Violencia en Oaxaca revela control del narco y silencios oficiales

Miguel Montesinos León

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Mientras el gobierno de Oaxaca emitía comunicados, los hechos confirmaban el arraigo del narco en el estado.

Por Miguel Montesinos León

Ante el operativo en el que supuestamente fue abatido el narcotraficante más buscado de México y Estados Unidos, y conocido mundialmente, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, el día de ayer se registraron hechos violentos en la ciudad de Juchitán, en Matías Romero Avendaño y en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.

El gobierno de Oaxaca emitió el primer comunicado a las 10:45 de la mañana, donde daba a conocer los hechos de violencia registrados en Juchitán de Zaragoza y en la región del Istmo de Tehuantepec.

A las 13:29 horas emitió otro comunicado dando a conocer acciones de seguridad.

A las 14:56 horas, otro boletín y un comunicado en video, donde el gobernador Salomón Jara Cruz dio a conocer las acciones de seguridad en la región del Istmo de Tehuantepec y la ciudad de Ixtepec.

A las 17:28 horas, otro comunicado dando a conocer las acciones del “Gabinete de Seguridad del Estado”.

A las 20:28 horas, otro boletín de prensa del Gabinete de Seguridad del gobierno del estado dio a conocer que la seguridad estaba garantizada con el desplazamiento de más de mil elementos de las fuerzas de seguridad.

Esta información reiterada durante el día domingo 22 de febrero, emitida por el Gobierno de Oaxaca, demuestra que los grupos criminales se encuentran asentados en el estado de Oaxaca, y es evidente que el gobernador Salomón Jara Cruz, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, el exsecretario de Seguridad y el recién nombrado secretario de Seguridad, así como todos los funcionarios que conforman el Gabinete de Seguridad del Gobierno de Oaxaca, tienen conocimiento de las células del crimen organizado que se encuentran operando en Oaxaca.

Es evidente que diversos funcionarios federales, estatales y municipales tienen nexos con el crimen organizado.

Las células del crimen organizado asentadas en Oaxaca y en diversas regiones del país son avaladas por gobernadores, secretarios de Estado, mandos policiales y funcionarios de alto y bajo nivel. No se entendería de otra manera cómo es que el gobernador de Oaxaca ordena el despliegue de más de mil elementos de seguridad de todos los niveles e incorpora 23 vehículos tácticos, entre ellos uno blindado, si los grupos del narco y el crimen organizado no tuvieran asentados sus reales en suelo oaxaqueño.

Si el narco y el crimen organizado no estuvieran asentados en Oaxaca, no se verían reacciones criminales como las que se han presentado en Juchitán, en Matías Romero Avendaño y en la región del Istmo de Tehuantepec.

El gobierno de Estados Unidos ha señalado que México está controlado por el narco y el crimen organizado. En Oaxaca están asentados grupos criminales de Los Chapitos, de Los Mayos o Mayitos, Los Zetas y, principalmente, del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La pregunta es: ¿si las autoridades de seguridad tienen conocimiento de las células delictivas, por qué no actúan en consecuencia? ¿Están coludidos, son cómplices o es que el gobierno simula gobernar y quien en realidad gobierna es el narco?