
Tras declaraciones de Trump sobre el control de los cárteles en México, Sheinbaum reiteró rechazo a una intervención militar de Estados Unidos.
De igual modo, Sheinbaum eludió fijar una postura definitiva sobre los precios de gasolinas y diésel, afectados por los efectos del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
Los Ángeles Press
La actividad de la Presidencia de la República de este lunes 9 de marzo tuvo lugar en la Ciudad de México, pero no en Palacio Nacional.
Organizada alrededor de la inauguración de una unidad especializada en el tratamiento médico del cáncer, la mañana de Claudia Sheinbaum estuvo centrada en la promoción de los supuestos logros de su gobierno y el de Clara Brugada, su sucesora en el gobierno de la capital del país.
Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, los primeros minutos fueron de intercambio de elogios mutuos entre las protagonistas de la actividad y sus subordinados en los gobiernos federal y de la Ciudad de México.
El así llamado Hospital Oncológico de la Mujer, ubicado en el extremo norte de la Ciudad de México, forma parte de una estrategia más amplia para reducir la incidencia de los cánceres, especialmente el de mama, según explicaron los distintos funcionarios que participaron en los primeros minutos de la actividad, dedicados casi por completo a ese tema.
Poco antes de las nueve de la mañana, Sheinbaum dedicó algunos minutos a comentar lo ocurrido en distintos puntos de México durante las marchas y manifestaciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
A pesar de los reportes de algún grado de violencia en distintos puntos de la república, Sheinbaum optó por ver el aspecto positivo de las actividades, al tiempo que deslizó la necesidad de, según dijo, saldar lo que llamó una “deuda histórica” con las mujeres enlistadas en las Fuerzas Armadas de México.
Sheinbaum también destacó el que, en distintas clasificaciones de participación femenina en la representación legislativa, México ocupe algunos de los primeros lugares, dependiendo del criterio que se use en cada medición.
Luego de esos señalamientos, Sheinbaum reprochó la circulación de rumores sobre la salud del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Dedicó algunos minutos al tema, que le sirvieron —como suele ocurrir en las actividades de la titular del Ejecutivo— para enfatizar sus diferencias y su repudio hacia quienes rompen con el coro de elogios y alabanzas que entonan los medios más cercanos y dóciles a la Cuarta Transformación.
Ello le sirvió a Sheinbaum para dedicar algunos minutos a explicar por qué, según ella, el feminismo es incompatible con el pensamiento de derecha.
Sheinbaum dedicó algunos minutos a tratar de tomar distancia de las declaraciones de Donald Trump durante una reunión que sostuvo el sábado 7 con representantes de 12 de los 19 países que integran América Latina en su propiedad de Mar-a-Lago, en la zona metropolitana de Miami.
En ese encuentro, Trump se quejó de que México es el “epicentro de la violencia de los cárteles”, donde los capos de la droga “orquestan gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio”.
“Los cárteles controlan México”, afirmó Trump. “No podemos permitir eso. Demasiado cerca de nosotros. Demasiado cerca de ustedes”.
Como suele ocurrir, Trump incluso celebró a Sheinbaum, pero reiteró que en México no gobierna ella, sino los cárteles del crimen organizado.
La mandataria aprovechó esas declaraciones para reiterar su rechazo a cualquier intervención militar de Estados Unidos, pero eludió el fondo del señalamiento: que en México no gobierna el Estado, sino los cárteles.
Sheinbaum insistió en pedirle a Estados Unidos que no venda armas a los grupos de narcotraficantes en México sin reconocer que una solución de ese tipo es prácticamente imposible dada la legislación que existe actualmente en Estados Unidos que permite la venta de ese tipo de armas, así como el hecho que, en última instancia, a quien le correspondería vigilar qué entra a su territorio es al gobierno de México.
Qué tanto se puede creer en lo dicho por Sheinbaum acerca de la cooperación con Estados Unidos resulta difícil de estimar, dado el antecedente del arresto del excampeón olímpico canadiense Ryan Wedding, que incluso llevó a la televisión pública de Canadá, la Canadian Broadcasting Corporation (CBC), a refutar abiertamente las afirmaciones de Sheinbaum sobre la manera en que habría ocurrido dicho arresto. Refutaciones a las que guardó silencio.
Conviene recordar que, según Sheinbaum, Wedding caminó hacia lo que era la sede de la embajada de Estados Unidos en México en Paseo de la Reforma para entregarse ahí. La especie, como lo demostró la CBC era imposible, pues ese edificio está ahora cerrado por remodelaciones y ya no es la sede activa de la representación diplomática de Estados Unidos en la Ciudad de México.
De hecho, casi al mismo tiempo que Trump se reunía con políticos latinoamericanos cercanos a él, como Javier Milei, presidente de Argentina, en Mar-a-Lago, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, usaba sus redes sociales para informar acerca del arresto de un personaje vinculado al Cártel del Golfo, como se puede ver en el enlace que aparece después de este párrafo.
Hubo otras fuentes en México que señalaron que el arresto lo habían hecho policías estadunidenses en territorio mexicano. Tal y como todavía ocurre hasta ahora con el arresto de Wedding, es difícil saber qué ocurrió en realidad.
Y más porque la opaca política de comunicación del Poder Ejecutivo en México ha hecho que, en estricto sentido, no se sepa qué pasó con el que, de ser cierto, sería uno de los golpes más severos contra las organizaciones criminales, el “abatimiento” de Nemesio Oseguera pero que, por razones que sólo la Presidencia de la república comprende, sigue siendo tratado como un secreto de Estado.
Más tarde, casi al final de la actividad, Sheinbaum regresó al tema de la relación con Estados Unidos para insistir en que “hay un entendimiento” aunque no sea claro en qué consiste.
Ello ocurre en un momento en que la complejidad de la relación no podría ser mayor, pues esta semana iniciará la primera ronda formal de negociaciones sobre el futuro del acuerdo comercial entre México, Canadá y Estados Unidos.
El único tema del que Sheinbaum dejó ver la posibilidad de un acuerdo es el del gusano barrenador que es un problema que su gobierno no ha podido resolver en los últimos doce meses desde que Trump le cerró la aduana al ingreso del ganado mexicano.
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum volvió a presumir las encuestas que la presentan con un alto grado de aprobación. También minimizó el efecto de los números de inflación dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, que hablan de un crecimiento del cuatro por ciento, lo que anula la estimación que esa entidad había hecho para el 2026.
Sheinbaum evitó finar una postura clara sobre el impacto de corto plazo del alza en los precios del petróleo. En concreto, evitó algún pronunciamiento definitivo sobre lo que sucederá con los precios de la gasolina y el diésel en México.
Captura de pantalla de la transmisión del 9 de marzo de 2026.