la delegación de la PGR de Guerrero, pidió su cambio a Tamaulipas, aparentemente para seguir a su ex jefe Jorge Frías Vázquez.

La noche del 17 de mayo de 2006, aproximadamente a las 23:15 horas, Jorge Frías y Rocío del Carmen Vega Polito, quien tenía escasas tres semanas de haberse establecido en Tamaulipas, llegaron en una camioneta Jeep color rojo, con placas de circulación XCD 1433 al domicilio ubicado en la calle General Francisco Higuera número 519, del fraccionamiento Colinas del Valle, de Ciudad Victoria.

Desde el interior de la cochera de la casa, un grupo de sicarios que se habían ocultado allí y que los estaban esperando realizaron varios disparos con rifles de asalto R-15 al vehículo.

Rocío Vega falleció en el asiento de copiloto del vehículo mientras que Jorge Frías, quien al momento del atentado era quien conducía la camioneta, fue trasladado al Hospital General de Ciudad, Victoria, herido de gravedad.

La averiguación previa AP/PGR/TAMPS/CV/678/06 dice que Rocío del Carmen Vega "perdió la vida a causa de diferentes impactos de bala -uno de ellos en la cabeza-, mientras que el subdelegado resultó herido al recibir dos balazos, uno en el brazo y otro en el tórax, ambos del lado izquierdo".

En la escena del crimen se encontraron al menos 29 casquillos calibre R-15. Se sabe que Rocío del Carmen Vega había sido amenazada de muerte por Los Zetas durante su estancia en Guerrero, donde trabajó como agente del Ministerio Público de la PGR, hecho por el cual pidió su traslado a Ciudad Victoria, Tamaulipas, para trabajar con su antiguo jefe, Jorge Frías, quien al final, sobrevivió al ataque y tras recuperarse, tres años después se trasladó a Hidalgo y aceptó el puesto de secretario particular del entonces procurador.

A partir de la llegada de Jorge Frías a Hidalgo, se intensificaron los enfrentamientos entre policías y Zetas, así como también ataques directos a balazos contra comandancias e instalaciones de la policía ministerial por parte de las huestes de Heriberto Lazcano.

En ningún momento hubo detenciones o enfrentamientos de la policía contra integrantes de otros carteles.