Trump quiere construir una economía de guerra: México, ¿qué vende?

José Luis Camacho

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Trump está moviendo la economía hacia la guerra, y países como México aún no definen cómo responder ni qué papel jugar en este nuevo escenario.

Por José Luis Camacho Acevedo

Los especialistas que analizan las consecuencias económicas del conflicto bélico desatado por Donald Trump —con sus ataques a blancos en Irán donde se ubican centros de concentración de uranio— coinciden en que se ha instaurado ya una economía de guerra.

En una economía de guerra —que para Trump puede representar una salida a los problemas económicos que aquejan a su país— los grandes ganadores serán los productores de aluminio, acero, petróleo, gas, armas y equipos aéreos y marítimos.

En América Latina, países como Venezuela y Guyana, poseedores de grandes reservas petroleras, sin duda se perfilan como potenciales beneficiarios de la llegada de este nuevo orden económico global.

La pregunta para México, ante este escenario, es: ¿y nuestro país, qué vende en ese mercado de encrucijada pero de gran valor?

La paraestatal PEMEX atraviesa por serios problemas financieros. La refinería de Dos Bocas sigue sin producir el crudo que ahora podría estarse exportando.

No será, entonces, la venta de petróleo la forma en que México se beneficiaría de la economía de guerra impulsada por Trump.

A Trump le interesa especialmente el control de los mercados energéticos.

Por ello, ayer por la noche se difundió la siguiente noticia publicada por The Washington Post:

“Para sorpresa de todos, Donald Trump ha decidido destituir a Christopher Hanson de su cargo como presidente de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC).

A top nuclear safety regulator was fired by the White House in a two-sentence email Friday night. He says his firing is illegal.”

Según The Washington Post, Hanson se enteró de su despido a través de un escueto correo electrónico, un método ya habitual en la administración Trump. Él afirma que fue destituido sin justificación, a pesar de que el cargo que ocupaba se supone neutral e independiente de la política.

Mientras tanto, México sigue entrampado en las negociaciones sobre aranceles y la política migratoria de Trump, que ha derivado en la detención de más de 1,400 mexicanos. Estas negociaciones, en el contexto inmediato de esta economía de guerra, no posicionan a nuestro país como beneficiario.

En cambio, se cometen errores significativos en la relación bilateral.

Jorge Zepeda Patterson señala con tino:

“La primera impresión fue que Claudia Sheinbaum dejó escapar una oportunidad única. Trump le sugirió por teléfono —tras suspenderse en Canadá lo que habría sido la primera cita personal entre ambos— que, en su paso de regreso a México, se detuviera en Washington. Ella prefirió declinar, alegando que la agenda estaba complicada, pero que podrían programar la reunión lo más pronto posible. Palabras más, palabras menos, así lo informó ella misma en la siguiente mañanera, ya en México.”

Ante un escenario de economía de guerra, nuestra mandataria prefirió, en palabras de Zepeda, “patear el bote”, y no aprovechar la circunstancia para explorar qué lugar podría tener México en este nuevo contexto comercial impulsado por quien ha generado esta nueva dinámica económica global.

¿Habrá sido la mejor decisión?