Alfredo Jalife sentenciado de nuevo por violencia de género

Ivonne Carolina Flores Alcántara

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Alfredo Jalife confunde su misoginia con libertad de expresión, y el Poder Judicial lo manda a curso sobre violencia política.

Por Ivonne Carolina Flores Alcántara

Recientemente, Alfredo Jalife Rahme ha señalado con orgullo que ha salido victorioso del proceso penal instaurado por Tatiana Clouthier, derivado de los presumibles delitos de difamación y calumnia cometidos en perjuicio de la ex secretaria de Estado.

El juez Mario Jorge Melo Cardozo, titular del Juzgado Primero de Distrito del estado de Nuevo León, concedió amparo a Jalife al declarar inconstitucionales los artículos 235 fracción I y 234 del Código Penal del estado de Nuevo León, argumentando que contravienen derechos humanos, en particular el artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al vulnerar la libertad de expresión contemplada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin embargo, el que se cree paladín de la libertad de expresión fue sentenciado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el 18 de abril de 2024, en el caso SUP-REP-150/2023 y acumulados, por haber cometido violencia política de género al difundir y publicar mensajes como los siguientes:

- "En mi época les decían elegantemente hetairas. Ahora son 'pluris' omnívoras jajaja".

- "El harén de plurisimas del PRI-xeneta campechano Alito jajajav".

- "PRI-xeneta Alejandro Moreno, entendiendo por esto 'proxeneta'".

La Sala Superior determinó que los mensajes de Jalife eran su opinión y no información periodística, por lo que Jalife fue condenado por violencia de género al no limitarse a reproducir las expresiones de Layda Sansores en el programa del cinco de julio de 2022, sino al incluir sus propios comentarios, los cuales no estaban protegidos por la libertad de información y expresión, ya que su intención era menoscabar a las personas mediante adjetivaciones de carácter sexual.

Ésta es la segunda condena que Jalife recibe por violencia de género. La Primera Sala determinó que las expresiones de Jalife no constituían una crítica, sino juicios de valor que sobrepasaban la dignidad de las personas con proyección política, con la intención de vulnerar su honra y dignidad, además de burlarse y ofender.

Jalife está obligado a reparar la violencia de género que causó y debe publicar durante treinta días naturales en sus redes sociales un resumen de la sentencia, visible en el ANEXO CINCO, que indica lo siguiente:

"Por su parte, respecto a i(…), ii) Alfredo Jalife(…) este órgano jurisdiccional determinó que diversas de sus manifestaciones no están amparadas por la licitud del ejercicio periodístico y, en consecuencia, se acreditó la existencia de VPG, ya que en las publicaciones en redes sociales que se les atribuyen tuvieron por finalidad etiquetar, estigmatizar, estereotipar, reproducir, difundir y replicar que las denunciantes no son dignas de su cargo porque supuestamente compraron su curul con fotografías íntimas suyas".

Jalife también está obligado a publicar un resumen de la sentencia en su red social X, fijarlo en su perfil de Facebook y en su canal de YouTube como descripción fija del video y antes de la descripción del contenido del programa durante treinta transmisiones. Además, debe ofrecer disculpas públicas a través de su red social Facebook y su cuenta de Telegram durante quince días naturales, expresando lo siguiente:

"Se ofrece una disculpa a las denunciantes del expediente SRE-PSC-47/2023, porque las expresiones que emití contra ellas en redes sociales fueron ofensivas, estereotipadas y generaron violencia política en razón de género".

Además, se condenó a Jalife a realizar un curso sobre violencia política contra las mujeres por razón de género, cuyo costo estará a su cargo, orientado a la promoción y protección de los derechos de las mujeres, y se le impuso una multa de siete mil noventa y siete pesos 60/100.

Sin embargo, todavía tiene otras cuentas pendientes. Una de ellas es con la alumna de posgrado de la UNAM.

Cuenta pendiente de Jallife.