AMLO desconfía de los padres de víctimas de Ayotzinapa

Los Ángeles Press

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AMLO aprovechó la pregunta sobre el futuro del narcotraficante Pablo Vega Cuevas, de Guerreros Unidos, para decirse víctima también de los padres de Ayotzinapa. 

AMLO refrendó, una vez más, su desconfianza también a la OEA, la CIDH, el GIEI, y la Compañía de Jesús. 

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Aunque la conferencia de prensa de este jueves 11 de enero fue planeada originalmente como la oportunidad para que Andrés Manuel López Obrador presumiera el supuesto éxito de los rescates de Petróleos Mexicanos, de la Comisión Federal de Electricidad y, de manera más general, de haber cumplido 98 de 100 metas que su gobierno se fijó, lo que quedó fue el enojo del presidente con los padres de familia de las víctimas de Ayotzinapa.

Según López Obrador, “ya se iba” poco después de las diez de la mañana, pero alguien le preguntó sobre el líder del grupo narcotraficante "Guerreros Unidos", Pablo Vega Cuevas, El Transformer, quien fue liberado en Estados Unidos por pagar una fianza de 200 mil dólares, y que ha sido una de las figuras centrales de la desaparición forzada de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Guerrero.

Aunque la liberación de Vega Cuevas ocurrió en noviembre del año pasado, en lo que algunos medios de comunicación en México señalaron como parte de un “acuerdo secreto” entre las autoridades mexicanas y de Estados Unidos, fue hasta este jueves 11 de enero que López Obrador aprovechó la pregunta sobre El Transformer, para decir que estarán al pendiente y, sobre todo, para pronunciar un soliloquio de más de 20 minutos en que volvió a expresar su desconfianza en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el Grupo Interdisciplnario de Expertos Internacionales, así como a criticar a los padres de familia de las víctimas de Ayotzinapa.

A los muchos señalamientos que López Obrador ha hecho en los últimos cinco años contra el GIEI, contra la CIDH y contra la Organización de Estados Americanos, López Obrador sumó hoy el de acusar a los padres de familia de Ayotzinapa de querer hacer de él su “rehén”.

Por ahí de las 10:30, más de 30 minutos después de que había dicho “ya vámonos”, López Obrador rechazó ser “rehén de alguien” e insistió en que su gobierno no tiene “nada que esconder”.

Incluso narró su versión de la alegada indisposición de los padres de las víctimas de Ayotzinapa a resolver el problema. Dijo que él entregó toda la información que obraba en poder de la Secretaría de la Defensa Nacional. Incluso que consiguió información adicional en Estados Unidos, por medio de Kamala Harris, la vicepresidente de Joe Biden.

Captura de pantalla de la transmisión oficial en YouTube del 11 de enero de 2024.

López Obrador insistió en que había logrado que la Sedena autorizara primero un mes de acceso a sus archivos, plazo que luego había ampliado a dos y a hasta tres meses, sin que los padres aceptaran acometer la búsqueda en los archivos de esta dependencia.

La lógica que adelantó López Obrador fue la que suele esgrimir él de presentarse como víctima de una vasta conspiración que implica a agentes del extranjero empeñados en destruir a México y que sólo él está dispuesto a resistir.

En esta lógica fue la que le sirvió para culpar a los padres de familia de las víctimas de Ayotzinapa por insistir en que sean los expertos del GIEI quienes realizaran la búsqueda en los archivos de la Sedena.

A los padres de familia les reprochó la desconfianza que -según el presidente- tienen en otros expertos mexicanos “de la UNAM o de El Colegio de México”, para realizar las búsquedas en los archivos de la Sedena.

Como ya es frecuente cuando se trata del tema de Ayotzinapa, López Obrador cargó contra Emilio Álvarez Icaza y, aunque no lo mencionó de manera explícita, contra el Centro de Derechos Humanos Miguel Pro Juárez que es una obra de la Compañía de Jesús, a la que se refirió y a quienes sí reprochó el que ahora sean -según López Obrador- “conservadores”.

López Obrador mencionó a algunas de las figuras más representativas de la Compañía de Jesús en el México de los setenta, aunque de inmediato desmarcó al papa Francisco a quien rápidamente ubicó como “un humanista y verdadero cristiano”.

Antes de que López Obrador iniciara su soliloquio sobre Ayotzinapa, había presumido que su gobierno había cumplido con 98 de 100 compromisos adquiridos al iniciar su administración. Entre los que no logró está la descentralización de las secretarías de Estado.