Sheinbaum blinda legado de AMLO: Pemex, seguridad y encuestas

Los Ángeles Press

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Para defender su política en Sinaloa, Sheinbaum volvió a culpar a Joe Biden del arresto de Ismael El Mayo Zambada como detonador de la violencia.

Sheinbaum lo hizo a pesar de que en ocho de los últimos 15 años Sinaloa ha tenido un mínimo de mil 200 homicidios por año.

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La actividad de este miércoles 4 de febrero en Palacio Nacional estuvo centrada en defender contra viento y marea dos de las políticas que Claudia Sheinbaum heredó de Andrés Manuel López Obrador.

En primer término, la relativa a Petróleos Mexicanos y, en segundo lugar, la política de seguridad pública, especialmente en lo que se refiere a la situación en Sinaloa.

En lo que hace a Petróleos Mexicanos, Sheinbaum y su equipo, especialmente el director general de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, insistieron en abstraerse de la realidad global que es la de mercados con grandes excedentes del hidrocarburo que, a pesar de los ataques de Estados Unidos en los últimos meses a dos naciones petroleras, Irán y Venezuela, tienen precios del combustible en niveles muy bajos.

En los mercados internacionales, el barril de petróleo se cotiza en promedio hoy en cerca de 63 dólares por unidad, como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo, tomada de Yahoo Finance.

Gráfico de Yahoo Finance con el precio promedio internacional del petróleo desde 2000.

Aunque no son precios tan bajos como los registrados durante la pandemia, que llegaron a ser de menos de 15 dólares por barril, es casi la mitad de lo que los precios eran en 2008 cuando, en medio de los conflictos de Estados Unidos con Irak y Afganistán, se alcanzaron precios de más de 100 dólares por barril.

Sin atender a las realidades de los mercados de energía cada vez menos dependientes del petróleo por los avances logrados en la producción de energía solar, eólica y de otros tipos, López Obrador se empeñó en “recuperar” Petróleos Mexicanos de lo que él presentó como una maquinación de sus enemigos contra el legado de Lázaro Cárdenas y Adolfo López Mateos.

Al hacerlo, López Obrador comprometió millones de dólares de recursos públicos que son más difíciles de recuperar porque, además de la sobreabundancia de petróleo y de otras fuentes de energía, los yacimientos mexicanos ya no producen los montos que reportaban en los noventa o en la primera década de este siglo.

Captura de pantalla de la transmisión del 4 de febrero de 2026.

Lejos de reconocer algún error de su predecesor y antiguo jefe cuando López Obrador era jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, Sheinbaum insistió en defender la “recuperación” de Petróleos Mexicanos.

Rodríguez Padilla, director de Pemex, insistió tanto como pudo en que la empresa a su cargo ha mejorado y optimizado sus procesos, desde la extracción hasta la distribución, lo que —según él— explica los buenos números que presentó. Dijo, por ejemplo, que “el margen en la refinación se mantiene positivo, alcanzando un promedio de 12 dólares por barril,” lo que lo llevó a calificarlo como “un negocio rentable en beneficio del pueblo de México”.

El problema, sin embargo, es que los costos siguen siendo superiores a los de otras naciones productoras además que ahora México enfrenta un contexto más adverso ahora por la manera en que Donald Trump le impone a Sheinbaum el que deje de enviar petróleo a Cuba al tiempo que le recuerda cada que puede el problema del papel de los cárteles de las drogas en la vida del país.

Sheinbaum y el responsable de Pemex insistieron, en ese sentido, en lo marginal que son los envíos. Sean marginales o no, para Cuba o para México, los envíos de petróleo a ese país, la realidad es que se han convertido en uno más de los muchos escollos que Trump pone en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos que, además, enfrentan este año la renegociación del Tratado entre ambos países y Canadá.

Ello sin olvidar el problema que plantean las elecciones intermedias en las que, sin lugar a duda, se volverá a hablar mal de los migrantes mexicanos para “justificar” la violencia de las redadas del gobierno de Trump.

Si los problemas por los envíos de petróleo no fueran suficientes, Sheinbaum enfrenta los efectos de los dichos de Trump acerca del papel de los cárteles del narcotráfico en la vida pública en México.

Sheinbaum dedicó algunos minutos de la actividad en Palacio Nacional a insistir en la idea de que Trump la respeta y de que en México “gobierna el pueblo”, al mismo tiempo que enfrentaba también preguntas acerca de la pertinencia del modelo de seguridad en Sinaloa, uno de los estados que definen la realidad que vive México en la actualidad.

Desde que Ismael El Mayo Zambada fue arrestado en un aeropuerto local de Nuevo México, cerca de El Paso, Texas, a mediados de 2024, López Obrador presentó a ese hecho como la causa de una explosión en la criminalidad en Sinaloa.

Sheinbaum insistió esta mañana en esa interpretación de la situación actual de Sinaloa, un estado que en lo que va del año —poco menos de 40 días— acumula más de 100 homicidios, a un ritmo cercano a tres asesinatos diarios, sin contar los secuestros y otras formas de violencia que se registran todos los días.

La realidad, sin embargo, es que mucho antes de que el gobierno de Joe Biden lograra arrestar a Zambada en su propio territorio —sin disparar un tiro, lanzar un misil ni proferir amenazas contra México—, López Obrador ya había hecho todo lo posible por culpar a Biden y a Estados Unidos de la violencia en el país.

Al observar las cifras de homicidios en Sinaloa, que aparecen en la gráfica después de este párrafo, elaborada por TResearch International de México a partir de la información oficial, se puede ver que ya desde 2023, un año antes del arresto de Zambada en Estados Unidos, había un repunte de la violencia.

Gráfica elaborada por TResearch International de México a partir de la información oficial.

De hecho, podría afirmarse que en términos estadísticos, la violencia en Sinaloa no ha variado de manera significativa desde el pico de 2010 cuando se alcanzó la dantesca cifra de 2 mil 423 homicidios. En todos los 15 años desde 2010 hasta 2025 han ocurrido un mínimo de 500 homicidios en Sinaloa.

En once de esos 15 años han ocurrido, sin importar qué partido ocupe la presidencia de la República o la gubernatura del estado en Culiacán, más de mil homicidios y en ocho de esos 15 años, más de la mitad del período, han ocurrido un mínimo de mil 200 homicidios por año, que es más del doble del promedio que se registró desde 1990.

Y no es sólo Estados Unidos. Ayer, Amnistía Internacional ha llamado la atención una vez más acerca de la situación de violencia en esa entidad, como se puede ver en el hilo en redes sociales que publicó la cuenta de esa ONG global en español.

A pesar de ello, tanto López Obrador como Sheinbaum han defendido su manera de entender el problema de la seguridad pública sin reconocer error alguno, como tampoco lo reconoció nunca Felipe Calderón Hinojosa o Enrique Peña Nieto.

En ese sentido, Sheinbaum aprovechó su tiempo en Palacio Nacional esta mañana de miércoles para insistir en que su “política no es el enfrentamiento militar” y en que “va a seguir trabajando para cuidar a la población en Sinaloa” al tiempo que insistía en que Estados Unidos debía hacer su parte para resolver el problema de la violencia en México.

Sobre la reforma electoral

Por último, Sheinbaum se mofó de los integrantes del Frente Amplio Democrático, quienes han cuestionado con argumentos los posibles alcances y consecuencias de la reforma electoral que, a menos de año y medio de la elección de 2027, intenta sacar adelante pese a la oposición de expertos nacionales e internacionales que advierten sobre sus riesgos, mientras recurría a encuestas para insistir en la popularidad de su gobierno.

La popularidad, sin embargo, no sustituye a la rendición de cuentas ni neutraliza los riesgos institucionales.