
A poco más de un mes de dejar el cargo, López Obrador pidió juicio político contra Norma Piña, presidente de la SCJN
Al final de la actividad en Palacio Nacional, López Obrador se mofó de Enrique Krauze quien publicó un mensaje en redes sociales advirtiendo sobre una dictadura en México.
Los Ángeles Press
La actividad en Palacio Nacional este martes 27 de agosto continuó casi sin cambio alguno la cargada presidencial contra las instituciones y personas que él ha declarado sus enemigos, al tiempo que la defensa irrestricta de quienes han optado por unírsele.
Entre las primeras están la presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la ministra Norma Piña, a quien amenazó, a poco más de un mes de dejar su propio cargo como presidente de la República, con un juicio político.
Entre los segundos está el exgobernador de Chihuahua, Javier Corral, quien apenas ayer se integró al senado de la república, lo que le permitirá eludir cualquier acción judicial del gobierno de su estado natal al que el gobierno de la Ciudad de México le negó la colaboración necesaria para arrestarlo y obligarlo así a enfrentar las cuentas pendientes con la justicia.
Hay otros, como el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, a quien López Obrador solía bañar en elogios cuando el diplomático le acompañaba a inaugurar las obras que tanto presume la presidencia de la República pero que, dado que ha cometido el error que López Obrador nunca perdona, el de no estar de acuerdo con él, el de señalar posibles errores, ahora está en el congelador.
En efecto, según López Obrador las relaciones con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá están, como la relación con España “en pausa”. Nunca quedó claro qué implica eso de que la relación con España esté “en pausa”. Es fácil hacerlo, pues—literalmente—un océano nos separa.
De Estados Unidos dijo que "aunque respeta” a Joe Biden desde la semana pasada “se hizo una pausa con la embajada de ese país y su representante, Ken Salazar”.
“Tienen que aprender a respetar a México. La relación continúa, pero debe haber una ratificación de que van a respetar la soberanía de México. Hasta que eso no ocurra habrá una pausa diplomática con las embajadas de Estados Unidos y Canadá, luego de emitir su opinión acerca de la Reforma Judicial como un riesgo democrático para México.”
No es de sorprender que el anuncio de que la relación con Estados Unidos esté “en pausa”, lo que sea que eso signifique, haya jalado una vez más la cotización del peso frente al dólar hasta volverla a colocar en el umbral de las 20 unidades mexicanas por cada unidad del país vecino, como se puede ver en las dos gráficas que aparecen a continuación, tomadas de Yahoo Finance.
La primera, que aparece antes de este párrafo es la del comportamiento hoy mismo del peso mexicano frente al dólar en el mercado de Londres, capital del Reino Unido. Ahí se puede ver cómo entre las 2 y las 5 de la tarde de Londres, las 7 y las 10 de la mañana de la Ciudad de México, ocurrió el jalón que llevó la cotización de 19.40 a los 19.69 pesos por dólar.
El problema no es lo que ocurre en un día aislado. Al ver la gráfica para el mismo concepto en los últimos cinco días, antes de este párrafo, lo que se observa es cómo hubo una pausa en los jaloneos en la cotización el fin de semana.
Si el viernes 23 de agosto el máximo fue de 19.50 pesos por dólar, ya hoy rondó los 19.70.
López Obrador reconoció la situación y atribuyó la caída en la cotización del peso a “una situación exterior”. Garantizó, sólo con su palabra, que “México tiene estabilidad económica como nunca antes vista (sic)”, aunque lo hizo al mismo tiempo que se mofaba de las críticas que han hecho diversas calificadoras del riesgo en las inversiones al señalar como “riesgosa” la reforma al Poder Judicial.
Es casi imposible predecir dónde parará esto. Lo que es claro, en cambio, es que López Obrador no duda en atizar el fuego de la confrontación sin importarle cuáles pudieran ser las consecuencias para la economía de México.
No está solo en su empeño. Mientras López Obrador hablaba de “poner en pausa” la relación con Estados Unidos, Enrique Krauze publicaba un mensaje en la red social antes conocida como Twitter que, lejos de hacer que López Obrador moderara su tono tuvo, como suele ser el caso, el efecto contrario.
El mensaje del director de Letras Libres, publicado por ahí de las 8:37 am, fue:
Un poco más de una hora después, cuando López Obrador ya se despedía, el mensaje de Krauze se proyectó en la pantalla del Salón Tesorería de Palacio Nacional.
Como se puede ver en la imagen que aparece al final de este texto, López Obrador no podría estar más contento con la ayuda que le brindaba el autor de Por una democracia sin adjetivos.
López Obrador leyó lentamente el mensaje de Krauze y se mofó de él diciendo que “van mejorando”, luego de lo cual abandonó el atril de Palacio Nacional.