
Fue una decisión de Mérida y Díaz Vega; no nos afecta, insistió Sheinbaum y minimizó la crisis de Sinaloa por presión de Washington.
Según Sheinbaum, Donald Trump nunca le ha dicho a ella que los narcotraficantes sean los que gobiernan en México.
Los Ángeles Press
La actividad de este lunes 18 de mayo en Palacio Nacional estuvo marcada por la defensa cerrada de Claudia Sheinbaum frente a Estados Unidos, Donald Trump y los adversarios internos que ella y su equipo buscan convertir en enemigos políticos.
Luego de que durante el fin de semana trascendiera que dos exsecretarios del gobierno de Sinaloa decidieron entregarse a las autoridades de Estados Unidos, Sheinbaum y su equipo insistieron en una defensa sorda de Rubén Rocha Moya, el “gobernador con licencia”.
La defensa estuvo acompañada, sin embargo, de una serie de mensajes matizados, uno podría decir que crípticos, tanto de la gobernadora en funciones de Sinaloa, Yeraldine Bonilla Valverde, como de la propia Sheinbaum quien, desde la península de Yucatán, dejó ver qué tan profundo ha golpeado la decisión de Estados Unidos de pedir la extradición de Rocha Moya y otros nueve “coacusados”.
O, si uno es realista, siete, porque el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, el exsecretario de Finanzas, el hombre del dinero, de Rocha Moya ya se adelantaron a lo que parece ser un desesperado intento del gobierno de México para comprar tiempo o negociar los términos de la entrega de Rocha Moya.
El viernes por la tarde, por ejemplo, la gobernadora Bonilla Valverde aprovechó un acto público para culpar a la Secretaría de la Defensa Nacional del nombramiento de Gerardo Mérida Sánchez.
No es claro, por lo demás, si responsabilizó a la dependencia favorita de Andrés Manuel López Obrador para proteger a Rocha Moya o para protegerse a ella misma pues, en su carrera política, Bonilla Valverde en más de una ocasión estuvo dispuesta a respaldar las “puntadas” de Rocha Moya, como la de reservar prácticamente la totalidad de la información sobre el uso de los presupuestos de ingresos y egresos de Rocha Moya durante su gestión como gobernador.
Bonilla Valverde era la secretaria de Gobierno de Rocha Moya desde el 24 de octubre de 2025, cuando el ahora “gobernador con licencia” debió reorganizar su siempre frágil administración. Antes que fuera la ahora gobernadora, el cargo lo ocupó por poco más de un año, de febrero de 2024 a octubre de 2025, Rodolfo Jiménez López y antes de ello, de 2021 a 2024, lo había sido uno de los “coacusados” de Rocha Moya, el ahora senador Enrique Inzunza.
En todo caso, más allá de las razones para hacerlo, lo que fue notable fue la manera en que Bonilla Valverde culpó a la Defensa Nacional del nombramiento de Mérida Sánchez como secretario de Seguridad de Sinaloa de Rocha Moya.
Dudas
La duda inevitable ante una declaración así de la gobernadora Bonilla es cuál fue el papel de Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad de Sheinbaum, en el nombramiento de Mérida ¿Todos los otros secretarios de Seguridad de los estados de la República son puestos por la Sedena? ¿Sólo en los estados donde gobierna Morena?
Y más aún, ¿cuál ha sido el papel tanto de la Secretaría de la Defensa Nacional como del propio García Harfuch en la renuncia de Mérida al cargo en 2024 y más recientemente en su decisión de entregarse al gobierno de Estados Unidos?
No sólo eso. La semana pasada, el propio García Harfuch exoneró a Rocha Moya al asegurar que, en toda la administración de Sheinbaum, no se había encontrado ninguna acción delictiva atribuible al gobernador con licencia. Una afirmación temeraria para la credibilidad de la institución encargada de la seguridad nacional, frente al cúmulo de pruebas acumuladas dentro y fuera de Sinaloa.
Sheinbaum hizo todo lo posible por mostrarse ajena al impacto político del caso. Así lo expresó cuando se le preguntó directamente si le afectaba la decisión del general en retiro Mérida Sánchez de entregarse a las autoridades estadounidenses, como puede escucharse en el video que aparece después de este párrafo.
Lo que Sheinbaum dice en el vídeo, de que fue una decisión de Mérida y Díaz Vega es más difícil de comprender después de que el propio García Harfuch había dado la cara por Rocha Moya en Palacio Nacional al decir que la secretaría de Seguridad no tenía evidencia de acciones ilegales en su gestión.
Sheinbaum reconoció que la Unidad de Inteligencia Financiera de su gobierno congeló las cuentas de Rocha Moya y dijo que más adelante, sin fijar fecha precisa, informará por qué se hizo.
En todo caso, Sheinbaum mantuvo una actitud similar, contenida al máximo, para desestimar lo que pudiera ocurrir como consecuencia de los dos exfuncionarios del gobierno de Sinaloa de evitarse lo que hubiera sido el pequeño infierno de causarle problemas a sus familiares, especialmente si tienen familiares que vivan en Estados Unidos o peor aún, que los cárteles a quienes se señala de haberles dado dinero para que les permitieran continuar con sus operaciones decidieran silenciarlos antes de que pudieran cruzar la frontera.
Sheinbaum aprovechó para reiterar la cooperación que mantiene su gobierno con el de Donald Trump. Lejos de cuestionar al actual ocupante de la Casa Blanca, prefirió subrayar la coordinación entre ambas administraciones, aunque esa relación parece haber encontrado su límite en la exigencia de que México arreste y entregue a Rocha Moya y a otros siete personajes de la vida pública sinaloense.
En ese contexto, Sheinbaum aseguró que Trump nunca le ha dicho personalmente que en México “gobiernan los narcos”. Sin embargo, como puede verse en el video que aparece después de este párrafo, la propia jefa del Ejecutivo reconoce que el mandatario estadounidense ha repetido públicamente esa afirmación ante medios de su país.
La situación es, por donde se le vea, difícil para Sheinbaum que, no en balde, prefirió dedicar los primeros minutos de su actividad a hablar de los cambios al calendario electoral en México, que harán que las elecciones judiciales originalmente programadas para el 2027 se trasladen al 2028 con la supuesta consulta para decidir si debe continuar ella como titular del Poder Ejecutivo o no.
Ya hacia el final de la actividad, Sheinbaum prefirió hablar del viaje que hará Felipe VI, el rey de España a México. No será una visita de Estado. Será un viaje para permitirle al monarca español asistir en Guadalajara a uno de los partidos que jugará la selección nacional de fútbol de ese país en la capital de Jalisco.
Aunque Sheinbaum reconoció que hubo diferencias con la corona española hizo lo posible por minimizarlas, quizás consciente de que el resultado de la elección local ayer en Andalucía deja ver la crecida de Vox, la extrema derecha populista e identitaria española que hará prácticamente imposible que Sheinbaum consiga que la corona española se humille a sí misma al aceptar la versión de la historia de México y de la relación entre México y España que López Obrador ha tratado de imponer.
Donde no hubo tregua fue en la intención de azuzar a las bases de Morena en Chihuahua a que se mantengan movilizadas contra la gobernadora María Eugenia Campos por el asunto de la presencia de la Agencia Central de Investigaciones, la dependencia del gobierno de Estados Unidos en la que Ronald Johnson, el embajador de Donald Trump en México hizo su carrera.