
México se prepara para una de las contiendas más complejas y decisivas en su historia reciente, marcando un punto de inflexión para el futuro de Morena y del mapa político nacional.
Por José Luis Camacho Acevedo
El reparto del pastel relativo a la renovación de gubernaturas, congresos locales y un sinnúmero de ayuntamientos en 2027 puede marcar el fin de Morena, un movimiento que pintaba para estar en el poder tantos —o más— años que el PRI, pero que la ambición de sus principales actores está derrumbando estrepitosamente.
La crisis de imagen electoral de Morena se precipita ante el dantesco espectáculo de corrupción que, aunado a las cada vez más claras relaciones de los líderes del movimiento que enarboló las banderas de "no robar, no mentir y no traicionar" con el crimen organizado, protagonizan figuras como Hernán Bermúdez y sus padrinos: Adán Augusto López Hernández y el mismísimo Andrés Manuel López Obrador.
En 2027, México vivirá una jornada electoral trascendental. Ese año, 16 estados elegirán nuevos gobernadores, en un proceso que se anticipa como un evento clave para el futuro político del país.
Morena llega dividido, desacreditado, con una dirigencia partidista que tiene tres vertientes: Andrés Manuel López Beltrán, Luisa María Alcalde y el narco-gobernador Alfonso Durazo.
En medio de las ambiciones de esas corrientes, la presidente Claudia Sheinbaum está llena de compromisos —nacionales e internacionales— que no le permiten atender, como debiera, la política partidista.
Las entidades que participarán en estas elecciones son:
Baja California, dominada por Morena, con una gobernadora como Marina del Pilar Ávila, a quien Estados Unidos le canceló —junto a su esposo— la visa.
Baja California Sur.
Campeche, entidad gobernada bajo el terror por la impresentable Layda Sansores.
Chihuahua, que será sin duda el escenario de una guerra sin cuartel entre la actual mandataria, Maru Campos, y el trapecista senador Javier “el torturador” Corral.
Colima, Guerrero, Michoacán y Nayarit, dominadas totalmente por el crimen organizado.
Nuevo León, donde podría haber alternancia si Samuel García insiste en menospreciar a Luis Donaldo Colosio, dejando abierta la posibilidad de que MC pierda la plaza en beneficio de una alianza PRI-PAN, que podría encabezar el actual alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza.
Querétaro, con un gobernador como Mauricio Kuri, que se resiste a ser dominado por Ricardo Anaya y Francisco Domínguez. El emergente sería el candidato natural de Morena, Santiago Nieto Castillo, con gran arraigo y popularidad entre los queretanos.
Quintana Roo, con Mara Lezama manipulada por el Niño Verde.
San Luis Potosí, donde el gobernador Gallardo impondrá a su esposa como candidata, dejando en la imaginaria a Rosa Icela Rodríguez.
Sinaloa, con Rubén Rocha Moya: la joya de la corona de los narco-gobernadores.
Sonora, territorio total de Alfonso Durazo.
Zacatecas, que será el gran crucigrama a resolver por Luisa María Alcalde. Estas tres entidades son, cada una con sus variantes, igualmente territorios dominados por los narcos.
Tlaxcala, otra de las posibilidades de recuperación para una alianza PRI-PAN, después de que el exgobernador Marco Antonio Mena Rodríguez entregara sin chistar la plaza a Morena.
Cada uno de estos estados representa realidades socioeconómicas y culturales únicas, lo cual añade profundidad y complejidad al proceso electoral.
Pero además, en 2027 estarán en juego todos los congresos locales y más de dos terceras partes de los ayuntamientos del país.
Los partidos se preparan ante la inminencia de un cambio en las proporciones de dominio que actualmente mantiene Morena.