El silencio a golpes en Mexicali: el caso de Raúl Saúl Lucero

Guadalupe Parral

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Raúl Saúl Lucero, empresario de Mexicali, perdió todo: casa, familia, autos y, prácticamente la vida; y pese a ello tiene la esperanza que en algún momento se haga justicia.

Por Guadalupe Parral

A Raúl Saúl Lucero Aragón, empresario radicado en Mexicali, Baja California, le propinaron dos golpizas: una física y otra patrimonial. Hasta hoy, no tiene claro cuál le ha dolido más.

Desde 2022, ha denunciado públicamente una supuesta red de pedofilia y pornografía infantil, lo que —según su testimonio— le ha costado casi la vida.

Pero el asunto se tornó más delicado debido a que, de acuerdo con sus propias declaraciones a Los Ángeles Press, esa golpiza que casi termina con su vida, por exponer a esta red, tenía un claro remitente: la morenista Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Baja California, a quien acusa, incluso, de tener, presuntamente un grupo de “golpeadores” a su servicio a fin de mandar a callar a quien se atreva a criticarla o exhibir sus acciones.

El enemigo en casa

Raúl Saúl Lucero lo que menos esperaba, era que su propia hermana, Damaris Lucero Aragón, estuviera detrás de esas golpizas y persecución que la jefa del Ejecutivo estatal emprendió en su contra. En su denuncia, como prueba de que su hermana Damaris tiene una relación con la gobernadora, el empresario presentó un video donde aparecen su hermana con Marina del Pilar y el esposo Carlos Alberto Torres Torres en un concierto.

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Fotogramas del detalle del video, a la izquierda la gobernadora Marina del Pilar y su esposo; a la derecha un acercamiento a Damaris Lucero, hermana de la víctima.

Cabe señalar que, Damaris Lucero, es cercana a Ávila Olmeda porque ambas estudiaron la preparatoria juntas. Cuando la gobernadora estaba en la presidencia municipal de Mexicali, Damaris, aún compartía su vida con un músico llamado Daniel Amaya.

“Pero pasa algo extraño, de repente se sale de su casa y se va, le dice a mi mamá que tiene un nuevo novio”, cuenta Raúl Saúl. “(tiempo después) descubro a mi hermana, por una amiga, que me dice que anda con un policía llamado Marco Leal”, por lo que supone que forma parte de la persecución.

Red de corrupción

En 2022, Raúl Saúl, descubre la supuesta red de pedofilia y pornografía infantil que le transformó la vida.

“Me doy cuenta que hay movimientos extraños en un inmueble de las calles de Carmona 22, en Mexicali, Baja California. Mis cámaras tomaron videos de cómo llegan policías municipales, cómo sacan cuerpos de la casa, cómo meten niños”, describe.

Y añade: “Todo fue denunciado en su momento en la Fiscalía General del Estado de Baja California, donde entregué material videográfico. Antes, yo pensaba en la justicia, yo pasaba los videos. Me quitaron dos veces el celular, me lo hicieron perdedizo, perdí los videos, pero yo los entregaba pensando que estaba denunciando un delito e iba a haber justicia, en ese tiempo todavía no intentaban asesinarme”.

Raúl quedó en shock cuando, luego de denunciar a sus vecinos, en vez de ir contra ellos, la policía llegó a su casa y lo acusó de provocar disturbios.

“Quiebran mis cámaras, cada vez que me encarcelan regreso. (En ese tiempo), mi casa y dos camionetas fueron robadas, un día se metieron a mi casa y tomaron un cuchillo y dijeron que yo iba caminando por la calle con el cuchillo, un día (En 2024), me acusaron de portación de arma de fuego”.

Para ello, se abrió la carpeta de investigación número 342024; y aunque lo querían culpar de portar esa arma, ésta no tenía sus huellas y aun así querían que el médico legista hiciera constar que, además, iba drogado.

“Los policías dijeron delante de mí, ‘queremos que salga drogado’. La serie aparece en el registro de la policía estatal”.

Reconoce que aceptó su culpabilidad porque le advirtieron que, de irse a juicio, sería bajo prisión preventiva, en la misma cárcel.

“Como yo no tenía antecedentes, me estaban dando ese beneficio. De que mandara cartas a México (a manera de estarse reportando) y de que (de esa forma) iba a obtener mi libertad. Yo sabía que Marina del Pilar quería asesinarme dentro de la cárcel y decir que yo me suicidé, entonces acepté”.

Raúl fue sentenciado a 2 años 7 meses de prisión. Hasta el momento no ha terminado de cumplir esa condena en arraigo domiciliario, pero sigue reportándose a la Ciudad de México, como le pidieron que lo hiciera.

Su sorpresa fue mayor cuando se enteró que su hermana Damaris no sólo estaba supuestamente involucrada con las denuncias que venía haciendo después de agosto de 2022, sino que estaba del lado de los “malos”.

Conociendo de cerca la muerte

Un 25 de febrero de 2023, Raúl recibió una paliza que casi le arrebata la existencia.

“Se meten en la casa y atentan contra mi vida, me golpearon con una pala, querían cortarme la cabeza. Me defendí, eran cuatro. Estaba bañado en sangre, me batearon con un bate de aluminio, me pegaban con la punta del bate en los ojos, me los querían botar, resistí pero me desmayé y me dieron por muerto”.

Esa denuncia consta en la carpeta de investigación número 0202202305788 en la Fiscalía General del estado. En noviembre de 2023, le dijeron que las órdenes de aprehensión por esa paliza ya estaban por salir. Pero hasta el momento no hay detenidos”.

Esta información, al igual que el atentado, ha sido solicitada a la fiscalía y al Poder Judicial del estado desde el 4 de julio de 2025. Sin embargo, no han sido atendidas, una solicitud sigue en proceso y otra fue considerada de "notoria incompetencia".

Raúl Saúl, dice que los golpeadores supuestamente fueron Javier Arturo Mirola Leyva, Martín Zavala Barrera, Anahí Gastelum, Joel “el Chilango” y Damaris Lucero Aragón. “Todos trabajan para la red de pedofilia y pornografía infantil que dirige Marina del Pilar Ávila Olmeda”, insiste. Incluso, la periodista Elena Chávez evidenció en su red social X la agresión contra el empresario y el despojo de sus bienes por el grupo de golpeadores.

Cara a cara con la gobernadora

A principios de diciembre de 2024, empieza su pleito más serio con Marina del Pilar al recriminarle su aparente falta de apoyo, tras la paliza recibida casi un año después. Sin embargo, descubre poco a poco que el robo de su casa, de sus camionetas, y hasta la falsificación de un acta de defunción, fueron obra supuestamente de la gobernadora.

“Me acabaron financieramente, necesitaba pelear más, pero para eso necesitaba ingresos, dinero, ya me habían robado equipo de mi negocio, me pasaban cosas, pero ya no podía hacer más. Como por febrero de 2024, me hicieron lo del arma de fuego: ya tengo todo ese proceso desde el año pasado”.

Denuncias presentadas por la agresión contra Raúl Saul Lucero.
Denuncias presentadas por la agresión contra Raúl Saul Lucero.

Sin hacer una vida normal

En la actualidad Raúl Saúl, por seguridad, vive en una ubicación reservada.

“Me tuve que ir de mi casa por el acoso. Intentaron matar a mi mamá, le quitaron la casa, la sacaron a punta de pistola. Y mi hermana recibió dinero por la venta de la casa de mi mamá, por parte de Marina del Pilar.

“El argumento fue que como la casa estaba a nombre de mi hermano y éste tenía una denuncia por la transmisión de un carro por 400 dólares y que en el juicio hubo citatorios a los que mi hermano jamás se presentó”.

Sin embargo, Raúl apunta que esos citatorios nunca llegaron. “Simplemente la policía municipal la sacó de la casa. Le entregaron un cheque (a su madre) y le dijeron ‘adiós’”.

Pornografía y pedofilia, y venta de bebés, el mal persistente en Mexicali

Un video difundido en TikTok, realizado por el mismo Raúl Saúl, muestra la entrevista en la que denuncia una mujer que tenía a sus hijos en el DIF de Mexicali y cuyo testimonio pone en la mesa de debate actos de pornografía y maltrato infantil, además de la venta de infantes. En el video de 6:50 minutos se escucha como las niñas entrevistadas dicen haber sido maltratadas y castigadas durante su instancia en esa institución.

“Nos meten en un cuarto oscuro por portarnos mal o molestar a otras niñas. Y también nos castigan porque no llamamos a una mujer mamá. Nos someten”. Incluso narran qué sucedió cuando quisieron escapar: “se nos echaron encima, nos castigaron y nos sometían, nos doblaban el codo”.

Se escucha decir a la madre que, “voy a poner una denuncia al DIF por trata (de personas), porque también pasaba una camioneta y un taxi para llevarse a las niñas a tener relaciones sexuales”.

Y concluye: “Mis hijas estuvieron ahí. Para estar en el DIF no piden papeleo, piden dinero. Dan en adopción y piden mucho dinero. Ahí no sirve el papeleo sino el dinero, una conocida pagó más de 200 mil pesos (por un bebé)”.

Cifras de alarma

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Baja California registró 272 casos de trata de personas entre 2020 y junio de 2025.

Esta cifra refleja la persistencia de un delito que crece año con año: en 2020, por ejemplo, solo en esa entidad el medio local La voz de la frontera documentó un aumento del 180 % respecto a 2019. En 2022, Baja California ocupó el tercer lugar nacional en número de víctimas femeninas de trata, con 53 casos, solo detrás del Estado de México y la Ciudad de México. El subregistro es, además, alarmante: se estima que por cada 20 denuncias hay al menos 30 casos que no se reportan, debido al miedo, desconocimiento o amenazas.

El caso de Raúl Saúl Lucero Aragón no solo revela un aparente entramado de persecución política y violencia institucional, sino que también expone la vulnerabilidad de quienes se atreven a denunciar delitos tan graves como la trata de personas y la explotación infantil. En una entidad como Baja California, donde se han documentado 272 casos de trata entre 2020 y junio de 2025, el testimonio de Raúl pone rostro y nombre a lo que suele permanecer oculto entre estadísticas.

Su historia, que vincula presuntamente a funcionarios públicos, policías y redes criminales, pone en evidencia la necesidad urgente de proteger a los denunciantes y de garantizar justicia para las víctimas, en un estado que ocupa los primeros lugares nacionales en este delito y donde el silencio parece seguir siendo impuesto a golpes y amenazas de muerte.