
Rodolfo Soriano-Núñez Lunes, 18 de Diciembre del 2023
La declaración del cardenal Tucho Fernández abrirá un debate en el seno del catolicismo acerca de la manera en que pudieran llegar a celebrarse estas bendiciones.
Aunque la declaración fue aprobada por el papa Francisco hubo reacciones inmediatas de condena del ala conservadora del catolicismo, ofuscada antes por el nombramiento de Tucho Fernández.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Este lunes 18 de diciembre, el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó una declaración que abre la puerta a que se puedan celebrar ceremonias de bendición de parejas de personas homosexuales.
Las bendiciones de esas parejas han estado en el núcleo de amargas disputas en el seno de la Iglesia Católica en Alemania, Estados Unidos y otros países. En Alemania ha sido más intenso porque el debate ocurrió en el contexto del Camino Sinodal, una práctica exclusiva del catolicismo alemán que les permite a sus fieles reunirse, aproximadamente cada diez años, en condiciones de relativa equidad con los jerarcas del catolicismo para discutir los temas que consideran de mayor importancia para esa iglesia.
En la más reciente edición de Der Synodale Weg, literalmente El Camino Sinodal en alemán, los participantes de esa actividad plantearon en el verano de este año a Roma la necesidad de abrir la puerta a este tipo de bendiciones que, sin ser equivalentes al matrimonio de personas heterosexuales, constituye un primer reconocimiento de una realidad social que las leyes de distintos países, incluidos México y otros países de América Latina, ya admiten.
El documento es una Declaración y como tal no resuelve problemas prácticos como la forma concreta en que se realizarán esas bendiciones de las parejas homosexuales. Esa discusión podría llevar varios años, pues—salvo lo que han hecho algunos sacerdotes católicos alemanes por su cuenta y como desafío a sus obispos y a papas previos—no hay precedentes de ceremonias religiosas de ese tipo.
Una de las primeras dudas que deberán resolverse es si estas bendiciones podrán realizarse o no en el marco de una misa, como sucede con el matrimonio que aunque en México y otros países de mayoría católica suelen realizarse siempre en el marco de una misa, es posible celebrarlas fuera de una misa.
La declaración publicada este lunes por el cardenal Fernández es sólo el primer paso de lo que se antoja será un proceso difícil; especialmente en los países donde hay mayor disposición de la jerarquía católica local a alinearse con quienes siguen condenando como “intrínsecamente desordenadas” las relaciones entre personas homosexuales.
La declaración está titulada Fiducia supplicans, que son las primeras dos palabras del texto en latín y que literalmente significa, La confianza de los fieles. Está disponible en español y otros idiomas en esta dirección en el portal de la Santa Sede.
Las reacciones al documento del cardenal Fernández, que ha sido autorizado por el papa Francisco, no se hicieron esperar y siguieron el patrón de los conflictos actualmente en curso en la Iglesia Católica. Los elementos más conservadores del catolicismo estadunidense se pronunciaron contra esta posibilidad, lo que habrá de retrasar la puesta en práctica del documento de Fernández.
Debe señalarse que Fernández deja en claro que la eventual impartición de una bendición a las parejas de personas del mismo sexo no plantea algún cambio a la doctrina en materia de matrimonio. Tampoco en lo que hace a la manera en que el catolicismo percibe a las relaciones entre personas del mismo sexo como contrarias a su comprensión de la Biblia y de los documentos que esa tradición teológica ha desarrollado acerca de la homosexualidad.