
El apoyo de Sheinbaum a Michelle Bachelet para la secretaría general de la ONU choca con el rechazo de José Antonio Kast, presidente electo de Chile.
Respecto de la relación con Cuba, Sheinbaum reconoció que tendrá que cambiar el tipo de ayuda que México envíe a la isla luego de los dichos de Trump ayer.
Los Ángeles Press
La actividad de este martes 3 de febrero, ya de regreso en Palacio Nacional, buscaba centrarse —al menos en el discurso— en el anuncio de las inversiones que el gobierno federal considera posibles en un año marcado por la severa incertidumbre que generan las decisiones de Donald Trump.
Estuvo el gabinete económico del gobierno federal para insistir en anuncios ya hechos desde finales de noviembre del año pasado pero que, dada la incertidumbre respecto del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, las tasas de interés y los aranceles en Estados Unidos, además de la sobreoferta de petróleo crudo a escala global, resultan difíciles de tomar por ciertas o siquiera seguras.
Más aún porque Estados Unidos entra a pasos agigantados en el ciclo de su elección intermedia legislativa que, si las tendencias observadas hasta ahora se sostienen, muy probablemente tendrá como consecuencia la pérdida de la mayoría del Partido Republicano al menos en la Cámara Baja en Washington, DC, pero, si uno cree en lo que distintos encuestadores dicen ya, incluso en el Senado.
Si se llega a ese escenario en noviembre de este año, cuando los ciudadanos en Estados Unidos tengan la oportunidad de votar, lo más probable es que el mundo entrará en un periodo de mayor incertidumbre y tensión en lo que serán los últimos dos años de gobierno de Trump.
En ese sentido, lo dicho este martes por Sheinbaum y su secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, acerca de una era de inversión pública sostenida sin precedentes en México resulta difícil de creer.
Más porque hasta que no se llegue a un acuerdo sobre el futuro del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, nadie sabe qué sucederá, además de que todavía no se sabe qué sucederá con los aranceles que Trump impuso a México y Canadá en las primeras horas de su gobierno y porque, si eso no fuera motivo suficiente de incertidumbre, apenas ayer al mediodía, Trump insistió en que México debe cancelar sus envíos de petróleo crudo a Cuba, a riesgo de enfrentar más aranceles punitivos.
Sheinbaum reconoció, hacia el final de la actividad en Palacio Nacional, esa realidad, pero eludió asumir una posición clara al respecto. Lejos de ello, hizo un llamado genérico a resolver las diferencias con Estados Unidos por medio del diálogo, al tiempo que insistía en su llamado a no provocar una crisis humanitaria en Cuba, aunque ese llamado mismo lo presentó como un reproche a lo que ella llamó “la oposición” cuando, en estricto sentido, la oposición en éste y otros muchos asuntos no es la que podría ocurrir en San Lázaro, sino en la Casa Blanca.
Sheinbaum reconoció, a pesar de ello, una nueva realidad, una en la que si México desea ayudar al gobierno de Cuba deberá saber cuáles son las necesidades. Dijo: “tenemos que conocer sus necesidades, porque no es nada más lo que a México se le ocurre enviar, sino cuáles son las necesidades para poder enviar”. Según Sheinbaum, los envíos de esa ayuda van a ser “muy transparentes” y se comprometió a “informar adecuadamente” de ese tipo de envíos.
Los minutos que Sheinbaum dedicó al tema de las diferencias por Cuba, no llevaron, sin embargo, a que la titular de la presidencia dijera algo concreto sobre cómo definirá de aquí en adelante los términos de su relación con Estados Unidos.
Minutos antes de hablar de Cuba, Sheinbaum recibió una pregunta sobre su posición respecto del mensaje que Mark Carney, el primer ministro de Canadá pronunció en Davos, Suiza, en el marco del Foro Económico Mundial.
Lejos de reconocer la relevancia de lo dicho por Carney, Sheinbaum optó por elogiar de manera genérica al actual primer ministro de Canadá, a su gobierno y el pueblo, pero sin fijar una posición clara sobre lo dicho por Carney, que fue un llamado a que “potencias medias”, como las llamó Carney, dejen de competir por complacer a Donald Trump, como se puede ver en el texto que aparece después de este párrafo.
Sheinbaum, en ese sentido, eludió el fondo de la pregunta que se le hizo e insistió, en cambio, en la retórica echeverrista de la autodeterminación de los pueblos que, a pesar de las supuestas diferencias de Morena con el antiguo Partido Revolucionario Institucional, sigue dominando, 50 años después el discurso del gobierno de México.
En otros asuntos, Sheinbaum expresó su apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas, asunto que la pondrá ya desde ahora en conflicto con el presidente electo de Chile, José Antonio Kast que ha dejado ver su insatisfacción con el hecho que su antecesora en el cargo que está a punto de asumir busque la secretaría general de la ONU. Ello a pesar de que el todavía presidente de Chile, Gabriel Boric oficializó el apoyo de su gobierno a la exmandataria al mismo tiempo que lo hacían los gobiernos de Brasil y México.
El razonamiento de Sheinbaum, sin embargo, estuvo lejos de ser el más acertado. Lejos de reconocer los muchos méritos de Bachelet, para Sheinbaum lo importante es que “ya toca mujer”.
Luego de ello, dedicó algunos minutos a presentar como ordenada y sin conflicto la salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de Morena en el Senado de la República. En lugar de reconocer posibles errores en el actuar de quien fuera superior y padrino político de Hernán Bermúdez Requena, Sheinbaum centró su intervención en elogiar a quien también fue secretario de Gobernación durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum reiteró su pronóstico optimista acerca de lo atractiva que, según ella, es la inversión en México, a pesar de que ella misma reconoció que las inversiones en el sector energía, por ejemplo, están severamente restringidas en un contexto en el que hay una sobreabundancia de petróleo en los mercados globales de energía, lo que hace más difícil atraer capitales dispuestos a someterse a las rígidas disposiciones del gobierno de México.
Finalmente, respecto de la reforma política que impulsa su gobierno Sheinbaum insistió en que Morena cuenta con el respaldo del Partido Verde Ecologista de México y el del Trabajo para sacarla adelante aunque eludió ofrecer alguna fecha estimada para que se presente el proyecto en concreto.