
Autoridades en Colombia atribuyen ataques a disidentes de las FARC mientras refuerzan operativos de seguridad en zonas afectadas.
Por Santiago Saldarriaga
EL CAUCA, Colombia.— Una serie de ataques armados en el suroeste de Colombia dejó al menos 20 personas muertas y aumentó la preocupación por la seguridad de cara a las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
Desde el viernes, grupos rebeldes han perpetrado más de dos decenas de ataques contra civiles y bases militares, según reportes oficiales.
Uno de los hechos más graves ocurrió en la autopista Panamericana, a la altura del municipio de Cajibío, donde al menos una docena de personas murió en un ataque atribuido por autoridades a disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Las agresiones también incluyeron la quema de vehículos y ataques a infraestructura, como un autobús incendiado frente a una base militar en Cali y un camión de carga atacado en Jamundí.
En las zonas afectadas se desplegaron elementos del Ejército, mientras continúan las labores de seguridad y atención a víctimas.
Los hechos ocurren en un contexto de creciente tensión por el proceso electoral. En caso de que ningún candidato obtenga mayoría absoluta, está prevista una segunda vuelta el 21 de junio.