Bajo fuego cruzado: la cacería de “El Mencho”

Alfredo Griz Cruz

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La operación apunta directamente a El Mencho, cuya eventual captura tendría repercusiones criminales, políticas y diplomáticas de gran alcance.

Despacho 14

El violento oficio de escribir

Al cierre de esta edición, circula en los medios la información de que fue abatido El Mencho en un operativo militar esta mañana de domingo 22 de febrero. Sin embargo, la presidente Claudia Sheinbaum no confirmó esta información, y dijo que Seguridad Ciudadana daría la información al respecto.

Por Alfredo Griz

Tras la presión de la Drug Enforcement Administration (DEA), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que encabeza Omar García Harfuch ha desplegado operativos simultáneos en varios estados de la República. Aunque el Gobierno de México sostiene públicamente que la estrategia es autónoma y soberana, fuentes de seguridad consultadas refieren que personal de la agencia antidrogas estadounidense brinda apoyo tecnológico y logístico, particularmente en la franja territorial que conecta a Jalisco con Michoacán.

No se trata solo de coordinación binacional en materia de inteligencia: el objetivo central del operativo sería Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerado por agencias internacionales como el capo más poderoso del continente. De confirmarse su captura, Washington asestaría un golpe estratégico a las redes de tráfico de fentanilo y metanfetaminas que abastecen el mercado estadounidense. También implicaría un impacto político interno de dimensiones mayúsculas, en un contexto donde Estados Unidos ha reiterado señalamientos sobre presuntos niveles de corrupción y colusión institucional en México.

Sin embargo, fuentes extraoficiales sostienen que Oseguera Cervantes no se encontraría ya en la zona serrana intervenida. Habría abandonado la región la tarde de ayer rumbo al centro del país. Pese a ello, los operativos continúan y la violencia se ha intensificado hasta alcanzar un punto crítico.

Radiografía de una jornada de fuego

1. La secuencia operativa

El detonante fue un despliegue federal en la región sur de Jalisco, particularmente en corredores rurales utilizados históricamente por el CJNG como rutas logísticas. La respuesta criminal fue inmediata y siguió el manual táctico que el grupo ha perfeccionado durante años:

  • Narcobloqueos coordinados en carreteras estatales y federales.
  • Quema de vehículos de carga y transporte público.
  • Ponchallantas y obstrucciones con maquinaria pesada.
  • Disparos contra convoyes de fuerzas de seguridad.

En Michoacán se reportaron al menos 21 puntos carreteros bloqueados en distintos tramos estratégicos, afectando circulación intermunicipal y rutas comerciales. En Jalisco, los bloqueos se concentraron en accesos serranos y carreteras secundarias.

2. Participación de fuerzas del Estado

En la contención participaron:

  • Elementos de la Guardia Nacional
  • Personal del Ejército Mexicano
  • Policías estatales y municipales
  • Unidades aéreas de reconocimiento

Se activaron protocolos de “código rojo” y mesas de coordinación interestatal. La prioridad operativa fue despejar vías estratégicas y evitar expansión urbana de la violencia.

Costo humano: cifras preliminares y contexto estructural

Al cierre de los reportes iniciales, no existe aún una cifra oficial consolidada de víctimas mortales derivadas exclusivamente de los hechos de hoy. Autoridades han confirmado detonaciones y enfrentamientos armados, pero el recuento definitivo de bajas —civiles, militares o presuntos integrantes del CJNG— permanece bajo verificación.

Sin embargo, el análisis no puede limitarse al parte del día.

Contexto estadístico regional

Tanto Jalisco como Michoacán se encuentran entre las entidades con mayor presión criminal en el país:

Jalisco ha mantenido en años recientes cifras anuales superiores a los 2,000 homicidios dolosos, con picos históricos vinculados a disputas territoriales del CJNG.

Michoacán registra tasas de homicidio por encima del promedio nacional, con regiones como Tierra Caliente caracterizadas por confrontaciones entre células criminales y fuerzas federales.

Ambas entidades concentran un número significativo de personas desaparecidas, fenómeno estrechamente relacionado con el control territorial del crimen organizado.

El patrón observado hoy —bloqueos masivos, incendios y ataques de distracción— forma parte de la doctrina operativa del CJNG para dispersar recursos estatales y ganar tiempo ante capturas de alto perfil.

Impacto social inmediato

La violencia no solo se mide en cadáveres.

1. Parálisis económica

  • Interrupción del transporte de mercancías.
  • Suspensión de actividades comerciales en municipios afectados.
  • Cancelación de clases y servicios públicos en zonas de riesgo.

2. Terror psicológico colectivo

  • Circulación masiva de videos en redes sociales mostrando vehículos incendiados.
  • Familias resguardadas en domicilios.
  • Comercios cerrando anticipadamente por temor a represalias.

3. Daño estructural

  • Cada jornada de narcobloqueos erosiona:
  • La percepción de control estatal.
  • La confianza en las instituciones.
  • La estabilidad económica regional.

Dimensión geopolítica

La posible intervención tecnológica de la DEA no es un dato menor. En la última década, el combate al tráfico de fentanilo ha colocado al CJNG en el centro de la agenda bilateral México–Estados Unidos. Washington ha incrementado recompensas, designaciones y presión diplomática.

La eventual captura de “El Mencho” tendría tres efectos inmediatos:

  • Reconfiguración violenta del mapa criminal.
  • Disputa interna por el liderazgo del CJNG.
  • Impacto político en la narrativa de seguridad del Gobierno Federal.

La experiencia histórica demuestra que la caída de un líder no desmantela automáticamente la estructura financiera ni operativa del grupo. En muchos casos, fragmenta y multiplica focos de violencia.

Conclusión: el punto de quiebre

Lo ocurrido hoy en Jalisco y Michoacán no es un hecho aislado. Es la manifestación visible de una confrontación que combina inteligencia internacional, presión política, poder financiero criminal y control territorial armado.

Si el objetivo es capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, el Estado mexicano enfrenta una decisión estratégica: sostener el operativo hasta sus últimas consecuencias o administrar la escalada para evitar un baño de sangre mayor.

  • La violencia ya alcanzó un nivel álgido.
  • Las carreteras ardieron.
  • La población quedó atrapada entre fusiles.

La pregunta no es solo si caerá “El Mencho”.

La pregunta es cuántos más tendrán que caer antes.