
La defensa de Javier Corral implica desconocer a los poderes ejecutivo y judicial de Chihuahua, que trataban de llevar al exgobernador de regreso a ese estado.
Casi al mismo tiempo, autoridades de la Ciudad de México se exoneraban a sí mismas por la protección que ofrecieron a Javier Corral en un restaurante; adujeron que no existía un "oficio de colaboración".
Los Ángeles Press
La actividad este jueves 15 de agosto en Palacio Nacional evidenció, una vez más, el favoritismo con el que Andrés Manuel López Obrador expresa respeto por las autoridades federales de países a los que él ve como sus aliados mientras se lo niega a las autoridades de otros países y, sobre todo, a otras autoridades de México.
Fue en ese sentido que volvió a salir a la defensa del régimen de Nicolás Maduro, mientras reprochaba al gobierno de Estados Unidos por las críticas que funcionarios de la administración del presidente Joe Biden han hecho al venezolano.
De igual modo, fue en esa lógica que salió a la defensa del exgobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, quien ayer evitó un arresto en un restaurante de la Ciudad de México gracias a la intervención de funcionarios del gobierno de Martí Batres, quien apenas el lunes también había expresado su apoyo, junto el resto de los gobernadores de Morena, al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por proteger a los líderes del Cartel de Sinaloa.
Hacia las siete y media de la mañana, López Obrador se puso por encima de los poderes ejecutivo y judicial de Chihuahua, al exonerar al exgobernador de esa entidad.
López Obrador comparó a Corral con Flavio Sosa, el dirigente de uno de los movimientos que protagonizó las protestas de 2005 y 2006 contra el gobierno de Oaxaca y desdeñó las razones que llevan a las autoridades de Chihuahua a tratar de llevar a Corral de regreso a Chihuahua.
En ese sentido, un poco después de que López Obrador exonerara a Corral en Palacio Nacional, la Fiscalía de la Ciudad de México usaba su cuenta en la red social antes conocida como Twitter para exonerarse a sí misma por lo ocurrido la tarde del miércoles respecto de Corral Jurado, como se puede ver en el mensaje que aparece después de este párrafo.
Respecto del Cartel de Sinaloa, López Obrador dijo que había recibido una petición del gobierno de Estados Unidos para cancelar la solicitud de extradición que existía contra Ismael Zambada y Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, pues luego de que fueran capturados en su territorio no había necesidad de pedir ese procedimiento.
López Obrador, sin embargo, remitió el caso a la Fiscalía General de la República, aunque no queda claro qué podría hacer esa instancia en una situación como la que se ha creado respecto de Zambada.
En lo que hace a Venezuela, el espaldarazo a maduro vino casi dos horas después, poco antes de que concluyera la actividad de este jueves. López Obrador negó que haya sostenido una nueva conversación telefónica con sus pares de Brasil y Colombia, Lula da Silva y Gustavo Petro, y llamó a esperar los resultados que ofrezca la autoridad electoral en Caracas.
López Obrador hiló su defensa de Maduro con sus propias quejas, detalladas ayer, contra el gobierno de Estados Unidos por haber entregado fondos a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, una de las muchas organizaciones civiles de las que este miércoles se mofó el presidente descalificándolas como “progres y buena ondita”, al tiempo que acusaba a las que se identifican a sí mismas como izquierda de ser aliadas de uno de los molinos de viento del actual gobierno: el, así llamado, "bloque conservador".
En otros asuntos, López Obrador colmó una vez más de elogios, durante varios minutos, a la antigua jefe de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, que recién ha sido declarada de manera oficial como ganadora de la elección del 2 de junio próximo pasado.