
Farías Laguna le pide ayuda a Sheinbaum para probar su inocencia por medio de una carta filtrada a los medios.
Sheinbaum insistió en presentar estadísticas de homicidios con datos a modo para apuntalar la idea de que ya resolvió el problema de violencia en México.
Los Ángeles Press
Claudia Sheinbaum dedicó la conferencia matutina de este martes 10 de febrero, en Palacio Nacional, a defender nuevamente el modelo de seguridad del gobierno federal.
El modelo ha sido objeto de severas críticas no sólo por los resultados en sí mismos, que están lejos de ser tan espectaculares como el gobierno federal trata de presentarlos. También lo ha sido por la manera en que, como ocurrió hoy mismo en Palacio Nacional, se usan plazos a modo, sin una mirada suficientemente crítica o consistente para que el gobierno federal se alabe a sí mismo y dé por concluido un problema que sigue siendo tan preocupante como cuando gobernaban Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto o Andrés Manuel López Obrador.
Hoy mismo, Claudia Sheinbaum insistió en que el país registró su mejor mes en reducción de homicidios, una afirmación válida sólo si se excluye el periodo previo a 2016.
Como se puede ver en la imagen que aparece después de este párrafo, casi al final de la actividad en Palacio Nacional, Sheinbaum usó una de esas gráficas, hechas a modo de las necesidades o de los intereses del momento de la Presidencia de la República para insistir en la idea de que ellos ya resolvieron el problema de la seguridad.
Al incorporar otros elementos de análisis, resulta difícil sostener la opinión de la mandataria y de su equipo, que insisten en presentar el problema como resuelto.
La gráfica que acompaña este párrafo muestra que el promedio diario de homicidios durante el actual gobierno sigue siendo ligeramente superior al registrado en el sexenio de Enrique Peña Nieto. En aquel periodo, los hoy integrantes del gobierno —ya fuera desde Morena o desde el PRD— se empeñaban en desacreditar el modelo de seguridad de Peña y, sobre todo, el de Felipe Calderón, cuyos registros, con el paso del tiempo, resultan inferiores a los del gobierno de Sheinbaum.
Durante el sexenio de Felipe Calderón, el promedio fue de 55 homicidios diarios. Enrique Peña Nieto y Claudia Sheinbaum se disputan el segundo lugar, con promedios de entre 71 y 72 homicidios diarios. Estas cifras son menores a las registradas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que con un promedio cercano a 94 homicidios diarios encabezó el sexenio más violento de los últimos cien años en México. Los datos pueden confirmarse en la gráfica elaborada por TResearch International de México, incluida antes de este párrafo.
Incluso al observar el ritmo acumulado de homicidios, Sheinbaum se mantiene por encima de Peña Nieto. La gráfica siguiente compara el número de homicidios registrados durante el mes 16 de gobierno de cada presidente, desde Ernesto Zedillo Ponce de León hasta Claudia Sheinbaum. En esa medición, Sheinbaum sólo muestra una ligera reducción frente a López Obrador. Aun cuando febrero no ha concluido y restan más de 17 días al mes, su administración ya acumula casi cuatro mil homicidios más que Peña Nieto y cerca de 14 mil más que los registrados por Zedillo en el mismo punto de sus respectivos gobiernos, como se observa en la siguiente gráfica.
Sheinbaum, lejos de reconocer algún error en el diseño de su modelo de seguridad, celebró las reformas que ha promovido su gobierno y, antes que ella, el de López Obrador que, aunque ellos dos lo nieguen han dado un mayor protagonismo a las fuerzas armadas en casi cualquier ámbito de la vida pública en México.
La misma Sheinbaum reiteró, por ejemplo, las loas a las reformas que le dieron mayores facultades al heredero del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, el llamado CISEN.
Según Claudia Sheinbaum, el ahora denominado Centro Nacional de Inteligencia puede intervenir tanto en asuntos de seguridad nacional como de seguridad pública. La mandataria sostiene que esa modificación permitió crear un sistema único de coordinación, en el que la información y las carpetas de investigación se comparten entre el Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía General de la República (FGR) y las fiscalías estatales. Sin embargo, los datos disponibles muestran que, al menos en términos numéricos, el país permanece en niveles similares a los registrados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Esa distancia entre la narrativa oficial y los resultados medibles se refleja también en los hechos recientes de violencia.
Omar García Harfuch debió reconocer la muerte violenta de cuatro empleados de una empresa de minería canadiense que opera en México en los estados de Sinaloa y Sonora, como lo señala el texto enlazado después de ese párrafo.
Según García Harfuch, los cuatro empleados fueron confundidos con integrantes de alguno de los grupos de delincuentes que operan en el noroeste de México, sin que diera más detalles, como tampoco los dio sobre la desaparición, aparentemente el secuestro de una familia integrada por seis personas en Sinaloa.
Lo único claro es la molestia que generan en la titular de la presidencia de la República las críticas a su gestión. Esa molestia se evidenció cuando alguien de los periodistas comentó acerca de los números que publicó México Evalúa en materia de violencia.
Los datos exhiben los límites de las comparaciones a modo, la ausencia de criterios uniformes para realizarlas y, sobre todo, las dificultades del gobierno de Claudia Sheinbaum para abordar el problema de las personas desaparecidas.
Sobre ese punto, la presidente insistió en que su gobierno “trabaja” en el tema, aunque sin precisar plazos, metodologías ni el alcance real de las acciones emprendidas, y sin ofrecer claridad sobre la dimensión del fenómeno de la desaparición en México.
Algo similar ocurrió cuando otro periodista le preguntó a Sheinbaum sobre lo que el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna le dice a la titular de la presidencia en un mensaje de dos páginas que el marino filtró a medios de comunicación la mañana de este martes.
Farías Laguna fue arrestado en Oaxaca en septiembre del año pasado por su presunta participación en un esquema del llamado “huachicol fiscal” que involucraría un mínimo de diez millones de litros de combustible robado.
Lejos de reconocer que pudiera haber algún problema en el proceso que se le sigue a Farías Laguna, que es lo que el militar denuncia en su carta, Sheinbaum insistió en que el asunto lo lleva la Fiscalía, sin ofrecer alguna respuesta concreta al llamado que hace Farías Laguna a que se le permita acceder a la información que necesita para defenderse y probar que él no está involucrado en los crímenes que se le imputan.
La respuesta a Farías Laguna corrió a cargo de Sheinbaum y de Raymundo Morales Ángeles, el almirante secretario de la Marina que se limitó a insistir en que la dependencia a su cargo cumple con la ley.
Morales Ángeles respondió de manera similar a las dudas sobre lo ocurrido en el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido a finales de diciembre del año pasado.
Finalmente, Sheinbaum expresó una crítica velada, difícil de percibir como tal al gobernador de Oaxaca, Salomón Jara por tener a su familia en la nómina del gobierno del estado. También expresó su apoyo a la nueva alcalde de Tequila, Jalisco, Lorena Rodríguez Rivera, quien sustituye en el cargo a Diego Rivera Navarro, el morenista destituido y arrestado recientemente por sus vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación.
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