
Marcelo Ebrard negoció antes, en 2019, la respuesta del gobierno de López Obrador a la primera presidencia de Trump.
Ebrard habló de los posibles costos adicionales que tendrían los aranceles que Trump pudiera imponer a productos mexicanos en los precios en Estados Unidos.
Los Ángeles Press
La actividad en Palacio Nacional este viernes 31 de enero quiso ser una respuesta del gobierno de México a la confirmación de la amenaza de aranceles de hasta un 25 por ciento de Estados Unidos contra los otros dos firmantes del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, que fue objeto de todo tipo de elogios de Andrés Manuel López Obrador a sí mismo y a su gobierno.
La respuesta la ofreció, además quien, según dijo en su momento el propio Donald Trump, aceptó en 2019 de inmediato y sin reparar los términos que él impuso a la relación con México ese año.
Trump se burló repetidamente de Marcelo Ebrard durante su campaña presidencial de 2024. El vídeo que aparece después de este párrafo, del canal de YouTube del diario español El País, con subtítulos en español, presenta una de las ocasiones en que Trump narró a sus seguidores la manera en que Ebrard capituló ante Trump en 2019 al tiempo que elogiaba a López Obrador.
Vídeo de El País en YouTube, en inglés, con subtítulos en español.
Pero narrativas de la conducta de Ebrard ante Trump han circulado ya desde 2019, como lo demuestra este texto publicado el 11 de junio de ese año por la National Broadcasting Corporation de Estados Unidos y disponible en inglés aquí.
En la imagen que aparece antes de este párrafo se lee el encabezado de la NBC que asegura que Trump sólo tuvo que mostrar un papel doblado a Ebrard, el entonces canciller de México, para que el actual secretario de Comercio de Claudia Sheinbaum aceptara los términos dictados en Washington.
En 2022, Trump empezó a reciclar aquellas narraciones de los "cinco minutos" que le concedió a Ebrard en 2019. La nota de la radiodifusora KJZZ de Phoenix, Arizona, disponible aquí en inglés y que aparece como imagen después de este párrafo, da cuenta de la manera en que Trump presumió el control que tenía sobre Ebrard, aunque en este caso se incluye una réplica de funcionarios mexicanos que niegan que haya sido así.
En todo caso, este viernes, en Palacio Nacional Ebrard y Sheinbaum hablaron del posible impacto que tendrían los aranceles sobre la economía de Estados Unidos. Hablaron de planes A, B y C en ese caso, aunque no hubo detalles sobre el alcance de esos planes.
Lo que sí estimó Ebrard fue el impacto que tendrían los aranceles. Según Ebrard, los efectos en la economía de Estados Unidos serían mayores precios, menor disponibilidad de productos y disrupciones en las cadenas de suministro.
Ebrard insistió, por ejemplo, en que México es el quinto productor de computadoras para el mercado estadunidense y que imponer un arancel implicaría afectar a 40 millones de familias de aquel país, que tendrían que pagar siete mil 104 millones de dólares más por los mismos productos.
En el caso de los autos se afectaría a doce millones de familias de Estados Unidos con un costo adicional de diez mil 427 millones de dólares por los autos que, además, en estricto sentido no se producen sólo en México, sino que se producen en tramos en Canadá, México y Estados Unidos.
Aunque no ofreció cifras precisas, Ebrard también habló de los efectos que tendrían los aranceles en alimentos y algunos productos eléctricos (refrigeradores) y electrónicos (pantallas) que, como en el caso de los autos y las computadoras se arman en distintas plantas de los tres países que forman el acuerdo que el propio Ebrard negoció hace menos de seis años.
Ebrard insistió en la idea de que la economía mexicana “es fuerte” pues, según él, hay “dos mil proyectos” que implicarían una inversión que estimó en 217 mil millones de dólares. Un poco después, sin embargo, Sheinbaum reconocía que habría afectaciones si se imponen aranceles, luego de lo cual regresó a la idea de que habría “diálogo permanente y de alto nivel” con el gobierno de Estados Unidos.
Luego de los temas económicos, la actividad se centró en justificar la destrucción de los organismos autónomos que garantizaban alguna transparencia en el desempeño de las autoridades en México.
Como ya ha sido costumbre desde que López Obrador inició la campaña contra los organismos autónomos, los funcionarios del gobierno federal dijeron que no se iba a perder la transparencia, algo que sólo se podrá saber si ocurrirá cuando se le pida al gobierno que informe sobre lo que hace el mismo gobierno.
La defensa del modelo corrió a cargo de Raquel Buenrostro que, en su calidad de titular de la secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, y quien aparece en la imagen a continuación, será la responsable de suplir a los organismos autónomos.
El resto de la actividad la dedicó la presidente a defender su decisión de dedicar un año de su gobierno a las mujeres indígenas del país. Lo hizo como respuesta a una pregunta de una de las asistentes que, como ocurrió ayer, le provocó una notoria molestia a la titular de la presidencia de la República.
Hacia el final de la actividad Sheinbaum volvió a cargar contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación.