
Sheinbaum ignoró que fue López Obrador quien hizo imposible el que se avanzara en el tema de las personas desaparecidas en México.
Una vez más Sheinbaum se dijo víctima de una campaña contra su gobierno por las reformas a las leyes del ISSSTE que, decidió retirar.
Los Ángeles Press
La actividad de este miércoles 19 de marzo en Palacio Nacional quiso ser la señal del gobierno de Claudia Sheinbaum para dar por terminado el conflicto por las reformas que intentaba hacer a distintas leyes, reglamentos y normas que regulan la actividad de los trabajadores al servicio del Estado.
En el desarrollo de la actividad, este miércoles estuvo presente también la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez quien dio cuenta de las características que tendrán las boletas para la elección judicial de junio próximo.
La presentación que hizo Rodríguez dio pie para que uno de los asistentes a la actividad le preguntara a Sheinbaum si ahora que se celebre la elección judicial ya se podría avanzar en la solución del problema de las personas desaparecidas que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dejó en el mismo limbo en el que lo encontró en 2018.
La respuesta de Sheinbaum se puede observar con detalle en el vídeo que aparece después de este párrafo. Lejos de responder al fondo de la pregunta, Sheinbaum mostró su molestia y se refirió a lo ocurrido durante el gobierno de su predecesor con la, así llamada, “Comisión de la Verdad” de la que Sheinbaum dijo que “dejó de seguir trabajando”.
La llamada “Comisión de la Verdad”, fue una manera de referirse brevemente a lo que oficialmente fue el Mecanismo para el acceso a la verdad y el esclarecimiento histórico de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas de 1965 a 1990.
Como se puede ver ahí, Sheinbaum habla de que ofrecerá “alternativas” a las víctimas de la Guerra Sucia y de otros hechos sin reconocer los errores cometidos por su predecesor en el cargo en ese tema. No es que esa comisión “dejó de seguir trabajando”. Es que a esa comisión no le permitieron seguir trabajando.
Esa comisión no avanzó en la solución del problema de las personas desaparecidas en México, por la decisión personal de López Obrador de patear el tablero y negar que hubiera, en los hechos, un problema de desaparecidos en México.
Baste recordar, por ejemplo, que el 21 de diciembre de 2023, López Obrador usó su actividad en Palacio Nacional para reducir de un plumazo de 110 mil 964 a sólo doce mil 377 el número de personas desaparecidas que su gobierno estaba dispuesto a reconocer de manera oficial como tales.
Los Ángeles Press dio, de manera puntual, cuenta de lo dicho ese día por López Obrador en la nota que aparece enlazada después de este párrafo, así como de todos los ajustes que debió hacer durante los primeros meses de 2024 a eso que, no en balde, fue calificado por distintas organizaciones mexicanas y globales de derechos humanos como un despropósito.
Además, esa decisión de AMLO de reducir al once por ciento el número de personas oficialmente reconocidas como desaparecidas por su gobierno, empeoró por el hecho que no hubo avances, además de que algunos problemas se complicaron más por la inevitable muerte de algunos de los actores involucrados.
En los últimos años han muerto tanto las figuras que desde el gobierno federal decidieron valerse de ese mecanismo para desaparecer a miles de personas en México como también las víctimas mismas de esos hechos, por lo que cada día que pasa será más difícil reconstruir qué ocurrió y ofrecer alguna medida, así fuera parcial, de justicia a las víctimas y sus familiares.
En las últimas horas del gobierno de López Obrador los integrantes de aquella comisión denunciaron la manera en que el gobierno entonces a punto de concluir su gestión había bloqueado cualquier posibilidad de lograr su objetivo de esclarecer qué había ocurrido en materia de “violaciones graves a los derechos humanos cometidas de 1965 a 1990.”
En Los Ángeles Press dimos cuenta también del contenido de aquel documento con el que Abel Barrera, David Fernández y Carlos Pérez Ricart, informaban de las irregularidades, el maltrato y desdén del gobierno de López Obrador.
No es, como dijo hoy en Palacio Nacional la presidente, que hayan "dejado de trabajar”, es que les hicieron imposible hacer su trabajo porque López Obrador tomó decisiones de las que la así llamada "Cuarta Transformación" nunca ha querido hacerse responsable.
Ni siquiera se resolvieron las violaciones cometidas en Ayotzinapa, pues López Obrador hizo imposible para los familiares de las víctimas de la llamada "Noche de Iguala" acceder tanto a los archivos como a las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Esas decisiones ya graves por sí mismas se han complicado todavía más luego de que se supo de la existencia de un campo de exterminio operado por el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Los medios más cercanos a esa, así llamada “Cuarta Transformación” se niegan a reconocer la gravedad de los hechos y apuntan, por ejemplo, que no hay huellas de algún incinerador donde se hubieran quemado los restos de cientos si no es que miles de personas.
Se les olvida la manera en que en Los Ángeles Press hemos documentado en distintas ocasiones el uso por parte del crimen organizado de la vastedad de los desiertos mexicanos para disponer de cientos si no es que de miles de cadáveres de personas que las organizaciones criminales mexicanas consideraban desechables.
Y ello sin perder de vista los casos documentados de los llamados “pozoleros”, es decir de los operativos de los cárteles del crimen organizado responsables de disolver en ácidos u otras sustancias los restos mortales de sus víctimas.
En todo caso, Sheinbaum este miércoles insistió en no reconocer error alguno de su parte o de parte de su predecesor en el cargo.
Al hablar de su decisión de retirar una propuesta de reforma de las leyes que regulan el trabajo de los empleados públicos en México, se dijo, en cambio, víctima de la “campaña de desinformación” de sus enemigos a quienes, sin embargo, no identificó por nombre.
Aparejada a la idea de ser víctima de ese tipo de campañas, Sheinbaum también usó el mensaje entusiasta de una joven chiapaneca recién aceptada para continuar sus estudios en una universidad para colmarse a sí misma de elogios y, de paso, para elogiar al gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar.
Según la lógica de Sheinbaum, si le aplauden a ella en Chiapas, no es por cortesía o por respeto a la investidura, es porque la gente celebra el que, según el gobierno federal, se reduce la percepción de inseguridad.
Cómo es que la presidente de la República llega a esa conclusión es difícil de afirmar. En la actualidad, al 18 de marzo de 2025, Chiapas acumula 90 homicidios, en los poco más de dos meses y medio de lo que va del año. Eso es poco menos del diez por ciento del total de los homicidios con los que Chiapas cerró el 2024 (929), como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo, elaborada por TResearch International de México a partir de la información oficial.
En todo caso, sólo el tiempo dirá si efectivamente, luego de muchos meses de negar que había un problema de seguridad pública en Chiapas, tan grave que llevó al cardenal guatemalteco Álvaro Ramazzini a denunciar la escalada de violencia en Chiapas, el gobierno de Sheinbaum encontró la solución a ese problema o si, como suele ser el caso en México, sólo es un reacomodo de los grupos criminales para continuar con sus actividades.