

También reiteró la idea de que México tiene los “menores aranceles” frente al gobierno de Donald Trump.
Según la liturgia de los informes presidenciales de tiempos del PRI, cada párrafo de Sheinbaum fue coronado por aplausos de un pública leal y a modo.
Los Ángeles Press
Liberada de los formalismos de tener que contestar alguna pregunta o de tener que reconocer la realidad del día como sucede en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, el primer informe de gobierno de Claudia Sheinbaum, celebrado en el Patio Central de la misma sede del Poder Ejecutivo, le permitió actuar sin límite.
Pudo presentar la imagen de un gobierno que logra todos sus objetivos, al mismo tiempo que enfrenta a poderosos enemigos o adversarios externos, así como a quienes, desde dentro del país, tienen el atrevimiento de criticar su gestión.
Otra de las ideas centrales de lo que se dijo fue un Informe, es la tesis de que “llegamos todas”, es decir, que llegaron todas las mujeres.
Como ya es frecuente en el actual sexenio, a diferencia de otros, Sheinbaum no escatimó loas a Andrés Manuel López Obrador, especialmente en el tema de la desigualdad y la pobreza con cifras que, aunque preliminares, el actual gobierno las tomó ya como definitivas para celebrarse a sí mismo, con la idea de que “quedó en el pasado la oscura noche neoliberal”.
Fue, además, una nueva oportunidad para insistir en los temas favoritos del gobierno en turno. Señaladamente, el nuevo Poder Judicial Federal así como, sobre todo, los proyectos más inmediatos: la reconcentración todavía mayor del poder en manos de la propia titular del Ejecutivo gracias a una reforma electoral orientada a eliminar cualquier voz crítica.
Agradeció a sus correligionarios de Morena en el Senado y la Cámara de Diputados el apoyo que le dieron a su gobierno para completar esa y otras reformas.
Aunque la relación con Estados Unidos sigue siendo un problema, la presidencia insistió en presentarla en la lógica que más le conviene, que es la de negar la magnitud del problema y apostarlo todo a que se logrará un acuerdo privado, acaso personal, con Donald Trump para evitar los efectos de lo que ocurre en Estados Unidos.
Mejor porcentaje
Sheinbaum insistió en que “México es el país con el mejor porcentaje” de lo que ella llamó “tarifas” al mismo tiempo que hablaba de la reunión que tendrá en los próximos días con el secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio, a quien no refirió por nombre, pero de cuyo encuentro habló como una oportunidad.
Paradójicamente, Sheinbaum insistió una vez más, como solía hacerlo todavía a finales de julio, que hay una “relación de respeto” con Estados Unidos. Sus dichos contradicen, por cierto, reportes publicados durante el fin de semana por The New York Times.
Según esa fuente, Sheinbaum está “exasperada” y “frustrada” por la manera en que a pesar de sus esfuerzos para atender las exigencias de Estados Unidos “nada parece ser suficiente”.
En lo sustantivo, el argumento es similar a las ideas que se reiteran casi todas las mañanas en el Salón Tesorería: México superará el caos generado por los aranceles de Trump porque tiene el mejor trato posible.
Pero incluso el triunfalismo presidencial debió moderarse en las ocasiones en que, como si no quisiera reconocer esa realidad, se vio obligada a hablar su titular de los migrantes y los efectos catastróficos que tiene sobre la economía la pérdida de las remesas, así como del temor que infunden en las comunidades mexicanas y latinas en Estados Unidos las redadas.
El otro tema inevitable, aunque poco presente, fue el del combate al narcotráfico que sigue atrapado en las contradicciones características de los gobiernos de México que, desde tiempos de José López Portillo, han apostado todo a la militarización de ese combate, sin que pueda decirse, 50 años después, que los objetivos se hayan logrado del todo.
Y, lo que es peor, hay casos en los que la realidad de las redadas y el combate al narcotráfico se confunden. Los medios de comunicación de Sinaloa daban cuenta la mañana de este lunes, por ejemplo, de la manera en que el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, el ICE, ofrece una recompensa de 10 millones de dólares para dar con Aureliano Guzmán Loera, hermano de Joaquín.
En todo caso, gracias al control férreo, ya desde la semana pasada, del perímetro de Palacio Nacional, no hubo tampoco voces que afuera de la sede del Poder Ejecutivo Federal desentonaran con el tono de celebración de la actividad.
Unanimidad
Las que hubo, estaban suficientemente lejos de las puertas e incluso de la plancha de concreto del Zócalo, de modo que sólo quienes rompan con la unanimidad en la que se solaza el actual gobierno sabrán que había quien descreía del desfile de cifras y el recuento de logros que, en la lógica del actual gobierno, carecen de paralelo alguno en la historia de México.
Las voces críticas siguen siendo las de los familiares de personas desaparecidas y las de víctimas de la fabricación de culpables que siguen hasta el final de la lista de las prioridades de Sheinbaum que, a pesar de las muchas censuras al pasado dominado por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional tiene como algunos de sus principales operadores políticos a figuras como Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y Javier Corral Jurado, ejemplos si los hay de los gobiernos federales e incluso estatales, en el caso de Corral, de esos dos partidos.
En todo caso, como es la tradición del presidencialismo mexicano, no hubo voz alguna que contradijera lo dicho por la titular de la Presidencia. Fue una actividad concebida para celebrarse a sí misma que cumplió con ese propósito en las poco más de una hora de duración de la ceremonia.
Las quejas veladas fueron sólo contra el gobierno de Estados Unidos mientras que los reproches se cargaron, como es la norma en los gobiernos de la autodenominada "Cuarta Transformación" contra un pasado cada vez más alejado al que, de todos modos, siguen culpando de todos los problemas que enfrenta el país.
En otras porciones del texto que Sheinbaum leyó hubo referencias elogiosas, por ejemplo, a su estrategia de combate a la corrupción, de reducción de trámites y a la idea, más vigente que nunca en la historia reciente de México, de elevar la producción de productos de consumo popular como maíz, frijol, arroz, entre otros, para evitar depender del mercado al que México acudió en los últimos 20 años: Estados Unidos.
Celebró también una avalancha de cifras de lo que llamó “el plan social más ambicioso de la historia de México” que, en todo caso, dado que no hubo en ningún momento, algún punto de comparación queda sólo como la afirmación que la propia Sheinbaum hace de su trabajo y el de su equipo.
Incluso el tono de la lectura, más que el de quien informa, fue el de quien hace arengas políticas que salpicaron la totalidad del mensaje, aunque fueron más notables hacia el final de la actividad, cuando el tono ya fue el de un acto de campaña, incluso cuando se trataba de dar cuenta de los cambios en los mecanismos de acceso al bachillerato, así como de la Universidad Rosario Castellanos, proyecto que nació en la Ciudad de México con la propia Sheinbaum y que ahora amplia a escala nacional.
Celebró su reforma de las pensiones de los profesores, las campañas contra adicciones, el concurso México Canta, así como nuevas coediciones del Fondo de Cultura Económica con otros países de América Latina.
Liturgia
Según la liturgia de los antiguos informes presidenciales en el Palacio de Bellas Artes o en el Auditorio Nacional en tiempos del Revolucionario Institucional, cada párrafo que concluía la titular de la Presidencia era coronado por un coro de aplausos y vivas del público a modo, incondicional que le acompañó en el Patio Central del Palacio Nacional.
Hacia el final de la actividad, poco después del mediodía Sheinbaum dijo que “vamos bien y vamos a ir mejor”, lo que provocó más aplausos, luego de lo cual dio por terminada la actividad no sin antes insistir en los lemas de campaña de Morena, así como en la idea de la defensa de la soberanía.
En otros asuntos, un poco más tarde, a las 6 y media de la tarde de la Ciudad de México, cerca de Palacio Nacional, en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación tendrá lugar la ceremonia en que tome posesión la nueva alineación de ese órgano, además de poco más de 860 titulares de distintos juzgados y magistraturas en distintos estados de la República.